domingo, 7 de febrero de 2010

SUEÑO


Cerró los ojos antes de sumergirse. No quería que ninguna imagen enturbiase aquel momento mágico. El agua le envolvió de golpe en un principio, para convertirse en una caricia más tarde. Dejó su cuerpo unirse a aquel aliento acuoso y templado; sintió que flotaba, que se elevaba y descendía a cada respiración. Por un momento su corazón, sus pulmones y todo su ser regresaron al ayer, a ese ayer donde todo había comenzado.
Había otro latido acompasando al suyo. Una voz ajena a la suya pero tan igual a ella que creyó confundirse.
Permaneció durante horas, días o tal vez tan solo unos minutos. ¿Qué importaba el tiempo?Los relojes se habían detendido en aquella barca mecida por unas manos amantes.
Sus ojos continuaban cerrados a todo cuanto acontecía fuera. ¡Era tan hermoso lo que sentía!
Inspiró profundamente y su cuerpo se elevó sobre las aguas.
Oyó una voz. Abrió los ojos y allí estaba, su monitora que le recordaba que su clase había terminado.
¿Había soñado o realmente había vuelto al seno materno?

viernes, 5 de febrero de 2010

Coplillas antiguas

Soñé una noche que me casaba/ con una rubia angelical/
si ustedes quieren saber mi sueño/pongan atención, pongan atención
lo voy a contar/La Iglesia estaba llena de gente/dos mil bujías daban
su luz/en los salones resplandecían/regias cortinas regias cortinas de
raso azul/ La novia estaba pálida y bella/ sus ojos fijos en el altar/
yo la miraba lleno de júbilo/ no la dejaba de contemplar/ En esto que
salió el sacerdote/ y nuestras manos quiso enlazar/ pero al tocarlas
estaban tan frías/ que no tuve por menos que despertar/ Qué triste
noche qué desengaño/ al darme cuenta cuando desperté/ que eran los
hierros fríos de la cama las manecitas que yo creía de mi mujer.

Cosecha de la época de mi madre. Ya ha llovido.

La curiosidad

¿Qué tienes ahí en la frente?
Tu boca, que me besa.

¿Qué tienes ahí en las caderas?
Tu sexo que me aprieta.

¿Qué tienes ahí, en la mente?
Tengo sangre que bombeo
en estigmas de tu vientre.

miércoles, 3 de febrero de 2010

HOMENAJE.

Llegué al pueblo de Somereslintchen al atardecer, para rendir el último homenaje al que fue mi profesor de carpintería, el ilustre Malario Benergremd. Nadie salió a recibirme al domicilio del finado, donde el cochero me dejó con un “..erda de propina” perdiéndose a lo lejos.

Desde la puerta abierta, la escena era sobrecogedora: los familiares y allegados, viuda incluida, pateaban la cabeza del cadáver para hacerla encajar en el ataúd. De uno en uno, subidos en los afilados bordes del féretro, aplastaban con sus pies desnudos la frente y la cara de mi fallecido mentor, el hombre que mejor ha lijado una tabla en este mundo.

No pude más y grité desde la puerta.

-¡Quietos, por Dios!, -dije.

Se apartaron según me acerqué al cuerpo presente y, mirando a mi alrededor, cruzando con gravedad mis miradas con los que supuestamente velaban a un cuerpo para hacerlo encajar en otro mundo, saqué de mi maleta dos tablones lisos, anchos, perfectamente lijados y los coloqué sobre el ataúd, de lado a lado, a modo de dos puentes paralelos.

Entonces, con un pie bien apoyado en cada tabla, de un único golpe de bota encajé a la perfección la cabeza con orejas y gafas de Malario dentro de su envase para la Eternidad.

Tímidos al principio, los aplausos acabaron siendo atronadores. La mayoría, gente de espíritu abierto, reconoció la barbaridad de colocarse descalzo sobre los bordes afilados de un ataúd de cinc e intentar golpear sintiendo grandes molestias en las plantas de los pies.

Al día siguiente, tras dejar las dos tablas como regalo, regresé a mi casa.

NOCHES DE SUEÑOS

Cenicienta miraba la calabaza mientras el Patito feo salía a toda prisa del agua. Las agujas del reloj se aproximaban a la media noche. La luz de las estrellas atravesaban como lanzas el viejo tejado de madera de la casa. Allí, en la siempre joven Carbonería, unos acordes de guitarra acompañaban suavecito a un piano cadencioso, envolviendo de alegría la estancia.
La pequeña niña de ojos claros y rizos alborotados descalzó sus piés. Hiedras y flores comenzaron a ascender por sus piernas, ofreciendo a los ojos amigos una hermosa estampa. Recitó despacito. Atrapó los sueños. Lanzó al viento sus palabras.
Cenicienta miró asombrada la calabaza. La luna se unió a la fiesta. Un empujoncito...otro más...y la timida Cenicienta dejó brotar la voz de su garganta.
Calló la noche.
Calló la mañana,
cantó la niña,
acompañada de la guitarra.
Era una noche fría, por los sueños arropada...
Leyó la niña sus versos...
Cantó la niña canciones...
Acordes de guitarra.
Se asomaron las estrellas y la luna.
La media noche se acercaba.
Todavía existen sueños.
Todavía, quedan ESPERANZAS

domingo, 31 de enero de 2010

DESENCUENTRO

Te miro desde el ventanal y veo en tu gesto ausente que el pensamiento que te invade tiene que ver con el mío.

Cuando las sensaciones agradables nos llegan del otro; cuando sabes que aunque no pueda ser, está siendo; cuando adviertes en los ojos de quien te mira ese objetivo que es la caricia, el abrazo que te hacen sentir especial y te incitan al encuentro, a romper la barrera y llegar al otro, a acariciarle más allá de la caricia que inicia una mirada, entonces la vuelta atrás ya no es posible.

Por eso ahora me queda mirarte de otro modo, desde el otro lado, desde la culpa por haber, de alguna manera, propiciado un acercamiento que se inició desde mis ojos sin control, que acompañaron a los tuyos en el deseo de mirarnos más allá de lo que hubiéramos debido, agrandando la intención de tener lo que no nos pertenecía; lo que anhelamos sin poder anhelarlo.

Desde el ventanal te miro en la distancia que inmediatamente después nos hemos impuesto. Las sombras de la arboleda enjugan tu pesar, y tu mirada ausente parece que abre un paréntesis entre lo que nos sucedió anoche, mientras todos dormían, y lo que debe ser a partir de ahora.

¿Cómo volver a ser lo que hemos sido hasta hoy, si eso que fuimos desapareció con la primera caricia de ayer? ¿Cómo recuperar lo que en un instante se desvaneció por la pretensión de ser más de lo que ya éramos, como si lo que éramos no fuese suficiente y hubiera que completarlo con una intimidad distinta a la que compartíamos? ¿A quién contarle que gozábamos de un mundo de posibilidades, de confianza, de complicidad que se nos ha desmoronado por un abrazo, por un acercamiento de nuestros labios que nos ha colocado en una zona pantanosa, donde cualquier intención de movimiento sólo hará que nos hundamos más en el fango?

Atravieso el ventanal y cruzo el jardín, dirigiéndome hacia el banco donde te encuentras, y me sorprendo adivinando en tus ojos, nuevamente, la caricia, el pesar, el deseo, la contradicción, y me pregunto qué hacer con todo eso.

¿Cómo resignarnos a perderlo todo por haber perdido un juego? ¿Cómo restablecer el orden de las cosas que desordenó la codicia del impulso de un momento? ¿Cómo volver al interior y abandonar el jardín, para enfrentarnos a nuestra vida sin ya nunca ser los mismos?

EditorialFebrero 2010

Se trata de buscar.

Se buscan historias, pequeñas, escondidas, arrumbadas en armaritos, recogidas en esquinitas de cajones. Suelen juntarse con pañolitos que de la caja de regalo pasaron a suavizar tablas de ropa, a proteger calcetines o a intimar con las braguitas más tímidas, por lo poco que ocultan.

Se buscan miradas, a ese sofá que tuvo en su día brincando a niños que hoy nos ayudan a levantarnos de él, añadiendo eslabones a la cadena del cariño.

Se buscan guiños que a su vez se solapan con otros guiños que les combaten, unos de amigos, otros de cómplices, muchos de amantes. Y quizá todos los guiños hechos y contestados en la misma fiesta. El mismo baile. A saber.

Hay que jugar con las palabras, ellas no se cansan.

Ingrato y olvidadizo de mí pido perdón por no haber apuntado su nombre. Os digo lo mismo que dijo alguien sobre escribir:

Pero hay una minoría que se distingue por usar el lenguaje de forma diferente, sorpresiva, inédita: los escritores. Los escritores llevan el lenguaje a sus extremos, lo fuerzan para hacerle transmitir contenidos que antes no había podido decir, lo moldean para adaptarlo a nuevas ideas. Claro que los escritores tienen, además, otras especialidades: deben plantear historias con cierto encanto, cierto ritmo, cierta profundidad. Pero su especialidad es el manejo hábil, y muchas veces audaz, del lenguaje.

Nos invito a seguir soñando. Y nos invito a un volcán de ideas para llevar el sueño a la práctica: Trátase de volcar dicho volcán de vocales y consonantes en una o dos semanas. Nos invito a todos, sin excepción. Que a partir de este editorial se plasmen ideas, numeradas del uno al infinito, con la siguiente finalidad: Cada uno coge el número que le viene bien, no importa si compartido, y devuelve un relato de menos de veinte renglones al blog. Sin más,

Buen febrero.

domingo, 24 de enero de 2010







Has llegado hasta mí por casualidad. Me has recorrido entre nubes y soplos de aire fresco. No imaginabas lo que te ofrecería, lo que aún tengo para ofrecerte. Abriste tus ojos ante mí; te dejaste envolver por el señorío de mis fachadas, por la serenidad de mis plazas, por la calma de una mañana de domingo.
Sé que vas a volver, que me recorrerás con tranquilidad, acercándote hasta mis silenciosas iglesias, hasta mi alcázar altivo y poderoso.
Aquí estaré esperándote, sin prisas pero ansiosa por envolverte entre mis rincones y mis calles, con mis bares y sus viandas.
Aquí estaré. Aquí. No te olvides. Soy Jerez de la Frontera.



jueves, 21 de enero de 2010

TÚ Y MIS VERSOS.

Cauto por verte venir,

me escondí tras las palmeras

al no saber bendecir

el baile de tus caderas.

Ni me lancé a sonreírte,

ni le pedí que saliera

al corazón a rendirte

para que al mirar me vieras.

Tuve que verte parar

con otros que te decían

los versos que me pedían

para podértelos dar.

Y yo al verte me moría.

Eran canciones de amadas

que a los amados consumen;

versos de mis madrugadas,

después de noches bañadas

del sueño de tu perfume.

Pero una rima sutil

hizo que se removiera

algo que yo te dijera

en algún juego infantil.

Y tu risa dijo loca

-Basta, Cyrano sal fuera

y recita de tu boca

lo que escribes para mí.

-Tu risa de hada redime

mi fealdad de la tristeza

y da a mis versos nobleza.

Pero cómo saco, dime,

el rubor de mi cabeza.

-No quiero seguir perdida,

amigo mío y amado;

ni soy hada ni mi vida

es vida sin ti a mi lado.

Entonces, con el cariz

de los acontecimientos

y de tu mirada clara,

de las sombras al momento

apareció mi nariz

y a continuación mi cara.

miércoles, 20 de enero de 2010

NOÉ Y MOISÉS

Hoy el día ha amanecido con una luz cargada de esperanza. En Haití, ese país caribeño que hace una semana sucumbió al empuje de una tierra enfurecida, se han encontrado con vida dos hermanos que llevaban ocho días bajo los escombros de la que un día fue su casa. Según uno de sus salvadores, un policia mejicano de nombre Noé Zuñiga, el niño llamado Moisés se mantuvo con vida gracias al calor y las palabras de su hermana.

Desde un primer momento me llamaron la atención los nombres,ambos correspondían a personajes biblícos, uno fue el "salvador" de las especies, y el otro, fue "el salvado"de las aguas. Y he aquí de nuevo la historia...

Sin embargo, la alegría ha durado poco, porque la tierra ha vuelto a enfurecerse y a los ya destrozados haitianos les ha ofrecido la peor de sus caras. Esperemos que esta tierra nuestra se calme y les deje empezar de nuevo, con ilusión y esperanza.