sábado, 10 de enero de 2009

NOTICIAS Y CURIOSIDADES

El emperador Chi Ya, de la dinastía 12, se sintió desgraciado e impotente por no poder terminar la Gran Muralla: “Me faltó un chino”, dijo antes de morir.

Arturo Lense, contable de Oviedo, sólo apuntaba cantidades que contuvieran los dígitos 1 al 9. Era un hombre sincero de veras.

viernes, 9 de enero de 2009

Viaje de ensueño

El tren llegó con tres horas de retraso debido al temporal de lluvia y viento. Eran las doce de la noche cuando entró en el vagón y comprobó que iba sola en el mismo.
Se acomodó en el asiento y apoyando la cabeza en el respaldo trató de dormir; le fue imposible, tenía un frío horrible y mucho miedo, el tren emprendió la marcha. A través de ventanilla veía las luces lejanas de algún pueblo que pasaba de largo. Entró el revisor, lo cual le dió un cierto alivio, qué noche de perros, comentó, ella respondio afirmativamente, cuando se marchó sintió más miedo y frío, se acurrucó de nuevo cuanto pudo en el asiento.
De pronto sucedió algo maravilloso, entró en el departamento una persona muy querida a la que creía haber perdido para siempre. Se acercó abriéndole los brazos en los que ella se refugió sintiéndose segura. 
El miedo y el frío desaparecieron, y con el calor de su pecho tan querido se durmió plácidamente. Cuando el tren se fue acercando a su punto de destino, le inundó un gran desconsuelo al comprobar apenada, que sólo había soñado.

FACTOR DE CORRECCIÓN.

Abel Mascajabas compró a su hijo José una docena de lápices iguales. Conteniendo las lágrimas, le rogó que hiciera una utilización simultánea de ellos para que el desgaste fuera lo más homogéneo posible, con la idea de que si un lápiz dura un trimestre según el uso normal, al pasar tres meses estuvieran en buen estado las once doceavas partes de todos los lápices, cuya longitud comparativa, gracias al procedimiento propuesto, se mantendría constante. El destinatario del regalo, presa de un ataque de amor filial, contestó que daría de modo inmediato curso a su petición, realizando el manejo más adecuado que tendiera al resultado previsto, si bien tenía que introducirse un leve factor de corrección en los delicados cálculos hechos a priori por su progenitor: Le encantaba comerse los lápices.

 

jueves, 8 de enero de 2009

Con ganas de molestar


Hace un par de años, servidora tenía una especie de blog en Myspace.

Por alguna extraña casualidad recuerdo que por aquellos entonces alguna atrocidad bélica se vivió en fechas similares a esta. La perturbación que me causaba ver el daño que se hacían los seres humanos unos a otros por tremenda absurda razón me movió a publicar una entrada con esta imagen de Forges. Él siempre tan acertado.


P.d.- perdonad por lo poco literario del tema.

miércoles, 7 de enero de 2009

EDITORIAL DE ENERO


¡Qué gusto, volver!

Volver de tantos días. Volver de una fiesta, mientras esperas otra. Volver de estar cuando se quiere, y cuando no también. Volver de la visita obligada… o no; del hastío, de la sequedad de ideas. Volver de príncipes y princesas que huyen a los bosques, al refugio de la casa de humildes plebeyos, que les protejan de los peligros de sus propios reinos. Volver de Harry, o de los narnianos, o de qué sé yo.

Volver a casa; a la mía y a la nuestra. Volver a hacernos promesas a nosotros mismos, sobre nosotros mismos, por supuesto, para después incumplirlas casi todas. Volver a subir, por segunda vez, juntos, a lomos de un nuevo tiempo.

Y volver, con estas líneas para vosotros, siendo consciente de que con lo que tengo en esta vida (incluyéndoos), la felicidad puede esperar.
No es necesario ser una princesa para refugiarme en nuestro hogar, éste, el de las historias, y así, sentirme, de veras, a salvo de todo lo demás.

Feliz Año a todos.

Por si acaso

Y sola en aquel caos que era su hogar, pero que había elegido por voluntad propia perdió a su jerbo. El animalito necesitaba algo más que unas pipas en su jaula y se aventuró a salir en uno de tantos descuidos de su dueña. Le costó empujar la puerta el día que se la dejó mal cerrada y huidizo como sus parientes los ratones, se instaló entre la olorosa ropa que encontró bajo la cama.
La búsqueda infructuosa del animalito no cesaba, pero sólo a ratos, pues no quería perder más tiempo del necesario en su búsqueda, y los montones de revoltijos desperdigados no ayudaban. El jerbo comía a su capricho cuando la joven salía, y aprovechaba para burlarse del conejito enano que aún no había visto su oportunidad de liberación. Durante unas semanas encontró su paraíso perdido, durmiendo junto a sus pies en las noches frías de invierno sin que ella se percatara de nada, hasta el fatídico día en que se decidió a poner una lavadora. Cuando fue a tender, pensó que alguna pinza había caído por el estrecho hueco del patio de vecinos de donde pendía el tendedero. Era una quinta planta.
Aún deja comida a su pequeño jerbo en la jaula con la puerta abierta, por si regresara.

domingo, 4 de enero de 2009

Haiku

tus ojos azules
un embrujo de verano
arrullan al agua

sábado, 3 de enero de 2009

ANTICIPO.

José Antonio Barragán, entendió como nadie que nos morimos a plazos. En efecto, era consciente de haber ido dejando, a lo largo de su existencia, un trozo de su vida en cada una de sus facetas: El amor a su mujer, sus hijos y sus amigos,  y la pasión de su trabajo como jefe de estación. Pero un día se sintió cansado de vivir.

Cuando el letrero luminoso indicó su número, preguntó en el Mostrador:

-¿Qué ocurre si se decide cancelar la vida anticipadamente?

-¿Suicidio, eutanasia, plaga o maldición vudú? –preguntó el administrativo.

-Nada de eso. Simple cancelación unilateral, -respondió José Antonio-, ¿qué pasa con la vida de esos días no disfrutados?¿Se podría repartir?

-Curioso, -respondió el administrativo-. Veremos qué se puede hacer.

En el geriátrico Crujehues, dos días después de la incineración de José Antonio Barragán, Carlota Criptana, de setenta y un años de edad, ejecutaba un doble tirabuzón desde el trampolín, tras el que cruzaba la piscina como un fuera borda. Carlota Criptana, cuarenta años atrás, tuvo que quedarse todo un fin de semana en la estación de Atocha por culpa de un despiste de su agencia de viajes. Allí hizo una buena amistad con el jefe de estación.

viernes, 2 de enero de 2009

Fragor

Esta mañana, al abrir los ojos te encontré sereno a mi lado,
eras como un océano dormido y tu respiración,
clavada en mi nuca, murmullo de bajamar.
Presentí frágil la delgadez pálida de tu cuerpo
y preferí no perturbarla con las ansias oscuras de mis dedos.
Recuerdo, de cuando aún era de noche,
tu voz persistente como lluvia de invierno repitiendo mi nombre
y yo, atrincherada en las esquinas conquistadas de tu colchón,
me armé de sábana y almohada
sin dejar que te erigieras héroe de esta particular batalla.
Caído el muro, hecho el amanecer,
clavaste las rodillas en el suelo
con el convencimiento de que nadie más,
salvo tú y yo,
reinamos en este reino.

jueves, 1 de enero de 2009

La pregunta

Dime niño: ¿De quién eres?
- No sé todavía, pues mamá espera la prueba de ADN.