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martes, 8 de octubre de 2013

El perro de Marta

Marta quería un perro. Lo buscaba en su paseo matinal y a la salida del trabajo. Quería un perro que le diera compañía, un chucho cualquiera, un ladronzuelo juguetón. Llevaba siempre en el bolso, por si acaso, un paquete de galletas. Menos los viernes por la noche, que lucía las pocas joyas que tenía y llevaba un bolsito de carey. Unas veces iba al teatro y otras al bingo. A la vuelta, de madrugada, se quitaba las joyas despacio en su tocador y, ya en la cama, deseaba tener un perro.

No quería comprarlo, no tenía a nadie que se lo regalase. Quería encontrarlo, o más bien, que la encontrara. “Cuidado con lo que deseas porque se cumple”, le decía su madre cuando era niña. Pero Marta quería llenar el vacío diario, la quietud de su apartamento. No le importaba tener que pasar con frecuencia la aspiradora, ni sacarlo a la calle antes de ir a dormir. Tampoco le importaba tener que gastarse el sueldo en veterinarios: Marta quería que la encontrara un perro sí o sí.

Aquel viernes por la noche sus joyas brillaban. Y a la salida del bingo, su perro la encontró aunque no llevara galletas en el bolsito de carey. Era un perro pulcro y perfumado, de mirada fría y mentón voraz. La siguió calle abajo en silencio. No la mordió, la alcanzó por la espalda, la apuñaló y le arrancó sus joyas. Era un perro muy perro vestido de algodón.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Florilegio 2: Bienvenida a la primavera

Como nuestros ancestros, tras el equinoccio, celebramos la primavera


Canciones: Isabel Mª Riquelme.
Poemas: David B. Bustos, Inmaculada Calderón,
Lola Crespo, Inmaculada Delgado, Javier Gato,
Carmen Herrera, Isabel Orta, Lorenzo Ortega.

Biblioteca Pública "Pedro Laín Entralgo"
Huerta Palacios s/n, Dos Hermanas (Sevilla)
Jueves 24 de marzo a las 19.30 h

Patrocinan: "Enredando" (Los Libros de Umsaloua)
y Floristería Los Ángeles
Organiza: Lorenzo Ortega

Rascáis con alfileres mi superficie apenas,
murmullo acariciante usáis para calmarme:
no; penetrad, buscad, cavad dentro de mí,
entrad hasta mis tuétanos y medid mis honduras.

(Christina Rossetti)

miércoles, 19 de enero de 2011

Primera navidad con Susi

Mi padre dice que Susi no es una sirena, pero yo lo vi. Veníamos de la comida de navidad de casa de la abuela. Habíamos pasado unos días en el pueblo. Mi padre salía con una copa de más, así que Susi cogió el coche. Pero no sólo era la copa. Mi tío Eduardo, que se las trae, le puso en el ponche caliente unas cuantas setas alucinógenas que se trajo de no sé dónde. Las bromas de mi tío Eduardo no tienen piedad. Mi padre vio una rata encima de la mesa, y como Susi y la abuela se asustaron tanto, mi tío confesó antes de que Susi llamara a urgencias. Un poco más y se lía. Nunca he visto a la abuela tan cabreada con el tío Eduardo. Lo que no sabía nadie es que yo le había quitado unas setas al tío Eduardo. Y que no vi ratas, vi dragones. Vi las caras llenas de morisquetas de mis amigos del instituto. Vi a Susi con un aura blanca. Vi a mi madre al lado de Susi.

A la salida del pueblo, en la rotonda, había un control de alcoholemia. Al frenar, se cayó de la baca la maleta con los polvorones y las botellas de aceite y de vino. Mi padre salió del coche con un buen disgusto, y dio un par de tumbos delante de la guardia civil. En el suelo, arrodillado ante la maleta, mi padre puso una cara extraña y dijo que se le había aparecido la virgen. Mi padre miraba a un punto fijo, en la cuneta. Un guardia civil se acercó, le pidió la documentación y le preguntó si había consumido estupefacientes. Mi padre le dijo al guardia que por favor se apartara, que estaba contemplando un milagro, que los dejara tranquilos a él y a la divina señora. Entonces el guardia se puso muy colorado, y Susi salió del coche y dijo que mi padre no se encontraba bien, que lo disculpara, que veníamos de ver a la abuela y que hoy no había querido tomar su medicación. Que lo sentía pero que no le había querido insistir delante de su madre, que no sabía que se iba a poner así. Que en cuanto llegáramos a casa, se iba a tomar su pastilla como siempre y que aquí no había pasado nada. Cuando arrancó el coche, agazapado entre los dos asientos, vi cómo las piernas de Susi desaparecían y, mientras tranquilizaba a mi padre, escuché su canto.

lunes, 17 de enero de 2011

Tu cruz

Sólo escribo por amor, literalmente
-soy así de osado, de usado-.
Hay un cajón donde duermen
tus poemas pimpinela, los cuentos
impertinentes.

Hay otro cajón donde duermes tú,
amante lector
que no me lees,
que no necesitas mis versos
-menos mal-.

No quiero perderte
en mi laberinto, el Minotauro
no es de cartón.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Florilegio


"Florilegio": Bienvenida a las flores de invierno
Un ramito de poemas para el último domingo de otoño,
acompañados por la voz de Isabel Mª Riquelme

Domingo 19 de diciembre a las 17.30
Floristería Los Ángeles, Salteras (Sevilla)

Organizan: "Enredando" (Editorial Los libros de Umsaloua),
Floristería Los Ángeles y Lorenzo Ortega
Colabora: Ayuntamiento de Salteras

Cuando muera, amor mío,
no cantes triste por mí;
no plantes rosas en torno mío,
ni cipreses cerca de mí:
sé la verde hierba que me cubra,
de lluvia y rocío mojada;
y si me quieres recordar, recuerda,
y si no, que sea olvidada.

(Christina Rossetti)

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Espejismo

Ya no converso con seres de otro mundo,
ya no me llaman demonios en el jardín.
Ya no me arañan las uñas de poetas malditos,
ya no vienen a por mí.

Ya no entreabro las puertas del espanto
creyendo y temblando amores con Rimbaud.
Ya no hay liendres a mi espalda clamando de ira,
vendiendo las tumbas de mi habitación.

Ya vuelvo a mirar detrás de mi silla al sentir
que he cruzado otra vez
el umbral prohibido.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Mi lupanar

"Al fin y al cabo, ¿por qué no cobras?" -me dije-.
Y empecé a cobrar.

domingo, 3 de octubre de 2010

Cuando soy perro

Cuidado que ladro, y es acto reflejo:
inercia de instinto animal.
Cuidado que gruño y, si me tocas,
desabróchame el genio, digo el collar.

Dominará a la bestia
quien le introduzca su mano en la boca
y le acaricie los surcos del paladar.
Sólo entonces la fiera
disfrutará su galleta, pero has de saber
que querrá más.

No tengas miedo, que hoy
no te hago nada: estoy perro.
Cruza mis mandíbulas,
sigue las líneas del cielo.

Furia. / Foto: Ely Rodríguez.

Escribir sin remordimiento

Pasa otra noche
y tampoco merezco escribir,
amanece un nuevo atraso
en mi cuaderno de condenado.

Quiero escribir sin remordimiento
y mamá,
desde un azul umbilical,
ilumina el vacío
que contiene mis letras.

viernes, 5 de febrero de 2010

La curiosidad

¿Qué tienes ahí en la frente?
Tu boca, que me besa.

¿Qué tienes ahí en las caderas?
Tu sexo que me aprieta.

¿Qué tienes ahí, en la mente?
Tengo sangre que bombeo
en estigmas de tu vientre.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Marisma Desecada (Aguafuerte II)

Nació una flor al pie de unas ruinas...
(Mercedes de Velilla)

Urbanista que deslinda urbes.
Que deseca paisajes
para cultivos futuros

que jamás poblarán las grietas,
fosilizadas de sal.

Que vengan las aguas y encaucen
línea abajo esta sed,
que las aves zancudas
te vuelvan a inundar.

martes, 2 de junio de 2009

La timidez de Alberto

Tenía las plumas más lindas del parque. Pero, cuando ella pasó, fue incapaz otra vez de enseñarlas, por puro pudor. Se jugaba demasiado para exhibir así, ante ella, todas sus cartas de una vez. Sentía que aún era pronto para desnudarse. Ella lo miró. Las patas le temblaron de repente. "Otra vez será", le dijo ella. Y los demás pavos iniciaron su cortejo. Él, abatido, hizo un esfuerzo y se acercó a una pareja de turistas. "Éste es mi ensayo: ahora o nunca", pensó. Y entonces mostró sus encantos. La tarde se llenó de color.

Al día siguiente, en un rincón del parque, ella volvió a aparecer. Pero tampoco pudo ser, no tuvo fuerzas: la cola no le respondió. "No pasa nada", le sonrió ella, nerviosa.Y, por arte de magia, su cola se desplegó.

viernes, 27 de febrero de 2009

Aguafuerte

"La tarde está muriendo
como un ho
gar humilde que se apaga."
(Antonio Machado)

 
El amor es travieso y caprichoso
como el agua que resbala de la fuente.
Y en esa inercia ciega
donde brota la pasión, 

como cántaros,
se han roto dos corazones.

Que la tarde que huele a barro
me perdone; que los caminos
entre naranjos
borren tu dolor, que de mi agua
nazca blanco tu azahar.


miércoles, 4 de febrero de 2009

Venus sumergida

Tiene manos verdes.
Clorofila que palpita
sobre mi cuerpo blanco.

Yo marmórea, bajo el agua.
Del tiempo escondida,
de algas oxidada.

Yo Venus vestida de musgo,
verde amante fiel.
¿Darán conmigo algún día
para arrancarme su piel?

Tiene manos verdes.
Brillos de museo
me desnudarán.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Las mudas del deseo

Lo mismo que París,
siglo tras siglo,
muda su piel de tela de comerciante,
yo mudo trajes de brillo
por otros de oscuridad.

Noches de cabaret
habitan mis entrañas, tinieblas
de humo y neón.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Mientras hago la cama

Recorres mi espalda
con la yema de tus dedos, sacudo
las sábanas.

Vísteme con tus manos
mientras hago la cama.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Pájaros apuntAlados

Levanto la casa
que lucho a diario, ansío
un horizonte al que acudir.

Llegas a mis ruinas
y no te pesan porque se alzan refugio,
hogar entre puntales;
sostienes pájaros.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Placeres adultos

A Cecilia.

De niño no lo entendía. Un marido que escribía versos a una esposa sin decirle que era él. Por qué no hablaban, cómo podían esperar. Lo comprendí más tarde, con el tiempo. Y descubrí la ilusión contenida en juegos de reinvención.

Ahora pienso en ella. Y como ella en su canción, tengo en las manos un ramito sin tarjeta, te miro y luego callas. Tengo en la boca unos cuantos caramelos de violeta, que trajiste de tu tierra y saben a flor. Y que calman lengua abajo, mientras ruedan, este poco de mal genio.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Dibujos animados

Márchate, amor.
No te proyectes en mí que soy plano.
Yo sólo tengo una cara sin cruz, un fotograma
que se repite.

viernes, 19 de septiembre de 2008

Todos los días que te pierdo

Un día, ya entrada en años, en el vestíbulo de un edificio público, un hombre se me acercó. Se dio a conocer y me dijo: "La conozco desde siempre. Todo el mundo dice que de joven era usted hermosa, me he acercado para decirle que en mi opinión la considero más hermosa ahora que en su juventud, su rostro de muchacha me gustaba mucho menos que el de ahora, devastado".
(De El amante, Marguerite Duras)

El tiempo no existe, existe mi cara
y los surcos que la surcan.

Nuestro amor existe
y sin embargo estamos lejos,
devastados.

Porque tú andas, corres, vuelas
y sobre mí pasan los surcos.