viernes, 9 de enero de 2009

FACTOR DE CORRECCIÓN.

Abel Mascajabas compró a su hijo José una docena de lápices iguales. Conteniendo las lágrimas, le rogó que hiciera una utilización simultánea de ellos para que el desgaste fuera lo más homogéneo posible, con la idea de que si un lápiz dura un trimestre según el uso normal, al pasar tres meses estuvieran en buen estado las once doceavas partes de todos los lápices, cuya longitud comparativa, gracias al procedimiento propuesto, se mantendría constante. El destinatario del regalo, presa de un ataque de amor filial, contestó que daría de modo inmediato curso a su petición, realizando el manejo más adecuado que tendiera al resultado previsto, si bien tenía que introducirse un leve factor de corrección en los delicados cálculos hechos a priori por su progenitor: Le encantaba comerse los lápices.

 

jueves, 8 de enero de 2009

Con ganas de molestar


Hace un par de años, servidora tenía una especie de blog en Myspace.

Por alguna extraña casualidad recuerdo que por aquellos entonces alguna atrocidad bélica se vivió en fechas similares a esta. La perturbación que me causaba ver el daño que se hacían los seres humanos unos a otros por tremenda absurda razón me movió a publicar una entrada con esta imagen de Forges. Él siempre tan acertado.


P.d.- perdonad por lo poco literario del tema.

miércoles, 7 de enero de 2009

EDITORIAL DE ENERO


¡Qué gusto, volver!

Volver de tantos días. Volver de una fiesta, mientras esperas otra. Volver de estar cuando se quiere, y cuando no también. Volver de la visita obligada… o no; del hastío, de la sequedad de ideas. Volver de príncipes y princesas que huyen a los bosques, al refugio de la casa de humildes plebeyos, que les protejan de los peligros de sus propios reinos. Volver de Harry, o de los narnianos, o de qué sé yo.

Volver a casa; a la mía y a la nuestra. Volver a hacernos promesas a nosotros mismos, sobre nosotros mismos, por supuesto, para después incumplirlas casi todas. Volver a subir, por segunda vez, juntos, a lomos de un nuevo tiempo.

Y volver, con estas líneas para vosotros, siendo consciente de que con lo que tengo en esta vida (incluyéndoos), la felicidad puede esperar.
No es necesario ser una princesa para refugiarme en nuestro hogar, éste, el de las historias, y así, sentirme, de veras, a salvo de todo lo demás.

Feliz Año a todos.

Por si acaso

Y sola en aquel caos que era su hogar, pero que había elegido por voluntad propia perdió a su jerbo. El animalito necesitaba algo más que unas pipas en su jaula y se aventuró a salir en uno de tantos descuidos de su dueña. Le costó empujar la puerta el día que se la dejó mal cerrada y huidizo como sus parientes los ratones, se instaló entre la olorosa ropa que encontró bajo la cama.
La búsqueda infructuosa del animalito no cesaba, pero sólo a ratos, pues no quería perder más tiempo del necesario en su búsqueda, y los montones de revoltijos desperdigados no ayudaban. El jerbo comía a su capricho cuando la joven salía, y aprovechaba para burlarse del conejito enano que aún no había visto su oportunidad de liberación. Durante unas semanas encontró su paraíso perdido, durmiendo junto a sus pies en las noches frías de invierno sin que ella se percatara de nada, hasta el fatídico día en que se decidió a poner una lavadora. Cuando fue a tender, pensó que alguna pinza había caído por el estrecho hueco del patio de vecinos de donde pendía el tendedero. Era una quinta planta.
Aún deja comida a su pequeño jerbo en la jaula con la puerta abierta, por si regresara.

domingo, 4 de enero de 2009

Haiku

tus ojos azules
un embrujo de verano
arrullan al agua

sábado, 3 de enero de 2009

ANTICIPO.

José Antonio Barragán, entendió como nadie que nos morimos a plazos. En efecto, era consciente de haber ido dejando, a lo largo de su existencia, un trozo de su vida en cada una de sus facetas: El amor a su mujer, sus hijos y sus amigos,  y la pasión de su trabajo como jefe de estación. Pero un día se sintió cansado de vivir.

Cuando el letrero luminoso indicó su número, preguntó en el Mostrador:

-¿Qué ocurre si se decide cancelar la vida anticipadamente?

-¿Suicidio, eutanasia, plaga o maldición vudú? –preguntó el administrativo.

-Nada de eso. Simple cancelación unilateral, -respondió José Antonio-, ¿qué pasa con la vida de esos días no disfrutados?¿Se podría repartir?

-Curioso, -respondió el administrativo-. Veremos qué se puede hacer.

En el geriátrico Crujehues, dos días después de la incineración de José Antonio Barragán, Carlota Criptana, de setenta y un años de edad, ejecutaba un doble tirabuzón desde el trampolín, tras el que cruzaba la piscina como un fuera borda. Carlota Criptana, cuarenta años atrás, tuvo que quedarse todo un fin de semana en la estación de Atocha por culpa de un despiste de su agencia de viajes. Allí hizo una buena amistad con el jefe de estación.

viernes, 2 de enero de 2009

Fragor

Esta mañana, al abrir los ojos te encontré sereno a mi lado,
eras como un océano dormido y tu respiración,
clavada en mi nuca, murmullo de bajamar.
Presentí frágil la delgadez pálida de tu cuerpo
y preferí no perturbarla con las ansias oscuras de mis dedos.
Recuerdo, de cuando aún era de noche,
tu voz persistente como lluvia de invierno repitiendo mi nombre
y yo, atrincherada en las esquinas conquistadas de tu colchón,
me armé de sábana y almohada
sin dejar que te erigieras héroe de esta particular batalla.
Caído el muro, hecho el amanecer,
clavaste las rodillas en el suelo
con el convencimiento de que nadie más,
salvo tú y yo,
reinamos en este reino.

jueves, 1 de enero de 2009

La pregunta

Dime niño: ¿De quién eres?
- No sé todavía, pues mamá espera la prueba de ADN.

Bello Concierto

La música invade mis sentidos
y eleva el espíritu, y mientras
se escuchan tan bellos sonidos
los ojos contemplan absortos
la hermosura de los paisajes
que van desfilando ante ellos.
Todo un lujo para quien desea
evadirse y soñar en este primer
día del año.  

FELICIDAD Y ARMONIA PARA TODOS

Paquita

lunes, 29 de diciembre de 2008

CUENTO DE REYES


Pablo y Carlos son dos amigos que siempre juegan juntos. El día de Reyes, a Pablo dejan un caballo grande de cartón. Carlos lo mira una y otra vez, aunque sin participar del juego ya que solo había un caballo. Pablo, por su parte, no se sentía bien al ver que su amigo no disponía de otro caballo igual con el que jugar a carreras. De pronto tiene una idea que le parece extraordinaria. Va al patio donde su madre tiene un barreño con agua, el niño sumerge al caballo en ella y espera pacientemente que se ablande para poder separarlo y convertirlo en dos; cuando estuvo a punto lo sacó del agua y con cuidado lo separó hasta conseguirlo, los puso al sol para secarlos. Una vez secos, Pablo le dio a Carlos una parte y él se quedó con otra, de esta forma tenían un caballo cada uno, eso sí, con sólo dos patas, pero no importaba, ya podían jugar a carreras y divertise juntos. Pablo fue un niño desprendido que le gustaba compartir con los amigos. Cuando se hizo mayor, siguio con su remojar de {caballos} pero ya de cosas más importantes, amor y ternura, todo un ejemplo de buena persona.