martes, 17 de mayo de 2011
Incertidumbre
De la tierra y el agua
me han forjado
¿Será la vida
aquello que asoma
tras la grieta abierta
por mis manos?
[ Peneka ]
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lunes, 16 de mayo de 2011
Inauguración
Hay días que van marcando el calendario personal de nuestras vidas, que nos llenan de emoción, de ilusión. Que gustamos compartir con nuestros amigos, con nuestra familia, y el 14 de mayo pasará a mi memoria marcado en rojo.
Os agradezco vuestra colaboración. Os pido permiso para colgar aquí vuestros poemas. Esos especiales que escribisteis con el corazón para mis obras. Mientras tanto pongo alguna foto del evento.

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domingo, 8 de mayo de 2011
GRANDES BATALLAS DE LA HISTORIA (XXX).
Rebatalla del bar Nizado.
Ayer era martes insulso y el conjunto de borrachos licenciados en vomitonas asociados bajo la razón social “La Pella Fija” aterrizó a eso de las ocho menos cuarto en el bar de Isaías Nizado, una tasca con capacidad para doce clientes, once cucarachas y dos carritos de bebés. Estaban prohibidos el cante y las ratas, las cuales fueron expulsadas en 1995.
-¡Nasnochie, mushashiiiiooo y mushashiiiiaaa!, -dijo al entrar el representante legal de la asociación, esgrimiendo una copia de las escrituras de apoderamiento y fundacional-. Ponnnnos lo menos sien servesita a gada uno, ge hoy mishmo se cumplen treh meseh desde la constitucsión de nuestra persona jurídica sin afán de lucro.
Al poner la última al último del grupo, Isaías temió lo peor:
-¿Ni una babafrita pa empapochá las birra?, ¿ni una?, -dijo el secretario al sentir el estómago vacío mientras las pupilas de sus ojos cambiaban simultáneamente de globo ocular.
Isaías saltó por encima de la barra, después por encima de un papel que había en el suelo y huyó. El grupo relinchó al unísono y, ebrios sus miembros de poder y gloria, embebidos por el espíritu del sabor previo de la sangre en la batalla y sus otros miembros pidiendo turno para ir al baño, tomó la tasca como un fuerte y allí se hicieron ídem.
La puerta se atrancó desde dentro y la consigna sonó como el gran grito de guerra (el GGG):
-¡A for los barriles, cagonmihmueltos!
Isaías, a salvo fuera de su local, llamó a su mujer, Leopolda, que no vendría sola.
De hecho, al ver aparecer por las ventanas a la esposa del dueño y sus cuatro hermanas, los miembros de la audaz asociación sintieron menguar el ardor combativo en sus pechos: dos de las hermanas eran ex esposas de cinco de los conquistadores de la tasca y actuales de otros dos, ya por lo civil.
El primer golpe en las podridas puertas del antro se propinó con una maza clásica de amasar pestiños. Sonó como el ariete que busca asolar un castillo medieval y cortó en seco la borrachera a varios miembros fundadores de “la Pella”.
-¡Fulgen, como que cuanti te trinque te va a tragá el peluquín y las ligas de mi mare que llevas puestas, cara abstracta!
-Es la Teodosia, la que me divorció en verano porque se creía que yo andaba aposta pa los lados por esquivarla: lotrodía conseguí salir despacito por la puerta, cuando su propósito era que bajara por la ventana a mucha más velocidad, -dijo el Fulgen desde detrás de la barra, el punto más lejano a la puerta de la tasca.
El grupo al completo se iba metiendo por completo detrás del mostrador según se oían las amenazas desde la calle.
-Venga, venirse a las buenas y abrir, que todavía no hemos cargado las mangas de hacer churros de zotal con biclorosidenol; aún tenéis una oportunidad, -añadió Teodosia, mientras distribuía sus fuerzas por las ventanas laterales.
El grupo de La Pella Fija estaba atónito. Nunca pensó en refuerzos de este calibre. De uno en uno, negociando con las ratas descendientes de las expulsadas, fueron escapando sin ruido por la boca redonda de las alcantarillas del patio trasero del bareto. Los más atrevidos lanzaron aperitivos pasados de fecha para cubrir a los que se retiraban.
Al cuarto envite sobre la puerta carcomida, el grupo de cuñadas entró como una tromba de agua ciclónica derrumbando la mesa y demás mobiliario de la tasquilla, para encontrar el más absoluto y desolador de los silencios. Y el vacío que colmó una batalla ganada sin el menor derramamiento de coscorrones previsto. Ni el más mínimo “tira pa casa, zascandil” o al menos “te vas a enterar, José Augusto, que mañana viene mi madre”.
A su espalda, de nuevo agrupados en la acera de enfrente, el conjunto social completo de la Pella Fija se organizaba para entrar en la Farmacia de Ignacio Lorensino y seguir formándola allí, a base de unas rondas de esos jarabes para la tos que te suben la alegría en un par de frascos, conseguidos en varias tandas de recetas con cargo a la tarjeta sanitaria de un jubilado.
-Esta la pago yio, shiquillos de misentrañas, -decía más de uno subido en lo alto de la báscula de la farmacia.
Al hacer explosión un frasco de alcohol, la turba conquistadora de la tasca no se dispersó. Antes al contrario, volvieron sobre sus pasos y divisaron la juerga en la botica.
Ninguno las vio venir, en silencio, arremangándose y sacando las minirrimels de sus fundas.
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Gabriel
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domingo, mayo 08, 2011
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jueves, 5 de mayo de 2011
LA BARCA
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Paquita
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jueves, 28 de abril de 2011
¡Por fin expongo!
El 14 de mayo a las 12,30 de la mañana se inaugura la exposición conjunta "Diálogo de Emociones". Me haría mucha ilusión veros a todos por allí. Será en Camas
(Sevilla).
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inma
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martes, 26 de abril de 2011
Jubilación.
Pepe Santos no tenía rival pescando en el Puerto de Santa María, aunque su barca fuera tan vieja como él. Pero ayer, al echarse al mar de madrugada, oyó cómo se rompía su compañera, pensando más en su espalda cuando, al chocar con una olita mansa, las cuadernas del esqueleto de madera se abrieron en la orilla diciendo que ya no podían más.
A Pepe le salieron lágrimas saladas en el funeral de su barca mientras tocaba cada pieza al desmontarse y clavaba los remos en la arena mojada para que señalaran la puerta por dónde se habían ido al mar los pedazos.
Para colmo, una bandada de mojarras, lubinas y caballas, densa como las plagas de langosta, saltaban a pocos metros de donde Pepe celebraba las exequias. Parecían reírse de los dos esqueletos que se jubilaban al amanecer.
-Así que reís las últimas, ¿eh? –dijo Pepe mirando a la que más se despegaba del agua en sus saltos.
Mientras el pescador desguazaba su barquita, las olas se amansaban y la resaca venía despacio a llevarse las tablas desvencijabas. Parecían esperar la última caricia del pescador a cada una de ellas. Eran tablones cortados, cepillados y pintados por el abuelo de Pepe, que quiso regalarle su primera barca cuando cumplió diez años. Era buen marino y gran carpintero y se habría alegrado de saber que fue la única en que navegó Pepe durante toda su vida de pescador.
Cuando sólo quedaba un trozo de la quilla en la arena, Pepe la quiso mandar lejos y levantar la última montaña de espuma de mar al verla caer en el agua. La lanzó con fuerza y cayó en medio del resto de las tablas, golpeando en el extremo de uno de los listones más largos, haciendo palanca. La suficiente como para coger desprevenida a la caballa reina, la que más saltaba, y enviarla a tierra volando.
Pepe la cogió en sus brazos antes de que cayera al suelo y se quedó mirándola.
Cuando paró de reír, tomó al pez por la cola y la lanzó de nuevo al mar igual que un boomerang, girando sobre su cabeza para marearla. El resto de la bandada dejó inmediatamente de dar saltitos y se dirigió mar adentro escoltando a su jefa de filas, quien por fin nadó en línea recta con el respeto debido, junto a las tablas de la barca de Pepe, que, despacio, se fue a beber su primer vaso de vino como pescador jubilado. Tenía muchas historias que contar, pero la de ayer se la guardaría para él.
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Gabriel
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martes, abril 26, 2011
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lunes, 25 de abril de 2011
Querida amiga Inma:
Dada la extraordinaria difusión del blog en el que usted participa, nos hacemos eco aquí en Yesland (tierra del yeso para ustedes, no tierra afirmativa, según nuestra magnífica traductora, lady Milagros Powerline) y aprovechamos para ofrecerle el alquiler de un trozo de su espacio virtual para promocionar en él nuestros productos a cambio de un generoso envío mensual en efectivo de siete millones de goñes, nuestra moneda nacional, que al cambio vienen a ser unos sesenta céntimos suyos, tirando por lo bajo. Un lujo, no lo dude.
Aún siendo capaz de aislarse de nuestra fabulosa oferta, le hacemos ver la calidad y utilidad de nuestros productos, resultado de los últimos avances de la más alta tecnología, lógico si se tiene en cuenta la posición innovadora que produce nuestra inversión en investigación (con más de dos millones de goñes gastados en lo que va de siglo XXI).
¿Y por qué porras, dirá usted, se decidiría alguien a elegirnos dejando de lado los de otras empresas mierdosas? ¿en qué sacamos tanta ventajas a otras, tan clásicas ellas? Aquí se lo expongo:
Una vez roto o luxado algo con hueso en el cuerpo, nosotros vamos al fundamento y ponemos a trabajar a un médico que sabe lo que hace. Incluso le pagamos en dólares si vemos que no es tonto. Y el médico coge y fabrica en plastigoma una pieza pequeña nada aparatosa que envuelve y protege la zona dañada sin la menor estridencia visual, dado lo transparente del material y gran adaptabilidad del mismo.
Digamos que, siendo ésta la parte seria, no es la que nos hace ganar dinero. Al contrario. Pero agárrese a la nariz de un familiar o algo bien sólido para leer lo que en realidad ha dado medallas y medallas en las ferias de innovación a nuestra empresa:
El Periyés, o (según lady Milagros) lo “que rodea al yeso”. Consiste en una cubierta móvil, cambiable, lavable, flexible, modificable, con variante de temperaturas, quitaponible, que –es lo mejor que tiene- encaja con la parte médico-fija al milímetro, con la precisión de un dedo en el túnel póstumo.
Piense en sus visitas al teatro, palco arriba a la derecha: eclipsará usted con su funda rojo violento a las querindongas de los ministros, tanto vestido rojo amapola y flores en las gafas. Las anulará usted, a sabiendas de que, en cualquier entreacto, puede usted volver del bareto con un intensísimo verde sobre su pierna o tobillo, mientras ellas seguirán envueltas por el aburrido carmesí de su traje, sin otra opción que el despelote o un impermeable.
Piense en la sutil funda para el móvil que incluye nuestro dispositivo.
No lo dude y aproveche nuestra promoción con motivo de la maravillosa fiesta universal de primavera que celebran ustedes en Sevilla: recibirá dos modelos, uno con fondo rojo y lunares blancos y el otro con lunares blancos sobre un fondo rojo, para variar. Por supuesto, será sin coste alguno por su parte y con un período de prueba elegido por usted, quedando a la espera de sus comentarios, de los cuales nuestros técnicos sacarán siempre provecho porque así trabajan menos.
Sin más, reciba un cordial saludo.
Fdo.: Andrés Cayo Lablanca, vicepresidente ejecutivo de Salud&Eso.
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Gabriel
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lunes, abril 25, 2011
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