miércoles, 19 de agosto de 2009
Publicado por
Lola García Suárez
en
miércoles, agosto 19, 2009
6
quenosleen
Etiquetas: loli
domingo, 16 de agosto de 2009
Consultas virtuales 1.
A la consulta psicofláutica a base de correos electrónicos on line del doctor Chechemberg, entró mediante una nota el viernes pasado una paciente con el siguiente historial contado por ella misma:
-Desde niña se me caen los collares. Padezco de cercanía entre los hombros y, justo después de ponerme un collar de regalo (incluso pasa en los pagados por mí) y “ver cómo me queda”, dicho abalorio supera el rodeo de mi pelo, las orejas y más de un ocasional sombrero. Pero es llegar a su sitio natural rodeando el cuello y no tarda en quedar como un marcador del territorio de mis pies. Aconséjeme algo, usted que cobra tanto y tan bien.
-Señorita paciente primera de hoy. Dado que el problema estructural al que alude es óseo y por sí mismo duro de roer, le regalaría una percha, la cual colocaría con sutileza tras su vestido y supondría soporte suficiente sin peligro ni perjuicio para su persona, si bien, por su bien, le aconsejo asesorarse por un mecánico habilidoso o una costurera apañadita, para que cualquiera de ellos “enganche” bien la percha a su espalda, entendiendo con esto la parte posterior de su vestido, salvo unas extraordinarias habilidades de faquir por su parte.
-Gracias, ha sido usted muy amable. Adiós.
-Adiós después de pagar, señorita, que lo que he hecho por usted es una hombrada.
-Muy bien. En la mañana de mañana tendrá usted el pago en billetes pequeños y sin marcar.
-Te lo traes a la pescadería, que la consulta no la abro hasta por la tarde.
Publicado por
Gabriel
en
domingo, agosto 16, 2009
3
quenosleen
Etiquetas: Gabriel
martes, 11 de agosto de 2009
El poder de la ternura
Publicado por
Peneka
en
martes, agosto 11, 2009
5
quenosleen
Etiquetas: El Plumier revuelto
lunes, 10 de agosto de 2009
LA BELLEZA DE LOS AMANECERES
Publicado por
Paquita
en
lunes, agosto 10, 2009
3
quenosleen
Etiquetas: Paquita
domingo, 9 de agosto de 2009
"Playeando"
Hoy me quedé un rato mirando a un hombre en la playa. No, no era un “cachas” de los que te alegran el paseo mañanero. Se trataba de un enorme tipo, rojo como un cangrejo, sin camiseta, medio apoyado en una gigantesca nevera y rodeado de multiples bártulos que parecía hubieran tirado allí en medio sin paracaídas. No disponía de gorrita, sombrero ni sombrilla. Parecía muerto. Al sentirse observado abrió sus enormes ojos rojos y nuestras miradas se cruzaron. Estaba vivo. Pude continuar el paseo. Al menos tenía una neverita.
Publicado por
inma
en
domingo, agosto 09, 2009
3
quenosleen
martes, 28 de julio de 2009
TRISTE NOTICIA
Publicado por
Paquita
en
martes, julio 28, 2009
4
quenosleen
Etiquetas: Paquita
PARA ENCONTRARTE
Busco la tibieza de tu piel,
bálsamo para mis horas bajas,
y sólo encuentro un océano de soledad,
ausente de música y de sueños.
Busco la cristalina luz de tu mirada,
color para mis sentidos,
y sólo encuentro pájaros azules
en el jardín de cuento de mis mañanas.
Busco un acorde, el de tu risa,
abono para mis días felices,
y sólo encuentro ecos detenidos
en un tiempo que no acierto a recobrar.
Te busco incesante, ferozmente,
agarrándome al sueño y nada más.
Te encuentro finalmente y creo que ahora,
los pájaros azules de mi cuento
se posan en tus hombros y me dejan
acariciar sus alas al volar.
Publicado por
Isa
en
martes, julio 28, 2009
7
quenosleen
Etiquetas: Poesía
sábado, 25 de julio de 2009
GRANDES BATALLAS DE LA HISTORIA (XVII).
CONSULTA DEL ESTOMATÓLOGO SEBASTIÁN GINAS.
Tres quince de la tarde. Sala de espera llena de pacientes.
-Ché, shegué, pero querría no más saber quién va el último. Compréndanlo.
-Sos vos. Lo juro como portavoz del grupo y argentino también.
-¿Algún muerto? Pregunto por pasar el rato.
-El siguiente, -dice la enfermera, sin aclarar si responde la pregunta anterior.
Una señora bajita de no más de ochenta y nueve años se pone en pie como una flecha y se cuela entre un sofá y la planta artificial amazónica de adorno. Lleva un sombrero hongo negro que hace siniestra su sonrisa al volverse.
La enfermera le afea la conducta y, dos minutos más tarde, los del sofá de enfrente de la puerta declaran su apoyo a la vieja en su “inisiativa valiente, capaz de afrontar retos que chocan con la carendensialidad de la lista única, serrada, obtusa y corporativista de nuestra sosiedad actual”, en texto improvisado y leído por el portavoz argentino.
Los de los sillones individuales del otro lado de la habitación tiran cojines al portavoz mientras esgrimen frases como “los tuyos” en relación a la exposición reciente.
La vieja es ágil, tiene cintura y está a punto de conseguir dejar su abrigo en el sillón donde se resuelven las limpiezas cubiertas por el seguro. Al doctor le trae sin cuidado y abre el grifo a presión justo cuando un mocetón de dos metros coge a la vieja por el bombín fijado a la frente y pataleando la devuelve a la sala. Antes de poner a la vieja en el suelo, recibe de ella, gratis, un par de puntapiés; el primero en el punto técnico de la caja de cambios, la palanca, y el segundo en sus estabilizadores esféricos, que, en conjunto, consiguen hacer del dueño del sistema una bisagra humana.
Ahí interviene la tita Lola del niño, que emerge de una nube de plumas fruto de la rotura de los primeros cojines de los asientos y, sin avisar, fríamente cuenta a la vieja lo que le pasó con su dentadura.
-Mire, decrépita neandertal, a mí se me cruzaron dos muelas de arriba con un colmillo de abajo en el momento de la tarta nupcial de mi segundo, el Satur, y allí me quedé y así me trajeron a la consulta con la tarta en la boca.
El silencio de la sala es de pregunta conflictiva en ascensor con ruido atamborado y pregón aeróbico: Nadie mueve un músculo. Entre las plumas que flotan, la tita Lola coge a su niño doblado por el brazo y como una Reina Madre se dirige al sillón de prospecciones bucales y cosas varias, donde el doctor lleva un rato regando sus macetas al no saber apagar el aparato del agua a presión.
Hasta el argentino, incapaz de explicar en menos de cien folios lo que le pasó en Rusia con un segundo bocadillo de vodka, se queda callado. O casi:
-¿Ocheron?, -acierta a decir-. Qué bárbara. Ni mi caballo Orlando Fabián sufrió algo como eso allá en la Patagonia. Se los juro.
La imagen ha calado hondo. Poco a poco, se separan los contendientes/pacientes y se sientan recordando su turno de entrada.
La vieja, más ofendida que impotente, abre la boca por primera vez:
-Ya vendré a limpiar más tarde.
Lo hace saludando al dentista, que saluda a su vez a través de los cristales a la nueva limpiadora.
La enfermera deja la revista y el chicle y cierra la puerta de la consulta.
Publicado por
Gabriel
en
sábado, julio 25, 2009
3
quenosleen
Etiquetas: Gabriel
miércoles, 22 de julio de 2009
Mi postal de verano
Publicado por
Lola García Suárez
en
miércoles, julio 22, 2009
7
quenosleen
Etiquetas: loli
lunes, 13 de julio de 2009
VARIOS.
Cambios profundos.
Celsa Gómez era una mujer grosera y maleducada.
Adivinanza: ¿Por qué cuando pasó a ser una mujer dulce y amable se cambió el nombre?
Porque pasó a ser excelsa.
Psicología básica.
Un señor no tiene dinero ni lo ha tenido, pero pregunta cuánto le queda en su cuenta corriente al menos diez veces al día.
¿Qué desviación de conducta tiene?
La de saldomasoquista.
Permutación mínima.
La concepción del tiempo puede ser infinita. En cambio, el tiempo de concepción sigue siendo de unos pocos minutos, por mucho picardías de encaje negro y hotelito en las afueras.
Orígenes.
La primera litera, en familias numerosas, tenía colchones blandos. Debido a la escoliosis del séptimo hijo, se pusieron tablas en la cama de arriba, donde el hijo mayor escribía, desde la cama de abajo, expresiones tremendas sobre tabla: La litera dura era ya un hecho.
Publicado por
Gabriel
en
lunes, julio 13, 2009
5
quenosleen
Etiquetas: Gabriel

