domingo, 28 de noviembre de 2010

LOS RÍOS

Igual que corren los ríos
a encontrarse con la mar,
corre también mi cariño
que contigo quiere estar.

Y también lo mismo que ellos,
que en el mar se quedarán
así quisiera amor mío
contigo por siempre estar
y no separarnos nunca.
¿Hay mayor felicidad?

jueves, 25 de noviembre de 2010

TE VOY A QUERER.

Te voy a querer para que tú me quieras,

te voy a querer más allá del amor,

y voy a quererte como la primera

ocasión en que tuve bastante valor

y guardé en mis ojos tus ojos de fiera.


Espero que me quieras tú más o menos

la mitad de mi verdadera intención

así seré el doble de malo o de bueno

amándote en esa misma proporción.


La cosa está clara: aunque tenga que darte

partido en dos o en tres mi corazón,

para repartirme y que cada parte

te quiera con fuerza y organización,

poniéndole orden: primero besarte

y luego esperarte, y luego en función

del sol de tus ojos no parar de amarte.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Seré Caronte para ti (para Inma)


Toma mi mano.
Mi corazón tu barca.
Cruza sin miedo.

lunes, 22 de noviembre de 2010

MÁS CALAMBURES.

Me has pedido que remiende

tus calzas de lana tierna

por el sitio que se entiende.

Así que asume y comprende:

Tela meto entre las piernas.


Juan Gaste, gran empresario,

de laca para los pelos,

tu eslogan publicitario

da risa en lugar de celos:

“Laca Gaste” es ordinario.


Jugando al póquer en Tejas,

Carmen te cata el destino:

-A ver, dad, Carmen, con tino.

Carmen tiende una pareja,

Carmen tira un farol fino

y a la mesa despelleja.


Pelis blancas a los niños,

a los serios cine negro,

cine mudo a suegra y suegro,

y a mí peli roja y guiño.



sábado, 20 de noviembre de 2010

FUNAMBULISTA

Busco el equilibrio entre las desarmonizadas cuerdas de mi pensamiento; esas que piso a diario. Cualquier día me caigo.

jueves, 18 de noviembre de 2010

EL VACÍO

Busqué su mano en la penumbra
para ver si mi hombro acariciaba,
mas sólo me encontré con el vacío
y su mano no estaba.
Creí sentir su aliento
que cálido y suave,
mi cuello acariciaba,
y comprobé triste y apenada
que su aliento
a mi cuello no llegaba.
Me parecío escuchar
su dulce voz que me llamaba,
más, cuando amaneció,
vi que soñaba.

Brillan tus ojos,
atardecer sereno.
Ries sin miedo.

Arde mi mente
y contando mis pasos
persigo al viento.

Caminar lento.
En la noche pinto estrellas
que alumbren tu sendero

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Mi lupanar

"Al fin y al cabo, ¿por qué no cobras?" -me dije-.
Y empecé a cobrar.