jueves, 11 de septiembre de 2008
Publicado por
Peneka
en
jueves, septiembre 11, 2008
5
quenosleen
Etiquetas: BELI
La estrella
Dentro hay luz pero la oscuridad me envuelve.
Es la noche. Es la noche que me llama.
Me persigue de día y, aún más cuando aparece.
A veces no la oigo. A veces no la quiero oír.
Pero ahora me entrego y ella me mece.
Me enseña sus tesoros.
Todos los ven. Todos los desean. Todos los tienen.
Yo abro los ojos. También los deseo.
“Míralas”, dice la noche. Estrellas de leche.
Luceros hermosos que brillan cada vez más fuerte.
“Quiero una”, suplico. Hay infinitas.
“Míralas”, replica. Todos las desean. Todos las tienen.
“Sí, pero yo sólo quiero una”.
La noche cuenta sus estrellas. Después me mece.
“Míralas, pero no las toques”, dice, “ellos las quieren”.
“Pero, yo… ¿por qué me llamas entonces,
si no me concedes la suerte?”.
“Se perdió una estrella", respondió la noche,
"y la encontré al verte”.
Publicado por
Lola García Suárez
en
jueves, septiembre 11, 2008
6
quenosleen
Etiquetas: loli
miércoles, 10 de septiembre de 2008
Publicado por
Peneka
en
miércoles, septiembre 10, 2008
7
quenosleen
Etiquetas: BELI
Otro Edén
Sabes que me gusta desbrozar pensamientos y que es en estos días lúcidos, otrora demasiado oscuros, cuando descorro el velo semi-transparente de mi mundo y te lo muestro así, tal y como lo ves.
En este cosmos no hay deidades acuáticas, tan sólo alguna que otra sirena con cantos entre los que se confunden toses y carraspeos.
La edad también está reflejada en sus ojos.
En lo más alejado del jardín sigue ese manzano, con su reptil onduleante de mirada oblícua. Ya nadie se sirve de sus frutos pues sobre él pesa una extraña leyenda de castigo y exilio.
En el piso de arriba vive un conejo hastiado, sospecho que anda algo trastornado porque no deja de repetir: "Alicia no me persigas más", "Alicia no", "Alicia no.."
Pandora jugó todos sus vicios y virtudes a la apuesta más grande, ahora la ves caminando de acá para allá buscando con lo que llenar su caja. Los días buenos, los menos, encuentra un diente de león, una gota de rocío...
Puedo advertir en el desasosiego de tu forma de observar que poco o casi nada de lo que ves te gusta.
Te anticipas.
Si te deja de dar miedo y me dejas que te lleve de la mano caminaremos acompañados ladera arriba.
Ahora te sientes poderoso pues con tus sentidos lo abarcas todo.
Puedo verte sonreir.
Aquí te complaces en saber que existen olores a vainilla y azahares,
que la hierba está fría bajo tus pies,
que la lluvia a modo de capricho puede visitarte mezclando en el cielo, claridad, nubes y estelas de colores,
que existen mirlos blancos, gorriones pelirrojos,
que los sauces ya no lloran,
que puedes dibujar con la yema de tus dedos el camino del sol, si quieres dos atardeceres en un día los tendrás;
y que te encantaría quedarte...
Yo te invito a que lo hagas
Publicado por
LaRubia
en
miércoles, septiembre 10, 2008
4
quenosleen
Etiquetas: LaRubia
microrrelevo 3
Tiene un merecido y destacado sitio en el verdor intenso de mi jardín.
Y allí, entre las sombras frescas duerme oculto esperando un momento especial que sólo yo podré designar. Tendré que pensarlo bien pues una vez sacado a la luz solo me quedará su grato recuerdo. Cada noche cierro el jardín con celo. Solo yo puedo visitarlo. Solo me tiene a mí para contemplarlo. Pasan los años y por fin llega ese día… ¿Cómo no me fijé en que tenía fecha de caducidad?
Publicado por
inma
en
miércoles, septiembre 10, 2008
6
quenosleen
Etiquetas: Microrrelevos
lunes, 8 de septiembre de 2008
Ecos y rumores.
Janis Kokolis preparó la ensalada gigante que tenía prevista, básicamente de atún con cebolla, e ingresó en el Récord Guinnes el pasado martes por la mañana. Por la tarde, aprovechó para ganarse unos dólares como plañidera en tres entierros. Sus ojos anegados en lágrimas arrancaban terroríficos gritos de dolor de los asistentes.
Doña Ventura Mora de Pereda sacó a su hijo Edu por las orejas de aquel antro y se lo llevó sin rechistar. Estaba cansada de oír que su niño se pegaba por las noches con otros muchachos. Mientras pasaba entre la multitud, les echaba en cara no haberlos separado.
-Qué vergüenza, mira cómo llevas la cara, -le decía de camino a casa.
-Él también me ha pegado a mí, -contestó Edu.
-Es verdad, -reconoció el otro muchacho.
Al día siguiente, el diario deportivo Golazos detallaba las pérdidas del promotor Don King al haber tenido que suspender el campeonato mundial de los pesos pesados.
Alfred Rogers y Ginger Astaire, dos camioneros de Nevada, desentrañaron el día 8 de agosto pasado uno de los secretos mejor guardados de la Humanidad: La fórmula del bocadillo sin pan. Acostumbrados al caso que les hacen en casa, dieron gracias al Cielo al ver sus nombres en una reseña de su gesta en el suplemento semanal del Washington Post, en la columna dedicada a personas y pollos con trastornos psiquiátricos agudos.
El ambiente familiar reinante en la mansión Can Tous/Perellada, herederos de las lanas de Castelldefelds, tomó unos derroteros inesperados el pasado domingo, último de agosto. Resulta que la criada segunda de cocina, Guillermina Pousats, al servir la sopa, fue sorprendida por el tercero de los hijos de Joan Carles Tous y Clementina Perellada, el señorito Bartolet, quien le metió las manos por dentro del delantal con la excusa de buscar una copia de la llave de la bodega. Sabedores todos de que dicha llave la guarda, por tradición, la primera ayudante de ama de llaves, Guillermina lanzó la sopera en vertical y, entre lanzamiento y caída, golpeó las mandíbulas del señorito Bartolet con ambas manos. Una vez la sopera de nuevo en sus manos, procedió a servir su contenido sin más contratiempos. Sin embargo, terminada la jornada laboral de la servidumbre, y por tanto sin obligaciones contractuales ni diferencias sociales, la familia al completo se alineó a la izquierda del jardín principal de la casa, mientras que a la derecha, enfrente, lo hacía el conjunto de empleados y sirvientes. Comenzaron las hostilidades a las siete y cuarto de la tarde y terminaron los golpes y los insultos antes de las once de la noche. A la mañana siguiente, la normalidad era la nota dominante en la casa, hasta el punto de no mediar el menor signo de escarnio o mofa al cruzarse cada uno que más leña dio con el que portaba algún que otro moratón. Sin duda, comenzaba una nueva era de paz que duraría, al menos, otros cien años.
Publicado por
Gabriel
en
lunes, septiembre 08, 2008
3
quenosleen
Etiquetas: Gabriel
domingo, 7 de septiembre de 2008
EL MARCO
Ahmed me esperaba en el aeropuerto cada vez que volaba a Beirut. Con una sola pista útil para aterrizar, en medio del gentío y del desorden, siempre estaba allí, pegado a su cartel con mi nombre.
-Esta vez tengo algo que no podrás rechazar, Malone; te lo aseguro, -me dijo.
Ahmed me encontraba piezas más interesantes que valiosas para el museo de Nueva York. Así se ganaba la vida.
-¿De qué se trata esta vez? –le dije con ironía.
-De algo incomparable -me respondió sonriendo.
Mientras conducía su pequeño coche con mis maletas dentro, mantuvimos un tranquilo silencio. No teníamos costumbre de hablar sin una botella de vino en medio.
Al salir del coche, dos balas que pudieron matarnos se contentaron con avisar. No perdimos el tiempo tirándonos al suelo ni sacando nuestras armas. Miré a Ahmed y su sonrisa seguía a flote.
-¿A quién has robado qué, amigo mío? –le solté sin preámbulos.
-Ahora lo verás, -me contestó con los ojos brillantes de un zorro.
En su casa, me detuve ante una gran pared sobre la que descansaba un panel tapado por sábanas blancas que Ahmed descorrió con solemnidad, inaugurando una gran exposición.
El cuadro era una maravilla; representaba un crucificado de grandes dimensiones. Lo analicé al principio con instrumentos sencillos y unos guantes. Desbordado por la primera impresión, busqué en mi maleta mi pequeño juego de lentes láser discriminantes, un prodigioso artefacto regalo de mi museo: No daña ni un papel de fumar y hace la disección de cualquier tejido. Con él pude comprobar que la pintura tenía quinientos años y la firma real, única, de Leonardo Da Vinci. No podía haber duda.
El ancho marco estaba sin pulir. Era especialmente duro, troceado en cortes rectos y sin una sola grieta, aunque pude ver algunos agujeros realizados por clavos muy toscos y gruesos.
No me molesté en abrir una botella de tinto Sunrise del 2003, un vino para charlar, pues una nueva bala inteligente lo hizo por mí al entrar por la ventana. Segundos más tarde, dos hombres vestidos de blanco echaron la puerta abajo. No llevaban armas de fuego y el más viejo nos dijo algo en árabe que Ahmed me tradujo como “tranquilos y todo irá bien”.
Miré a mi amigo, que no pestañeaba. El hombre joven, a una orden de su compañero, sacó un cuchillo afilado con el que separó el lienzo empleando una pericia de cirujano. Salió al pasillo y, según pude ver, recogió de allí un tubo de plástico donde introdujo el lienzo una vez enrollado cuidadosamente.
Aquellos hombres sabían hacer su trabajo.
Se despidieron cortésmente no sin antes señalarnos los francotiradores de la ventana situada en el edificio de enfrente, los que disparaban esas balas tan listas.
Ahmed, unos minutos después, se levantó, colocó como pudo la puerta y volvió a sonreír.
-Por fin puedo darte lo que tengo para ti –me dijo.
Con una habilidad parecida al árabe del bisturí, comenzó a deshacer el marco del cuadro.
Una hora más tarde, la cruz donde murió Jesucristo estaba montada en el suelo de nuestra habitación.
Fui a por otra botella de vino.
Publicado por
Gabriel
en
domingo, septiembre 07, 2008
2
quenosleen
Etiquetas: Gabriel
jueves, 4 de septiembre de 2008
Un pedacito de paraíso sobre el asfalto
Sé que no es fácil descorrer las persianas y ver que aun cuando despiertas las luces de la ciudad están encendidas y que el naranja de su cielo se refleja sobre las sábanas de tu cama, calientes pero vacías.
Sé que no es fácil soportar el ruido de las calles que te retumba en el pecho y que aunque la gente te mire cuando hables nadie te esté escuchando porque ya ni siquiera el corazón y los oídos son capaces de encontrarse dentro de un mismo cuerpo.
Sé que caminar bajo la lluvia al descubierto es la mejor forma que existe para terminar de estropearte un día que tampoco a la hora del almuerzo lo has visto depegar.
Sé que tu vida la imaginaste llena de musas con flores de vainilla trenzadas en el pelo pero en esta, yo, con el torso desnudo, soy tu musa en vaqueros.
P.D.- perdonad por querer justificar mi prisas por la reaparición con un texto que para nada es nuevo.
Publicado por
LaRubia
en
jueves, septiembre 04, 2008
4
quenosleen
Etiquetas: LaRubia
LANZO UNA PREGUNTA A MIS COMPAÑEROS Y A NUESTROS LECTORES:
¿Hasta qué punto será conveniente el hablar, el contar, aún en la más estricta confianza, nuestras propias miserias? ¿Sería esto un ejercicio, una muestra quizá de valentía, de cobardía por no sentirnos solos frente a la adversidad, o de torpeza? Hasta dónde contar para no contar de más. Hasta dónde callar. Os lanzo estas preguntas emulando a Javier Marías en Tu Rostro Mañana.
Espero con ganas vuestras opiniones.
Publicado por
Isa
en
jueves, septiembre 04, 2008
15
quenosleen
Etiquetas: El Plumier revuelto
miércoles, 3 de septiembre de 2008
UN GOLPE
En el mismo instante en que Fiodorov Kransik traspasó la puerta de la tienda de su tío Tomás para robarle, se quedó helado al verle de pie, mirándole. Junto a sus zapatos había un cuchillo lleno de herrumbre que el viejo había dejado caer.
-Te esperaba, hijo mío –le dijo Tomás-. Vete en paz y olvidemos esto para siempre.
-No quiero que me llames hijo –respondió Fiodorov, apretando fuerte su cuchillo en la mano.
Los dos hombres no se movieron durante un tiempo corto y eterno. Ese tiempo que mide la espera de un hombre para morir.
Fiodorov levantó la mano que empuñaba el cuchillo y avanzó despacio. Se detuvo al ver que su tío no hacía nada por detenerle y rompió a llorar. Creía haber calculado bien la hora en que Tomás dormía y así no le habría encontrado al entrar.
Se lanzó hacia delante y en un salto estuvo tan cerca que se decidió a descargar la fuerza de su brazo sobre él. Un golpe y todo habría terminado.
El cristal, al romperse, sonó como todas las campanas del mundo juntas: A música, a trueno y a muerte.
Al volverse, Fiodorov vio a Tomás tras la puerta, y por fin miró a los ojos de su tío en lugar de su imagen en un espejo.
Con las manos y la camisa manchadas de su propia sangre, Fiodorov vio cómo Tomás levantaba lentamente su pistola hacia él. También lloraba.
Publicado por
Gabriel
en
miércoles, septiembre 03, 2008
4
quenosleen
Etiquetas: Gabriel