domingo, 14 de septiembre de 2008

MICRORRELEVO 6

cueva oscura
Asi que, cuando quiera, que me saque a dar una vuelta. Hace demasiado tiempo que estoy aquí quieta, bueno, no quieta del todo. A veces subo y bajo, me repliego sobre mi misma, saludo a mis vecinos de arrriba para descubrir con sorpresa, como poco a poco se van marchando. También con los de abajo ocurre igual. Presiento que el día menos pensado me quedaré sola y ella será incapaz de preocuparse por mi. Tal vez sea eso lo que esté ocurriendo, que ella ya no tenga fuerzas. o ganas o yo que sé, para sacarme.
Me gustaría salir de aqui, de esta cueva oscura y húmeda en la que vivo. Deseo tanto que esos guardianes se separen y yo pueda darme una vuelta por el mundo de las palabras. Hablar, también para eso fuí creada.

MICRORRELEVO 5

COMPAÑERO DE PISO
Justo antes de salir a dar nuestro primer paseo
, desapareció. Lo busqué por todas partes. Si cabía en la palma de mi mano también podía meterse en el bolsillo de una chaqueta, en una caja de zapatos o en un frutero. Cuando lo encontré ya era demasiado tarde, así que decidí intentarlo al día siguiente. Pero también ocurrió lo mismo: volvió a esconderse. Y así sucedió un día, y otro. Me dijeron que era una mascota bastante casera pero no creí que lo fuera tanto. Llegué a la conclusión de aprovechar su lado hogareño y le enseñé pequeñas normas de convivencia con el fin de que en algún momento atendiera a salir conmigo.

Llevamos un mes conviviendo juntos y ya ha aprendido a utilizar el wáter, lavarse los dientes, coger el bote de comida que le toca cada día y, hasta de vez en cuando, se desliza por el suelo del salón sobre una toalla y le saca brillo. Ahora está jugando con la Nintendo. Le compré el juego ese de las mascotas, y le encanta. No tengo prisa por salir a dar un paseo con él. Sabe perfectamente donde están las llaves de casa. Así que, cuando quiera, que me saque a dar una vuelta.

INVESTIGACIÓN LINGÜÍSTICA.

Don Antonio Cloro -académico insigne de la Real de la Lengua- nos hace, en  una entrevista informal, un pequeño pero detallado informe de los últimos logros, descubrimientos o aportaciones a nuestro idioma en la última parte del siglo XX.              

 

El tiempo verbal “Presente histérico de funcionalidad”.

Cuando dices, “pagas” a tu amigo en el bar, o “pelas” a tu mujer que tiene la fruta en la mano, aportas un tiempo que implica orden y ejecución al mismo tiempo. Todo ello a menos que te tiren algo a la cara.

 

La conjunción de los astros.

El cielo Y las estrellas Y los planetas Y los asteroides Y las porquerías que sobran de la NASA. Y así. Este pandereteo de las cosas volando fuera de nuestra Tierra se merecen una conjunción mayusculosa. Es de ley & así lo hago constar.

 

El aciento.

Se pone una marquita pequeña en el texto (un asterisquillo *, un corazoncito o algo discreto, tal que así: ø), cada vez que se llega al centenar de tildes en un escrito. De este modo, tienes después una facilidad grande a la hora de contarlas.

 

La sinflexia o simbombiglia italiana.

Es una figura retórica que aparece en los textos escritos sin luz eléctrica, casi a oscuras. Se usa siempre que el detective de una novela negra tiene que lidiar en la noche con un asunto de dinero negro. La sinflexia como recurso literario no puede ni debe arrojar luz alguna sobre el caso.

 

El endeblecasílabo.

Es un verso que tiende a desmoronarse porque su base no es nada sólida. Ejemplo: “Tantarantantán, que viene el capitán”. Vemos que coinciden la primera y última sílaba del verso, pero nadie advierte que la tropa no está vestida como es debido para recibir a su superior, quitando consistencia al mensaje.

 

El fenomonema.

Partiendo de lo acostumbrados que estamos al desprecio de la palabra escrita, surge como un rayo de energía plena el fenomonema, un palabraso que cuando se pronuncia en bares, cines (antes de la película) o en paradas de autobús, provoca un efecto devastador. Un ejemplo clásico es el de “¿tesquiyapayá?” que sustituye con éxito a la bronca materna cuando el niño llega tarde al colegio. Y, en confianza, de mi suegra cuando son las tres y nos espera para comer, con su variante “¡venirseyapacá!”

 

La provosodia.

Un recurso literario arcaico, pero rescatado por los investigadores. Consiste en hablar sin mover las manos ni parpadear, pero usando palabras de corte vacilón. Cada frase debe contener los siguientes ingredientes:

Dos chulerías,

Una comparación con alguien mejor que quien nos escucha,

Una mirada a izquierda escupiendo por el colmillo, y, lo más importante,

Un empujón cuando nuestro compinche esté agachado detrás de nuestro interlocutor.

 

sábado, 13 de septiembre de 2008

Microrrelevo 4

¿Cómo no me fijé en que tenía fecha de caducidad?

Había organizado mi vida despertando la envidia de mis amigas: Karla, Vitriola, Amaranta, Denisse y Rodoflecta cuando recibí el paquete y ellas aplaudieron el que sería mi plan de felicidad eterna, con detalles como paseos a las seis y doce, besos a las dieciocho, brisa de abanico a las veinte y sexo salvaje a las veintitrés… y así, o sea, todos los días.

Y yo, Bertrana Moravia, la ganadora del concurso, no caigo en ver que mi ciborg Ariel 1.5 es un prototipo de cocinero bastísimo para el ejército hecho para cinco años exactos. Los que terminaban esta mañana. ¡Qué rabia! Justo antes de salir a dar nuestro primer paseo. O sea.

CUESTIÓN DE CONCIENCIA

Podría sucumbir a tus encantos; es más, no hacerlo me es muy sacrificado. Pero no consentiré que mi alma arda en llamas, ante la mirada satisfecha de Luzbel. De ese honor no es merecedor un simple pastel de arándanos.

todos los porqués
Sé cómo he llegado hasta aquí, pero no porqué. Ellos se acercaron hasta mi casa, llamaron a mi puerta. Cuando la noche mostraba el más sonoro de sus silencios, ellos, sin preguntar, sin hablar, sin ni siquiera un porqué, me trajeron hasta aquí.
Ahora siento el frío en mi sien izquierda. ¡Qué paradoja!.El sol ha comenzado timidamente a asomarse por el horizonte. Este lugar...¿recordaré este lugar?. Tal vez no. Tal vez sí. Como tantas otras respuestas, la tienen ellos entre sus manos.
El frío de mi sien se ha transformado en un ruido ensordecedor. Todo está a oscuras. No hay estrellas. No hay soles.
Todas las respuestas caen sobre mí, húmedas, sentidas, angustiosas. Lloran y ahora sé porqué.

baile añejo
Encontró la carta ya abierta. Dentro,un papel amarillento, olía a tiempos pasados. Las palabras bailaban un baile añejo, desacompasado. Reinventadas las palabras pero no los sentimientos. El -espero que al recibo de ésta os encontréis bien- le llevó de la mano a las canciones y ternura de unos ojos hoy ausentes. Se dejó llevar por aquella danza de símbolos y deseos. Descubrió por casualidad, que no había nacido ayer sino que nacería mañana. Mañana, cuando el corazón dejara de bailar la danza de la tristeza.

viernes, 12 de septiembre de 2008

año bisiesto

Los cristales de la ventana que daban a la calle estaban sucios. Muy sucios, tanto, que a diario escribía en ellos la palabra ADIOS.

El primer día que lo hizo fue aquel en que el mundo compensa su desajuste horario con el sol. Y a partir de ahí, día a día, escribía lentamente ADIOS.

Aquel amanecer de invierno, ella había llorado por última vez entre sus brazos. Ahora, era él quien lloraba mientras miraba a través del cristal sucio en el que había aprendido a escribir ADIOS sin esperanzas.

jueves, 11 de septiembre de 2008

el sobre



Miraba a diario su buzón. Lo abría lentamente a pesar de que a través de los pequeños agujeros podía saber que no había nada. En su interior, un negro metálico. El vacío. Cerraba la puertecita y giraba la llave. Sonreía con tristeza mientrás contaba uno a uno los escalones de la escalera.
Siempre igual. Cada día lo mismo.
Aquella mañana introdujo la llave en la cerradura del buzón. Como a diario. Al abrir la puertecita encontró un sobre azul sin dirección ni remitente. Sólo una frase: PARA TI. Miró a su alrededor. Se sintió objetivo de unos ojos ocultos, invisibles. Nada a su alrededor. Nadie más que él. Miró en el interior del sobre. Una nota verde. Dos palabras: NO LLORES.
Guardó la nota y tiró en la papelera, sus lágrimas sin usar.

La estrella


Dentro hay luz pero la oscuridad me envuelve.
Es la noche. Es la noche que me llama.
Me persigue de día y, aún más cuando aparece.
A veces no la oigo. A veces no la quiero oír.
Pero ahora me entrego y ella me mece.
Me enseña sus tesoros.
Todos los ven. Todos los desean. Todos los tienen.
Yo abro los ojos. También los deseo.
“Míralas”, dice la noche. Estrellas de leche.
Luceros hermosos que brillan cada vez más fuerte.
“Quiero una”, suplico. Hay infinitas.
“Míralas”, replica. Todos las desean. Todos las tienen.
“Sí, pero yo sólo quiero una”.
La noche cuenta sus estrellas. Después me mece.
“Míralas, pero no las toques”, dice, “ellos las quieren”.
“Pero, yo… ¿por qué me llamas entonces,
si no me concedes la suerte?”.
“Se perdió una estrella", respondió la noche,
"y la encontré al verte”.