domingo, 30 de noviembre de 2008

HALLAZGOS

Sacó del bolsillo derecho un amor de hielo que le entumecía la mitad derecha de su cuerpo y lo introdujo en su boca, dándole vueltas a modo de piruetas, porque si lo mantenía quieto, el frío le quemaría la piel.

En el mismo bolsillo dio con un par de sueños por desempolvar y pensó que sería buena idea ponerlos a punto, a la vez que intentaba dar calor a su amor de hielo. Así que abrió la boca y les hizo un hueco, pero al intentar desarrollar con ellos las mismas piruetas para limpiarlos, el polvo almacenado en los sueños se mezcló con su saliva y con la escarcha que a duras penas iba desprendiéndose del amor, de manera que esa especie de fango hacía que todos los movimientos fuesen pegajosos y el hecho de desplazar por separado todo aquello, bastante difícil.

Empezó a sentir algo de repugnancia e intentó enjuagar su boca, pero la maniobra requería de una concentración profunda, porque corría el peligro de que, al tomar el agua, remover y después expulsar, su amor de hielo y sus dos sueños podían caer y perderse por el desagüe. Pero se arriesgó, sobre todo porque el asco de aquella arcilla pegajosa cada vez le resultaba más insoportable.

Se agarró del grifo con su mano derecha y acercó los labios al extremo del mismo. La boca empezó a llenársele. Lo cerró y comenzó a limpiarse con cuidadosos vaivenes, de un moflete a otro, mientras intentaba recordar cuándo nacieron ese amor y esos sueños; cuándo el primero comenzó a enfriarse y los segundos a acumular polvo y telarañas en su memoria. Cuántos años ya de aquello y cuántas ganas dejadas en el camino.

En esas estaba cuando, por aquello de descansar un poco, cambió de postura, metió su mano izquierda en el bolsillo también izquierdo y encontró un amor dormido, esperando quizás un momento mágico para despertarse. “¿Cómo se hará esto?”- se preguntó. Y sin querer abrió la boca, y todo: el amor de hielo, los sueños y también el lodo, todo aquello se derramó en el lavabo sin que pudiera hacer nada por remediarlo.

Fue entonces cuando acertó a comprender que sólo necesitaría secarse los labios y besar al amor dormido, como en los cuentos de hadas, para que despertase y antes de eso quiso adecentar su aspecto. Se asomó al espejo. Peinó sus canas hacia atrás para alejarlas lo más posible de sus ojos, y tras mirarse unos instantes, contempló la posibilidad de volver a dejarlas caer sobre la frente, porque aunque le costaba hacerse a la idea, había llegado la hora de que descansaran ahí. Así que se retocó el cabello y aceptó su nueva imagen.

Tembloroso sacó al sueño dormido del bolsillo nuevamente, lo colocó en la palma de la mano y lo besó con una temerosa suavidad. Éste abrió los ojos y con gesto asustadizo preguntó: “¿quién eres?”. Y lo cierto es que por mucho que intentó explicarle todo lo que habían vivido, el amor dormido no supo reconocerle. Había pasado demasiado tiempo, y el tiempo castiga a veces con el olvido.

Sus ojos se desbordaron inundando todo su rostro, y, vencido, comenzó a susurrar una bella nana que no tardó en hacer su efecto.

11 comentarios:

Paquita dijo...

Isa verdaderamente hermoso tu relato, yo no tengo gran imginacion
para hacer un comentario con -digamos- florituras,pero ten por seguro que me a entusiasmado.
Un beso Paquita

LaRubia dijo...

Qué imaginario tienes chata. Pones los pelos de punta y no precisamente de terror

A. dijo...

Cómo me alegra haber tecleado esta dirección antes de irme a la cama y encontrarme con tu "Hallazgos". No sé si exagero en el calor de la lectura diciendo que es uno de los textos más hermosos que te he leído,(no quiero pecar de ingrata con otros que me han gustado mucho) pero cierto es que me remueve fibras sensibles. Y eso, si, egoístamente, sólo lo analizo desde el efecto que provoca en mí como lectora. Si me olvido de los efectos, buena composición digna del mejor cronopio: atrapadora y triste con su aderezo de humor. Me encanta cómo resuelves el final.
Y anota:
no hay que dejar que el amor se hiele, ni que se duerma, ni que nos hiele, ni que nos duerma, y sobretodo hay que poner especial atención en lo que se guarda en los bolsillos que no están hechos para guardar sueños ni nada que corra el peligro de ser olvidado allí. Un abrazo.

Gabriel dijo...

"...Y el tiempo castiga a veces con el olvido": hasta llegar ahí, tu relato es catarata: Fuerte y cristalino. Después, una sentencia definitiva. Gran aviso para los amantes.
Besos.

beli dijo...

Isa, en mi opinión este relato se merece otro titulo.
Es un relato original, muy bien escrito, con pinceladas de una realidad aplastante, demoledora a veces.

Releelo varias veces, cuando pase unos días o tal vez una semanas. Pulelo y tendremos entre nuestras manos un hermoso diamante de incalculable valor.

Besos

Isa dijo...

Paquita:
Gracias por tus palabras, que no necesitan más imaginación para que yo las sienta con el mayor aprecio.

LaRubia:
Gracias, compañera. Me alegra tu comentario. Si los pelos se te ponen de punta es una buena razón para que yo esté contenta.

A.:
Tu comentario engrandece mi relato y lo completa. Me hace enormemente feliz saber que cuento contigo, con tu dedicación y tus ganas. Gracias por todo lo que me has enseñado, me enseñas y me enseñarás.
Eso que quieres que "anote", me ha llegado también a lo más profundo. Hablaremos de cerca.
Un abrazo.

Gabriel:
Gracias por hacerme ver el sentido didáctico de mi relato. Y gracias por tus elogios.

Beli:
El cuento lleva un tiempo en reposo y lo he colgado ya pulido (en mi opinión), cuando he estado convencida de que estaba escrito aceptablemente. De todas maneras, si algo te chirría o te choca, dímelo; sabes que suelo hacer caso a las sugerencias, aunque no esté de acuerdo contigo esta vez, en cambiarle el título. Me gusta.
Gracias por tus halagos, que no sé si merezco, pero que me suben la moral.
Un beso.

Laura dijo...

Qué bonito, Isa, me ha encantado. Hasta he podido sentir el lodo en la boca.
Besos.

lorenzo dijo...

El relato, para mí, construye una especie de ceremonia de auto-reconocimiento, de olerse cara a cara los bolsillos, con la emoción de viajar a nuevos sueños olvidados y a la vez, la náusea. Las imágenes que lanza tu cuento podrían conformar, cual caleidoscopio, un vídeo musical de amatorias aventuras, incluso el olvido.

Loli dijo...

Bueno, lo he leído como te prometí y realmente es muy nuevo y diferente. Absolutamente original y bien descrito sin caer en vaguedades. Pone abiertamente sobre la mesa los tesoros que acumulamos a lo largo de nuestra vida y lo que puede ocurrir si un día nos percatamos de que existen aún. Además está muy bien esa unión de elementos físicos y sentimentales que demuestra que a veces no sabemos qué hacer con ellos o cómo digerirlos.

Antonio dijo...

Me ha gustado mucho, de verdad, si despertar un amor dormido merece todo lo demás, todo es posible.

FELIZ 2009 A TODOS/TODAS
---------------------------------------------------------------FLOJA46

Isa dijo...

Antonio, gracias por tu agradable comentario. Me hace ilusión encontrar por aquí a gente nueva. Me alegra que te haya gustado mi relato.