viernes, 8 de mayo de 2009

Cuestiones Palábricas.

Quítese una letra para que la siguiente frase tenga sentido:

"Llegué y haré lo que pude".

Estúdiense, por favor se lo pido, el sentido y corrección de la siguiente frase en sí misma:
"El que la menor sigue, es Sol".

Y una última cuestión matemático lógica:
¿Cuántos signos -como nínimo- se necesitan para describir al número más pequeño de mil cifras?
Se ruega responder, como dijo Woody Allen, antes del año 3000 ó de mi jubilación. Lo que ocurra antes.

jueves, 7 de mayo de 2009

Grandes eventos (1).

MÚSICA ESCRATEÑA.

GIRA MUNDIAL.

 

 

 Resumen y anécdotas de los Conciertos número 4, celebrado en el Salón de actos de la Caja de Ahorros Depositados Aquí (la C.A.D.A.), el 4 de agosto de 2003, y el número 1, el mítico del Estadio del Manchester United, el 2 de Agosto del mismo año, con aforo para ochenta mil personas y algún que otro mulo.

La limonada hizo estragos en nuestros corazones y no recordamos nada de los conciertos 2 y 3. Reseñamos cosas, sin más:

-Aquí vamos a dar el campanazo, -se frotaba las manos el empresario Ginés Puma. Ahora usa una crema delicadísima para las manos y en su celda le prohíben acercarse al papel de lija.

Abrió esta vez el grupo Te doy por allí, con un popurrí de legendarias canciones de febrero, marzo y hasta de enero del 2009. Los carrozas lo agradecían. No hubo incidentes hasta el descanso. Eterno descanso del grupo.

Actuaban como teloneros, y lo agradecemos siempre, unos profesionales del telón. Lo agarran estupendamente con unas cuerdas que, tirando con suavidad, permiten guardarlo para el día siguiente. Se evita así que se suene los mocos el guitarrista de Choque Frontal, grupo panameño que lanza sus nuevas melodías directamente a la basura, sin esperar las críticas.

La pasión se desbordaba con los rotundos Bonobús a Plazos y Tridente Comunitario, bandas que consiguen reavivar entre su público el lenguaje para sordos durante unos días después de cada concierto.

En medio, para desintoxicar, unas baladitas. Temas como Tus autopsias las más chachis, o Por muuuucho que me salpiques, sabré quererte, Jesula, devolvieron el sabor de los grandes ritmos al público.

Como final, el empresario guardaba los platos fuertes. El grupo de rock pétreo, la Kostra de la Ostra, con sus temas ¿Que no?, po me voy, o el número uno Pannokomo, Komotu, para dejar paso a la solista Matronna, que atiende partos en diferido después de actuar en directo, casi siempre con la copla Mi niño tiene pedales, con el que el público se come las uñas de los pies de puro delirio.

Con el final de los conciertos, llegaron el éxtasis, el paroxismo y la pasión y la caries de los veinticuatro entusiastas que hasta coreaban las canciones más fuertes. Se recogieron 12.000 kilos de basura no reciclable. Y se las llevaron a casa.

Del cobro de entradas, que llegaron de la imprenta al mes siguiente, no sé nada.

Uno cuenta lo que vio. Inventar, que inventen otros.

martes, 5 de mayo de 2009

Diálogos caseros.

Tu madre no se pierde nunca por los caminos. Se ve que es una brújula.

En cambio, tu padre no pierde el color oscuro de su piel. Es carbón, carbón.

La pauta de tu madre es no desviarse del camino.

Y el credo de tu padre es seguir su tradición.

Tu madre se identifica con la comida mexicana: pica, con sus tacos.

Tu padre se apea mucho; como viaja tanto en bonobús, se apea. Me lo huelo.

Petición de mano.

Señor Bustos: 

Vengo a lo que habíamos hablado. La mano de su hija. La segunda mano de su hija. Yo he pagado el trabajo y la fachada da asco verla. Le pone usted el mono amarillo, la monta en la camioneta, y que termine la faena. Buenas tardes.

lunes, 4 de mayo de 2009

Sentencias y chascarrillos.

La aragonesa Teresa Nosoillo, de menos de metro y medio, le dio en su bar una somanta de cuidado a un malaje, un turista de Arkansas con cien kilos de mollas a su favor. Y es que más vale maña…

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No es nada fácil engañar a una mujer diciéndole la verdad, a ver si cuela.

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El soldado raso Trevor Luis Boroffito, de la quinta compañía de lanceros de Su Graciosa Majestad, fue considerado el torpe del siglo XVIII al ser el único del ejército inglés con heridas en la mano que empuña la espada. El informe era confuso, parecía ser el de alguien que no amara los vegetales: “odiaba el mango y se cortaba al cogerla  por la hoja”.

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            -Arriba las manos, por favor.

            -Disculpe señor atracador; estamos en una huelga de brazos caídos. Mire los carteles a la entrada.

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            -Un café. Rápido.

            -Invita la señorita del fondo de la barra.

            -Vaya por Dios: Devuélvale el dinero de inmediato; yo no pensaba pagar.

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-Querría un envase que sirva para envolver suavemente a algo que se ha puesto rígido de repente, tieso tras muchos años, ni me lo esperaba, de modo que después, al introducirlo en un estrecho agujero oscuro y ajustado, no se vaya a romper y pueda impregnarse de humedad por culpa de los vaivenes. Y del mayor tamaño posible, que no ha visto usted a  mi marido…

-Qué cantidad de vueltas para pedir un simple…

-…Sudario, señor farmacéutico, un simple sudario para enterrarle en una pequeña cueva, cerca del mar.

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El hombre invisible se volvió ciego y nadie supo explicárselo.

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Ana y Manuel llevan toda la vida intentando ganar uno al otro por, al menos, un beso de ventaja. Saben que siempre estarán empatados.

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La empleada de aduanas Antonieta Delabuel era tan tacaña que no compartía ni su propia opinión.

 

GENIOS EN LA SOMBRA (I).

En nuestro recorrido histórico por causas olvidadas, nos hemos ido a encontrar con la leyenda de  Perosidas Koverte, un aventurero que, en su trabajo de coronador, dio  una limosna a la reina Karmela Sudató y coronó a Yasmina Deoro, una vendedora de abanicos que pasaba por allí. Todos los presentes en la corte se llevaron un buen corte, y él más que nadie si contamos los puntos de sutura de sus muslos.

Perosidas buscó trabajo y lo encontró, o quizá fue al revés: Extasiado ante una manada de elefantes, calculó la raíz cuadrada de la parte flicandoker del logaritmo tonto del número meón, el ππ recién descubierto, y salió corriendo hacia la tienda de Aníbal el Grandísimo para decirle que pusiera en marcha una caravana de aquellos bichos y conquistara algo. O ganara a alguien. Que era un presentimiento.

Todavía con los riñones ablandados, se levantó y pidió socorro tantas veces a gritos que le dieron trabajo de socorrista.

Hoy día, dos mil doscientos veinte años después de aquello, el mundo entero celebra al genial asesor militar de Aníbal, Josechu Leta, el copión asqueroso que recogió las carpetas abandonadas por Perosidas que contenían el proyecto de paso con elefantes por los Alpes.

Pero nadie tiene un recuerdo para el precursor de las dos horas de digestión antes de bañarse en las piscinas de las urbanizaciones. Aquí, por tanto, nuestro homenaje.

domingo, 3 de mayo de 2009

POR COMPARTIR




Hoy, los tres soles que tengo en casa, me han sorprendido con tres rosas rojas. Cada uno llevaba una en la mano. La han tomado del jardín para recordarme así que es el día de las madres. Parece mentira, pero yo, que no soy muy dada a celebrar estas fechas, me he emocionado al ver sus caritas de alegría al entregármelas. ¡Qué felicidad, tener en casa tres soles y tres rosas rojas!

jueves, 30 de abril de 2009

LA ENRRAMADA

Pajarillo que cantas
en la enrramada
con tu trinar alegre
al despuntarel alba.
Vuelas de un sitio a otro
picoteando,
contento y bullicioso,
siempre cantando.
Buscas el alimento
para tus crías
aqu el grano de trigo
allí la hierbecilla
insectos y gusanos
todo lo recopilas
y contento en el nido
lo depositas,
te esfuerzas y desvelas
para que a tus hijuelos
no les falte comida
para que crezcan fuertes
y hagan frente a la vida.
Cuando sean mayores
y el nido dejar puedan
levantarán el vuelo
y se irán a otras tierras,
te quedarás mirando
como de ti se alejan
más aunque ver su marcha
un poco te entristezca.
No le cortes las alas
por un momento piensa
que lo que hoy hacen ellos
es lo que ayer tú hicieras
piensa que es ley de vida
es la eterna cadena.

Paquita Ortiz Navarrete

30 -4-2009

lunes, 27 de abril de 2009

GRANDES BATALLAS DE LA HISTORIA (XI).

Batalla de al aire en el Principado.

 

Parece que, dos meses después de aquello, los papeles siguen sin desclasificarse. Otros dicen que perdieron los papeles. Yo cuento lo que oí. Y achaco lo ocurrido a cosas que pasan.

Tota Minguez es terrateniente desde que compró sus dos primeras macetas. Ella lleva en la sangre las fiestas al aire libre y cultivar sin ayuda yerbajos y comérselos después, también sin ayuda. Pero el año pasado sembró alubias por primera vez y obtuvo una cosecha de doce toneladas de las grandes. Por teléfono, carta y a algunos a gritos (los que vivimos en la parcela de al lado) nos invitó a una comilona.

Al llegar, como yo soy más de guardar las apariencias, no me eché a llorar como mi sobrino Perico al ver las cuatro ollas de cien litros hirviendo al fuego. Sequé delicadamente sus ojos con una fregona y lo senté con los chiquillos de su edad, entre cuarenta y cuarenta y tantos, que no querían jugar antes de comer.

A la hora del almuerzo, se nos advirtió de lo feo que está dejar comida en el plato. Más bien, con la firma de documento ante notario, se nos obligó un poquillo a un lametón donde no llegara la cuchara. Una vez concluido, Tota llevó a cada uno, renqueando, hacia una hamaca con una pegatina con su nombre y allí lo dejó.

Esa operación terminó a las cinco y cuarto.

El primer trueno, trombón de aviso que nadie quiso oír, fue a las cinco cuarenta y cinco. Se consideró apócrifo tras ver el cielo despejado. Tenía que ser, o casi seguro, de origen humilde, porque muchos juraban que provenía de la zona de los que cuidan las vacas de Marcial Mendrado, uno que viene poco a la finca.

La respuesta no se hizo esperar. Y fue en supermegaestéreo, como un fuego cruzado, con matices barítonos en progresión al agudo, pero partiendo de un estilo antiguo, permanente –sostenido- en su vibrante final de pandereta de piel nueva.

El siguiente paso ya fue coral, de increscenda puesta en marcha. Si algo hay que agradecer siempre en estos casos, es la protección de la comprensión del grupo, que ayuda y promueve la descompresión que nos angustia. Ahí, para el que goza de un oído atento, se mezclaron tonos altísimos, de efecto ráfaga, con otros toques trompeteros y alguno de corneta, para la partitura del aire libre que acogía al que poco antes no tenía libertad.

Tota no se amilanó. Con la excusa de recoger flores, hizo una docena de flexiones muy oportunas y, mirando a la cara a sus invitados, consiguió que el anemómetro de su casa –un regalo del Instituto Nacional de Meteorología- diera vueltas con extraordinaria velocidad.

Pocas veces se ha visto una respuesta tan inmediata y eficaz como esa con la que la anfitriona contestó a las primeras acometidas.

No se contaba con los gases nobles que un antiguo barón asturiano atrincherado podría aportar, enriqueciendo con fanfarria la sonoridad de la batalla. Pero Tota sabía cómo no desairar a todo el espectro social y en cuclillas recogió un par de sonoras flores para el conde, tras una graciosa reverencia.

A eso del atardecer, la mucho más que noble Tota apareció por el umbral con una bandeja de vasos llenos de infusiones de anís con el que, junto a una banderita blanca bordada a mano, presentó la propuesta de armisticio.

Llegamos a un acuerdo.

Cuando el sol se iba, soltamos un centenar de globos.

sábado, 25 de abril de 2009

JUEGO DE NIÑOS

Jugaban los niños
en la plazoleta,
en tanto las madres
hacían calceta.
Jugaban, jugaban,
con algarabía,
al toro, a pídola,
y alegres reían.
Las niñas, aparte,
también se agrupaban;
unas con el tejo,
las otras saltaban.
Luego, todas juntas,
al corro cantaban.
Yo soy la viudita
del conde laurel,
que quiero casarme
no encuentro con quien.
En tan bello marco
de sana alegría,
se hallaba una niña
que no sonreía.
Con los ojos tristes
a todas miraba,
pero de los juegos
no participaba.
-Niña ¿qué te pasa
que tan sola estás?
Anda, ve con ellas
y ponte a jugar.
-¡Es que me han echado¡
pues no sé saltar,
y en el tejo pierdo
sólo hago estorbar.
Al único juego
que todas me invitan
es para el llamado
de la gallinita
y a la vez coinciden
que tengo que ser
la que el pañuelito
me debo poner.
Por eso prefiero
mirar y mirar
antes que mis ojos
dejarme tapar.