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domingo, 19 de febrero de 2017

Homenaje a Machado 18/2/2017


[Recitado en el V Encuentro de poetas andaluces de ahora:
"Haciendo caminos"]

Sigue la sombra de Caín errante
cruzando los caminos sin fronteras verdaderas
por campos y ciudades prometedoras
promesas que el viento arrasa tras de sí.
Sigue el sol dorando los senderos
antiguos, polvorientos, y las veredas nuevas
haciendo retoñar los olmos viejos
abrasando despiadado 
a la mujer y al hombre  que cosechan.
Los nietos de los hijos de la guerra
sueñan caminos en los mares
huyendo de un país empobrecido
pasto de aromas putrefactos
que cercena raíces e ilusiones 
apartándolos de un  próspero destino.
Lloran muchas madres su tristeza
aquella tierra fértil que despertaba 
quedó dormida, hibernando,
y espera quizás, desde el letargo,
otro milagro de la primavera.

martes, 14 de febrero de 2017

Poema

Hasta la lluvia
me habla de ti
y canto junto al viento
dejándome empapar el rostro.
Salto en los charcos
gritando tu nombre
y me catapulto sobre las nubes
pintando un arco iris
con todos los colores de mi paleta,
invitando al sol.
Los pájaros,  divertidos, pian
revoloteando a mi alreddor
y tú, desde abajo
me lanzas un beso.

¡Feliz San Valentín!



sábado, 11 de abril de 2015

Epigrama 3

Prócer

Ropa mustia, predominando el ocre;
en casa, el más vulgar de los maridos,
padre triste que no anida en el nido,
pobre infiel, amante algo mediocre.

Mal amigo, o amigo interesado,
correveidile de los asuntos negros,
le pudre ver cómo le odia tu suegro,
y no le quieren primos ni cuñados.

Vecino insoportable en las reuniones,
que no cruza un semáforo a los viejos,
que no recoge las deposiciones

de su perro, canijo hasta el pellejo.
A ese tipo, al llegar las elecciones,

le votan concejal de los festejos.

martes, 7 de abril de 2015

Epigrama 2

Maltratador

Rey de golpe, marqués que ya ha marcado
la piel de quien llamaste amada mía,
miel amarga, anillo de casado
sin brillo al despertar el tercer día.

¿Qué te dijo?¿con qué pudo ofenderte?
¿qué habló, de qué dudó, qué cara puso?
¿qué Nada le concedes, buey obtuso?,
¿sin voz, sin opinión obedecerte?

Ya he visto tu portal, gran semoviente,
ya voy a por tus astas afiladas
por ver si te las gastas tan valiente,

con alguien que no teme tus cornadas,
alguien con quien agacharás la frente
¿Por qué, por qué?, dirás; diré: por Nada.





viernes, 31 de mayo de 2013

Enamhorario.



-Me enamoré a las siete, según quedamos;
no me sueltes ahora que no te acuerdas,
ni me hagas más señales de que me pierda:
es cumplir lo pactado lo que reclamo.

Lleva una agenda, niña, de esas de anillas,
y un lapicito que te quepa en el bolso:
no te va a suponer mucho desembolso,
ni olvidarás las citas ni otras cosillas.

Pues como te decía, aquí estas flores
y un servidor plantados, junto a tu puerta,
viendo con esos pelos y boquiabierta
que no entiendes los plazos de mis amores.

-Para chaval, escucha, mira, muchacho:
el siglo veinte se te ha quedado corto;
no sé lo que me quieres ni si te importo,
pero deja de hablar como un mamarracho.

-Resulta complicado tu amor exacto,
a mí que el corazón me avisa el momento
de besar, de sentir, sin el esperpento
sin teatritos, sin escenas ni actos.

-Así que doy la vuelta, y veo qué pasa;
en vez de un papelito, que me da pena,
consulto a mis narices, tal como suena:
miro si hay emoción, y si no, a mi casa.

-Pues nada, niña, nada, quedo a la espera,
pero de tiempo ando yo muy precario,
y sólo si cumplieras con tus horarios
podría yo soñar con que me quisieras.

-Pues vete con tu paso milimetrado,
que así sabrás, en cada momento justo,
hasta la menor brizna que has respirado
y anotarla después y quedarte a gusto.
Me buscaré un amante quizá más tonto,
que pierda la cabeza, olvide relojes,
que confunda al mirarme tarde con pronto…
y sin prisas mi margarita deshoje.




miércoles, 29 de mayo de 2013

LA MIRÉ


La miré, y su cuerpo se me hacía
como un junco, tan alta y tan flexible,
con su andar que fundía los fusibles
reflejando toda la luz del día.

Cuando con sus pestañas me dio el alto
sus ojos me tocaron a rebato:
para mirarla más sin sobresalto,
detuve mi latir con un mandato.

Algún amigo mío contó, acaso,
la maldición bendita de su risa:
es una de esas cosas que te avisan,
pero no fui capaz de hacerle caso;
y el caso es que paré con insolencia,
como lo haría un diestro en la Maestranza,
pero me enamoré sin esperanza,
sin un poco de la mínima prudencia.

No hice caso, como el torero haría,
de un taxi que por poco me esquivaba,
una moto y un coche que gritaban
y algún que otro frenazo del tranvía.

Dijo ella el momento del rescate,
retornando su andar acompasado,
con la brisa y su bambú como remate
de la fiesta de estar allí a su lado.

No conozco su nombre ni un detalle,
pero he memorizado su mirada
pendiente de que haga otra parada
y yo me pare en medio de la calle
para que me devuelva de la nada
de andarme por la vida sin su talle.

domingo, 19 de mayo de 2013

Echar de menos.


Hay domingos festivos, otros de espanto,
porque uno está crujido y duerme hasta tarde,
pero los buenos brillan y hacen alarde
al juntar amigotes de cuanto en tanto.

Hoy es uno de ellos, sea como sea:
hace poco Isabel, también de visita
se han pasado Peneka, Loli y Paquita
y como colofón aparece Clea.

Como la paladina de casa fuerte,
Inma, poetisa que reconstruye, empieza
palabra por palabra, pieza por pieza:
tenerla de anfitriona es nuestra gran suerte.

Y para recibir, sereno sin llaves,
con las puertas abiertas sin el pestillo,
sólo las persianitas o algún visillo
para veros entrar poniendo la clave
que anuncia que os quedáis un tiempecillo.

jueves, 18 de abril de 2013

En Feria.


De pronto en la caseta va ella y me mira,
me mira con dos soles como esmeraldas:
vértigo del contoneo al volar su falda
y hago como que escucho pero es mentira.

Ella pacientemente dice, me insiste
que llama la guitarra con arabescos
del Sol por sevillanas, lo que consiste
bailar entre jazmines en aire fresco.

Sé que voy en volandas, guiado en sus ojos
y una flor en su pelo que enciende un faro,
emisor de sonrisas, un clavel rojo
que me salva del mar de los desamparos.

Sus giros me dan miedo, me pierdo el norte,
pero el vuelo al moverse como un tornado
da al suelo de mis suelas, como un resorte
encuentro de infinito sitio a su lado.

No doy después del baile muchas más vueltas,
respiro como puedo, no estoy cansado;
me enamoré en la feria, magia resuelta
y no podrán quitarme lo que he bailado.

Supongo que a mis años es discutible
prenderse de una piel de aroma de cielo
y hablar de ojos bonitos, de oro en el pelo,
pero por una vez pasó lo imposible
y agradecidamente mordí el anzuelo.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Cambio de año.


Vendo un año envejecido
de sobresaltos y sustos,
sofocones y disgustos,
que de un enero robusto
después de haberlo vivido,
se nos ha puesto vetusto.

No lo vendo en transacción:
lo que hago es despedida,
vendándole las heridas
a su viejo corazón.

Se presentó de buen modo,
con los mejores deseos,
de ilusiones sin rodeos
y felicidad a todos.

Sé que hizo lo que pudo,
nada malo le reprocho
ahora ante mí, medio chocho,
sin hojas, viejo y desnudo.

Toma tu página roja
de cumplir el año entero,
te doy mérito y espero
olvidarme tu congoja,
e ilusionarme de enero.

Viejo de la paradoja
de morir de calendario:
deja puesta la última hoja
y que sea solidario
el que viene, la recoja
y apunte tu aniversario.

Lo bueno es el que el nuevo viene
con empuje extraordinario,
compartiendo lo que tiene
con el de las blancas sienes:
se ve al trece solidario.

Imitemos a los años.
El joven apoye al viejo,
no le haga sentir extraño.
Cuidado con el espejo:
no faltan tantos peldaños
para arrugarse el pellejo.
No nos creamos tan lejos.
¿la forma? No hacerse daño
y compartir el festejo.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Elvirita Gómez.


Elvirita Gómez
parecía una hiedra,
viviendo entre piedra,
pero piedra pómez.
Elvirita era
muchacha prudente,
pero partió peras
con los delincuentes.

De papá el ojito,
pasó de enfermera
a ser pistolera
y estar la primera
haciendo delitos.
Estuvo enredada
en redadas varias,
y muy ordinaria
fue considerada.

Acabó pidiendo
dinero a cajeros,
y no sonriendo,
sino a gritos fieros.
A las diez semanas
era ya Elvirita,
una favorita
de primeras planas.

Pero era tan lista,
que no la pillaban
y hasta la llamaban
para una entrevista.

Fue un amor sorpresa
quien la redimió,
pues se enamoró
de quien la trincó
por la recompensa.

Al casarse Elvira
con el poli cura,
no hubo pena dura:
 sí dulce mentira.
Al pasar los años
el poli, tristón,
dio un tajo al cordón
y cortó el apaño.
-Fuera el falso juego,
vete de mi vida,
que yo iré enseguida
a buscarte luego.

Y de cada atraco
donde la trincaba,
algo le dejaba
metido en el saco.
-Lo justo en billetes:
 trenes matutinos
para tus destinos;
huye, Elvira, vete.

-Es que no las piensas
le decía al verla
y no detenerla,
pero en forma intensa
tenerla, tenerla.
-Quiero, vida mía,
vida mía tener;
has de comprender
que así viviría
si pudiera ser.
-Roba cajas de ahorros
y cooperativas
y aunque sea a chorros
mi sangre cautiva
querrá que tú vivas
feliz por el morro.

Un guardia, una caco,
encuentros furtivos,
Amor fugitivo:
pasión entre atracos.
Robin Hood tenía
una Mariana;
para Elvira había
un guardián Juan Lanas
que la perseguía
con las mismas ganas
que ella delinquía
todas las mañanas.
Cercana o lejana...
¡Libre la quería!