jueves, 14 de febrero de 2008

CATORCE DE FEBRERO


"Quisiera yo que de esta rosa,
símbolo de mi silencio,

la luz que de mi alma brota
cuando te escribo estos versos,

se alzara, cual mariposa
y remonte raudo vuelo;

y que se pose en tu alma,
que descanse en tus deseos;

sorba el néctar de tu entraña,
robe de tu boca un beso,

y que después me lo traiga.

Sólo eso."

Paco Herrera.



miércoles, 13 de febrero de 2008

Divertimento

En el oculista.

Yo no veo esto nada claro. Salta a la vista que no tiene usted ojo clínico. En un vistazo me diagnosticaba su padre, que en gloria esté. No se ciegue usted, y veamos esto con más calma. Porque usted, desde que ha entrado, sólo tiene ojos para mi enfermera. Y esa es la niña de mis ojos. Así, que ojito. Que está usted muy visto. Adiós y hasta la vista. Ya nos veremos. Por lo visto, este médico no me ve con buenos ojos. Me tiene ojeriza. Ojú, Juan, ponte bien el botón en el ojal. Ojalá me cure. Y yo que lo vea.

 

DEPORTES (II)

ATLETISMO.
Salto de longitud.

Este muchacho tiene buen salto, pero el cuesco que le impulsa lo larga demasiado tarde, cuando ya va cayendo. Eso hace que se hunda prácticamente en la arena al aterrizar. Hay que procurar que emita el gas propulsor en el momento justo de despegar, lo que mejorará sensiblemente el resultado. [[Nota: Cambiar la dieta]].

Lanzamiento de peso.

Tu hijo, Saturnina, tiene el lanzamiento en la sangre, yo lo vislumbro como tú. Pero vivimos de la pescadería, y seis balanzas electrónicas destrozadas en un mes por el niño me parecen una exageración. Que se compre una bolita redonda de hierro como los de la tele. [[Recordatorio: Sacar los lenguados para doña Trini]].

Relevos.

Es ley de vida. Con la edad que tiene Joao Crisóstomo da Pedrada, la federación de su país ha decidido que este año, en los 800 lisos, vaya un chavalillo. Lo de la silla de ruedas, el gotero, la ambulancia cerca… eso no podía seguir así.

110 vallas.

En la factura decía bien clarito que con 55 vallas más separaditas, ustedes se hacían el avío. A mí no me haga usted el numerito, caballero. Y me firma el albarán o me voy, que me quedan diez estadios todavía por repartir. Menuda mañana tengo, como para ponerme a discutir. [[Nota para el martes: llamar al seguro por lo del retrovisor]].  

Morathón.

Y fue en la salida, Genara, oye. Un codazo en el mismo estómago que le dio a mi Julián el turco ese, que al final se retiró también, fíjate que malaje. Pues se le ha quedado toda la señal. Le estoy poniendo paños y una crema muy buena, a ver si se le quita el dolor y puede volver a participar, con la ilusión que pone la criatura en las carreras de sacos.

Salto con pértiga.

¡Che, che, che! ¡Menos gritos, Milagritos! La colchoneta estaba esta mañana. Y no sigáis discutiendo sobre quién tiene la culpa. Despegad primero del suelo al muchacho. Total, que no habrá sido tanto, porque ha saltado con una escoba, si también han mangado las pértigas.

 


Sin nido

Había una vez un huevo, que sin querer resbaló de su nido. Rodó y rodó loma abajo llegando hasta una soleada pradera. Una serpiente que lo vio, pensó que era su desayuno ideal, e hizo un esfuerzo tan grande para tragarlo que sus mandíbulas se desencajaron, para risa de una mofeta que contempló la escena. La serpiente huyó avergonzada.
La mofeta oportunista, decidió probar suerte con él, pero astutamente decidió cascarlo primero. Para ello lo golpeó con su larga y esponjosa cola, siendo el resultado que el huevo cayó suavemente al lago próximo donde un nenúfar lo contuvo. La mofeta no quería mojarse y en vano lo intentaba acercar a la orilla con una de sus zarpas.
Los peces, que no acertaban a ver lo que era aquello, empujaron el nenúfar, haciendo que éste se desprendiera del fondo y fue arrastrado por la corriente del río.
En una de las curvas el huevo se detuvo y el calorcito del mediodía acabó de madurar su contenido, de forma que esperando ser querido comenzó a picotear el cascarón desde dentro.
Nadie lo ayudó desde fuera, es más, una rana saltarina lo empujó y nuevamente rodó por la hierba hasta parar en un campo de heno recién segado.
El calor de la tarde hizo que aquel pequeñín rompiera el primer trozo del cascarón y asomó un ojo. Se sintió solo y se durmió. A la mañana siguiente, un ternerito que comenzaba a pastar lo movió, y él, pensando que su mamá estaba cerca rompió otro trocito del cascarón para verla mejor…[continuará]

"LA CARRETERA", de Cormac McCarthy

¡Me encanta cuando las coincidencias coinciden! En primer lugar te agradezco Gabriel que hayas abierto la puerta de esta nueva sección y, en segundo lugar, gracias a Nuria por su amable recomendación que, mira por donde, está estrechamente relacionada con mi breve reseña literaria. Casualmente acabo de leerme "La carretera", de Cormac McCarthy (Premio Pulitzer 2007).
Ésta es la difícil odisea de un Ulises moderno que, junto a su hijo, emprende un viaje a no se sabe dónde, huyendo de no se sabe qué, con la única referencia de una carretera que les mostrará la realidad de una tierra sacudida por un holocausto nuclear.
El autor consigue una narración de estilo cinematográfico, a veces, lenta, pausada, aséptica, indolente, así necesariamente para ser digerida. Pero tras todo ello está lo extremo, la angustia, el límite del ser humano, la anarquía de los instintos, pasar de no importar nada a, en un segundo, importar todo. El lector, sin darse cuenta, se convierte en un viajero más que vive sus desdichas y su hastío existencial.
Una situación en la que la supervivencia se reduce a un sentimiento, una mirada, una caricia, una lágrima solitaria que recorre la mejilla de un niño.

¡No dejéis de leer si no queréis dejar de soñar!

Dos libros recomendados

Nuestra Nuria de toda la vida nos recomienda dos libros:


-La carretera de Mc Cormath y
-Zapatos italianos, de Menkell.

Será una colaboración, la de recomendarnos libros, que le pediremos no más de 350.000 veces, por lo que tendrá tiempo de sobra para sus quehaceres.

Gracias, Nuria.

lunes, 11 de febrero de 2008

VIVIR A MEDIAS


Recuerdo el día en que, por primera vez, los dos relucíamos a la luz de una elegante vitrina, en una no menos elegante boutique. Nos probaron varias veces; bueno, tengo que aclarar que aún hoy me pregunto, cómo siendo los dos idénticos, la mayor parte de las veces, te tomaban a ti. Siempre fuiste más carismático, esa es la verdad, y la gente lo sentía también así.

Soñábamos con el día en que alguien nos comprase; necesitábamos de un tercero que nos diese la oportunidad de enlazarnos, de unirnos, de acoplarnos a nuestro propio abrigo. Yo imaginaba cada día, la fantasía loca de rozar con la mía, tu cálida piel. He dicho fantasía, y sabes que digo bien.

No nos dejaron amarnos. Nos compraron, sí, y con la mayor felicidad de nuestra vida, abandonamos la boutique. No reparamos en el triste destino que se extendía ante nosotros. Nos compró una mujer muy guapa, de muy buen gusto por el vestir, por la imagen; pero manca.
Ahora sólo te queda a ti, mi amor, esperarme hasta que a la joven hija de nuestra dueña, se le antoje este par de tristes en que nos hemos convertido, y a mí me rescate del fondo del armario, para juntos, dar calor a sus manos delgadas y frías. Mientras, soñaré con el más crudo invierno, acoplados a nuestro propio abrigo.

sábado, 9 de febrero de 2008

ÁNIMO, POETA

Que no aten con razón, que no soportas

que invadan tus dominios de cordura.

Date aire, invitando a la locura;

verás como razonas, cómo cortas

y desarmas tan lógica atadura.

  

Suelta el freno a expresar todo contacto,

fríamente, sabiendo que se dice

lo que antes se ha pensado y se bendice,

sin rozar, sin el goce, sin el tacto.

Soñando en fabricar versos felices

Porque riman lo medido y sale exacto.

 

Quita reglas, cadenas y repasos,

saca fuera el candado a las palabras,

demostrando que, en la vida que nos labras,

mandas tú y no manda un marcapasos.

 

Y no acabes ni un poema con tristeza:

Sale mucho más fuerte que una bala

ese verso que te ronda la cabeza,

pues nos deja, estando escrito, de una pieza,

y con el miedo perdido: Poeta, empieza,

otro poema, otro mundo, y nos regalas,

desbordando amor y caos, la belleza.

viernes, 8 de febrero de 2008

EDITORIAL DE FEBRERO



¿Es fruto de la impaciencia, ligada siempre a mí, o ya huele a primavera?
Luce el sol, dejando atrás una cuesta de enero especialmente pesada, con más verticalidad, si cabe, que la de otros años.

Es complicado, difícil, iniciar la subida a una pendiente, ya de por sí costosa, sin sentir del todo las ganas, el convencimiento de que valdrá la pena. Sólo la ilusión por llegar arriba, compensa el mal trago de la subida.

Quiero expresar con esto que no es una buena aliada la desilusión. Todos nosotros hemos podido comprobarlo a lo largo de nuestra vida y también nos tocó compartirla. Es un sentimiento que siempre acaba rompiéndonos algo dentro.

Pero ocurre como cuando enfermamos; una vez todo pasa y volvemos a sentirnos fuertes, valoramos mucho más lo que tenemos. Eso percibo yo en nosotros: una ilusión incipiente, tímida quizá, pero latente.

Pese a que todos tenemos algo por ahí cerca que nos puede hacer perder, por momentos, la esperanza, también sabéis y sé que tenemos mucho, mucho por ofrecer y por recibir, y será en este lugar de encuentro, donde sigamos vertiendo nuestros presentes, para un recién nacido que asomaba un ojo al exterior, y ya estamos contentos porque acaba de asomar el otro.

Este mes, tal como acordamos en nuestro último encuentro, contaremos con un apartado, al que llamaremos “El plumier revuelto”, donde tendrán cabida opiniones, reflexiones, consejos, etc. Asimismo, y con la idea de dar un aspecto algo más organizado a la estructura del “blog”, abriremos un apartado de poesía.

Y, con todo, las ganas de inventar, de sentir lo que otros cuentan, de contar lo que otros sienten… y de sentir todos juntos esta nueva empresa que nos une.

Aquí estamos, compañeros, dispuestos a bucear por entre las burbujas de un agua limpia que incita, cual imán azul, a zambullirnos de golpe. Estamos aquí, buscando con nuestros ojos, el trazo más añil de un cielo que nos avisa de marzo y nos ofrece un febrero más generoso este año. A ver qué hacemos con ese día de más (hay que aprovecharlo). Os propongo un relato a propósito del día veintinueve de febrero, como protagonista.

Aplaudiendo esta alegría contenida, por este compartir, os deseo un feliz y apacible mes.

Un beso a todos.

miércoles, 6 de febrero de 2008

REPISAR

-¡Tenías que ser tú, coooñiiio! –gritó Encarna Valera desde la mesa más cercana al escenario, mientras se le saltaban las lágrimas de dolor.

Estaba de pie y descalza, con sus zapatos de charol aplastados bajo las plataformas de Pantagruona, la reina de esa noche de luna, verano y gloria en la discoteca “Sanfierno”.

Sobre bases de veinticinco centímetros, Pantagruona fue votada la mejor, compitiendo con Lagartisa (21) y la eterna ganadora Satanasia (22 con plantillas).

Pero al bajar del escenario tras recoger el premio…

…El rostro del notario don Hilario Pezzi, Pantagruona de noches de Sanferno, se quedó en máscara rígida y su sonrisa en rictus helado frente a su nuera , Encarna Valera, alias la mala, que le aguó su júbilo de  drag queen ganadora tras el involuntario pisotón de hipopótamo.

Recordó haberla pisado también en su boda. A saber qué contaría en la cena del martes.