martes, 7 de junio de 2011

De vuelta.


-¿Pero cómo es posible?, -me pregunté sin hablar.

Resulta que de un día para otro -nada de eso, de un instante a otro- volví a sentir la música. Volví a soñar, a saber que el estómago se ponía a dar vueltas y la cabeza a inventar juegos. Eso sólo lo podía hacer la música.

Y para la música no podía haber más que una explicación.

Salí al rellano de la escalera, esperé a que la bombilla de la escalera se apagara después de que algún idiota la hubiera encendido –probablemente yo al salir- y, en efecto, había luz debajo de su puerta. Ella estaba de nuevo en el edificio.

A los pocos minutos no había duda. La música salía a borbotones por debajo de todas las puertas. La risa de los gemelos Vázquez surgió de modo instantáneo, y diez segundos después ya crujían los muelles de varios colchones. Como si el mundo no hubiera dejado de girar y la vida no se hubiera parado en seco. Como si ella no se hubiera ido nunca.

Esa vez tiramos las llaves del portal que dejó en su alfombra al entrar. Y mi abuela en persona se encargó de taponar las chimeneas. No volvería a dejarnos solos.

domingo, 5 de junio de 2011

LOS MADEREROS

Hubo un tiempo
en que bajaban
por el río los madereros,
tras cortar en la sierra
gruesos maderos,
era el modo que tenían
de transportar
la madera cortada
para aserrar.
Era un duro trabajo
ser maderero
requería buen pulso
y equilibrio sereno.
Kilómetros de río recorrerán
hasta que su viaje
llegue al final.
Es un antiguo ofício
que se ha perdido
y que yo, por mis años,
he conocido;
aún guardo en mi retina
la bella estampa
de hombres y madera
sobre las aguas.
Y mientras pienso
veo como el río lleva
nuestros recuerdos.


Cuando lean esta poesía,
seguro que pensarán
que me aferro a mi pasado
porque valía mucho más.
Pero quien esto se crea
bien equivocado está:
se vive mejor ahora
que aquellos años pasados.
Pero es lógico y normal
que al ser parte de mi historia
yo no la quiera olvidar.

jueves, 26 de mayo de 2011

Tiempo para pensar.

El oasis Al Wazir era el último. Si Akeem Basar no llegaba a tiempo a él, moriría de sed por culpa de la maldición de la hermana de Yasadira, la mujer que él había rechazado para casarse con otra a quien no quería, pero que aportaba una mayor dote al matrimonio.

La bruja Bruna, apenas una niña, estaba tan enamorada de Akeem que soñaba con ser su cuñada hasta que Yasadira muriera de vieja y ella ocupara su lugar como esposa. Pero ahora, con la mujer rica, no podría ser. Y Bruna se envenenó de rencor.

Al oír que Akeem Basar se trasladaba a la ciudad de Bergaliana para conocer a su futura esposa, Bruna dio de beber a los camellos de la caravana un brebaje que los desorientó. Akeem no se dio cuenta hasta que habían pasado dos semanas caminando por el desierto, cuando lo normal es que hubieran llegado en diez días a Bargalina partiendo desde su casa.

Empezó a faltar el agua y los hombres de la caravana se pusieron nerviosos. Si no llegaban a tiempo a Al Wazir los hombres y las bestias morirían de sed.

Akeem averiguó en sueños que había sido embrujado, aunque no por quién.

Consiguió dormir a sus compañeros de viaje para evitarles la sed y él mismo acudió en sueños a pedir ayuda. En cuanto se abrió del todo el mundo de los sueños, apareció Bruna.

-¿Cómo pudiste dejarnos a las dos sólo por ser más rico?, -le dijo sin mirarle a los ojos.

Akeem todavía no sabía hablar bien en sueños, pero lo que pudo decir fue que no condenara a los demás hombres a morir de sed. Él era el único responsable.

Cuando se despertaron, sus criados y porteadores se vieron rodeados de los manantiales de agua fresca y la sombra de las palmeras de Al Wazir, donde bebieron, refrescaron sus cuerpos y descansaron.

Akeem pudo ver en su sueño cómo los hombres se recuperaban y le llamaban a gritos echándole de menos, hasta que, dos días más tarde, llegaron sin él a Bargalina. Allí esperaron un mes para celebrar la boda, hasta que el padre de la novia rompió el compromiso y casó a su hija con un joven de la propia ciudad de Bargalina.

Y todas estas cosas podía verlas Akeem dentro de su sueño, aunque sabía que eran verdad.

Y se acostumbró a vivir dentro del sueño, porque Bruna no le despertó jamás. Y es que Bruna no sabía hacerlo, desconocía cómo darle la vuelta al hechizo del sueño eterno.

Lo único que propuso a Akeem, para compensarle, fue dormirse ella también y vivir juntos dentro de un sueño compartido.

-¿Dijiste dejaros a las dos?, -preguntó Akeem, aún algo dolido por las formas-. Lo pensaré.

-No tengo prisa, -respondió Bruna acostándose a su lado dentro del sueño.

sábado, 21 de mayo de 2011

Cándida Ta

Era cierto: estás como una cabra,

y tu asesor de imagen, el granuja,

te dijo que tu look sería el de bruja

con ropa transparente y tez macabra.

Así que, en las primeras votaciones,

donde fuiste cabezona de lista,

mostraste bien tus dotes de ocultista

mutando r por l en elecciones.

El público aplaudió, como querías,

te ovacionó que reaparecieras

y siguieras con tus supercherías,

viniendo a terminar la discursera

sin la menor pizca de lencería:

dejando ver tu ideología entera.

jueves, 19 de mayo de 2011

Desfiles de moda (2).

Desfile otoño/invierno. Para Súper héroes en plena acción, acción moderada y reposo.

Pasarela Marvel. Móstoles.

Buenassss. Soy Cándido Blegado, apóstol periodístico de la moda Oul, la Frodelius y la Gutarri, de la última tendencia neoyorkina. Pero estoy aquí hoy para el pase anual de los/las que destacan por súper poderes o capacidades. Narro con detalle para ustedes, desde mi posición privilegiada de corresponsal de la Cadena Perpet. Ahí les voy, que esto empieza ya mismo:

Sale primero la Masa. Yo diría que viene cruda, y no me lo nieguen antes de que les cante lo que lleva puesto alrededor de cuello, cintura y juego de colgantes babilónicos: ¡Una toga de moaré cuajada de bolitas color pálido, pálido!, muy lejos de aquel verde intenso que hizo furor con este héroe aniquilador de grúas allá por los setenta. Al llegar al final de la pasarela, se le cruza una cucaracha, la pisa y se anuncia y produce una pausa de cuatro horas, lo que se tarda en poner una nueva pasarela.

Le sigue el Hombre Invisible. Sé que esta vez no es una percha mecánica debajo del modelo, porque muchos hemos tirado alfileritos y se nota que le hemos pinchado en algunas zonas, casi siempre la misma, porque ha soltado grititos. Viene envuelto en un traje doble de cuatro mangas, sin solapas, corbata bajo la camisa y pantalones de pana. Lo anuncian como “lo mejor para quien no tiene mucha costumbre de llevar nada concreto”. Se marcha desnudo, eso que puede, recibe aplausos a rabiar y se lleva un coscorrón con el coordinador, que no sabe con qué ha tropezado y maldice las señales de tráfico y las farolas mal puestas. Esto se anima.

Desfila antes del descanso el hombre bala (sujeto y verbo, no adjetivo relacionado con la velocidad). Nada más entrar, suelta su agudo reclamo pastoril de modo breve e intenso, hasta romper cientos de gafas y copas de anís, coincidiendo con la entrada de ciento cincuenta mil ovejas merinas que le acompañan y custodian.

Pausa para tomar algo.

Entre bastidores, vemos cómo la dama del crimen conocida como la Viuda Negra le está echando una miradita a un recién jubilado con buena paga. El jubilata, tonto como él solo, no consigue retener la mandíbula inferior en su sitio y entra al trapo. Antes de la reanudación del desfile, están escribiendo su esquela y preguntando a la bicha su número de cuenta completo.

Se sienta la gente, eructamos un poquito por la generosa copa de gaseosa dada por la organización y volvemos al tajo:

Aparece Toses Man, un héroe legendario. Viene con la cara roja y gira expectorando sin distinción a todo tipo de público, con radio de alcance hasta la quinta fila. Sus mallas ajustadas, el azul intenso de sus bufandas, más de diez, que se enrollan vertiginosamente a su cuello, hacen juego con las venas a punto de estallar, única forma de cortar por lo sano tanto ataque de tos ferina indiscriminada.

Cierran el desfile el Dios del Martillo Pilón, con más capas encima que las paredes de mi casa, rematando remaches de la tarima del suelo y el Hombre de Hielo Picado, poniendo hasta arriba los vasos para que en el cubata de después quepa menos ron, al estilo chiringuito. Su mirada nos deja helados. Trae una mantita eléctrica a cuadros en los riñones porque él, en estas fechas, lo pasa fatal por la humedad.

En resumen, un desfile entretenido.

martes, 17 de mayo de 2011

Conquista

Cuando todos los tesoros caben aún
dentro de una caja de zapatos,
las diabluras de una tarde en compañía
-sobre las dunas, dentro del arbusto o bajo la mesa-
valen para ganarse la merienda.
[Lorenzo Ortega]


Incertidumbre




De la tierra y el agua
me han forjado
¿Será la vida
aquello que asoma
tras la grieta abierta
por mis manos?
[ Peneka ]

Despertando a la vida



Toma de mis manos el calor.
Renace en ellas.
Y no te vayas.
[Isa Riquelme]

Desesperación azul







Te grito, espero de ti,
cielo azul en cuerpo abierto
dame aliento, entra en mí.

[Gabriel Barrios]

lunes, 16 de mayo de 2011

Inauguración



¡Cuánto disfruté en la inauguración!
Hay días que van marcando el calendario personal de nuestras vidas, que nos llenan de emoción, de ilusión. Que gustamos compartir con nuestros amigos, con nuestra familia, y el 14 de mayo pasará a mi memoria marcado en rojo.
Os agradezco vuestra colaboración. Os pido permiso para colgar aquí vuestros poemas. Esos especiales que escribisteis con el corazón para mis obras. Mientras tanto pongo alguna foto del evento.