domingo, 5 de octubre de 2008

EL BELLO PATITO

Era aquel patito
feo y desgarbado
muy poco elegante
y desaliñado.
Todos sus vecinos
de él se reían
y con el patito
jugar no querian.
Muy desconsolado
dice a su mamá;
todos me desprecian
no sé qué pensar.
La madre le dice
llena de ternura;
Tu alma es hermosa
no tiene maldad
pero el mundo, hijito,
la apariencia externa
la valora más.

viernes, 3 de octubre de 2008

BREVE HISTORIA DE LA PIRATERÍA: PERSONAJES DESTACADOS.

Tomaso Ron de la Quilla.

El día que nació se produjo el oleaje más grande conocido en el mar Cantábrico. Aunque él estaba entonces en Madrid, naciendo, y no se enteró de nada. Cuando por primera vez oyó la palabra ¡bote! en un bar agradeciendo la propina, se fue a comprar un garfio y un parche para el ojo.  El garfio era bueno para las aceitunas, pero el parche era para dejar de fumar. Aún así, tomó el primer barco cochambroso de madera que encontró y se hizo a la mar para naufragar en una isla que no pudo calificar como desierta por culpa de un plan de recalificación de dos años antes. Tomaso no pudo más y –como tenía abierta la fecha de su billete con derecho a naufragio- se volvió a casa. Su padre le abrazó mientras su madre le abofeteaba. Su hermano pequeño, en plena confusión, le pasaba los apuntes para presentarse a Biología en septiembre. Al día siguiente, su madre también le abrazó. Y su padre le abofeteó.

 

John Caracorta Homicius.

Su capacidad de atacar barcos de cualquier nacionalidad le hizo adquirir catorce loros para servirle de intérprete en cada entrevista con el loro del capitán capturado. Cuando empezaron a construirse los grandes petroleros, John renunció a la piratería en los mares y se lió con los DVD y los CD. Hasta que lo trincaron y opositó a Notarías.

 

Jack Barriles Fardeborde.

Sanguinario lobo de mar, pasó por la quilla a un sinfín de lenguados que no acataron sus órdenes. La disciplina era lo primero dentro de su galeón.

 

Homero Bífidus Norterklain.

El pirata que mejor ha escondido un tesoro en toda la Historia de las correrías bucaneros, hecho reconocido hasta por sus más encarnizados enemigos. Ni él encontró uno solo de los cofres enterrados. Acabó de administrador de fincas en Alcalá de Henares, como tantos que han perdido la ilusión por hacer lo que de verdad les gusta.

 

Charles Mejillón Baluzzer.

El terror de todas las fortificaciones costeras de las colonias del Imperio Británico de la autoridad de Su Majestad el rey inglés de turno. De locura, oiga, de verdad. Hizo una campaña, allá por 1.600, durante la cual nadie salía con sombrilla y esterilla a la playa en cien islas. Murió preso de un ataque. O sea, atacó un sitio, lo metieron preso y se murió.

 

Lord Planchagan Grititos Pértigal.

Continuo investigador, revolucionó la técnica del abordaje. Se ponía muy borde con los enemigos: “que si tu mujer tralaralarí con el del butano, que si tú te habrías muerto de grumete si no fuera por tu cuñado…” desanimando más que otra cosa. Su título nobiliario lo consiguió al rescatar de un rapto a la sobrina del gobernador de Jamaica, Margaret Pájincar Lástalfond, quien le concedió un baile cuando llegaron a Londres. Un mes más tarde se casaron y ya no volvieron a verse.

 

Merryl  Mojama Hoffman.

No dejó un barco sin hundir tras su cañoneado y pillaje. Ni el suyo, por lo que murió el día de su debut como pirata. Un gilipó, en palabras del timonel, Hormonas Jim.

miércoles, 1 de octubre de 2008

SENTADOS EN LA PLAZA.

Sentados en la plaza,

con firme y suave mano

sujeto el plato llano

para posar la taza.

 

Se toma el piñonate,

dulce de pan o tarta,

y se pide la carta

para los chocolates.

 

El camarero atento,

venciendo la rutina,

buscando la propina,

nos busca un buen asiento.

 

Los niños, silla aparte;

conversación sin gritos,

siendo en sí misma un arte

para los señoritos.

 

Para que esto se entienda:

con ser las cinco y media,

montamos la comedia

de un acto: La merienda.

 

Habla antes el abuelo

pidiendo el café corto,

y una copa de oporto,

fría, pero sin hielo.

 

La abuela y su ritual:

Su té con leche fría

con galletas María:

La abuela siempre igual.

 

Mariquilla, mi esposa,

pide menta poleo,

huyendo del jaleo

de complicar la cosa.

 

Y yo, tradicional,

le pido que me eche

mucho azúcar, e igual

de café que de leche.


Los niños cambian mucho:

Ayer manteca y pan,

antesdeayer un flan

y hoy quieren cucuruchos.

 

Nos sirven lo pedido

desde la gran bandeja.

No hay una sola queja

a todo lo servido.

 

Sin que nadie lo indique

avanzan las manitas,

y, estirando el meñique,

se cogen las tacitas.

 

Japoneses de Kioto,

pidiéndonos licencia,

y con mil reverencias,

nos hacen dos mil fotos.

 

Y es que la parsimonia

que en nuestra mesa hay,

es una ceremonia

digna de un samurai.

 

El Sol se nos despide:

Terminamos té y menta

y el abuelo decide

que, hoy, paga él la cuenta.

 

Volvemos del paseo

temprano: siempre he dicho,

que estaría muy feo           

volver de noche al nicho.

 

A lo nuestro, a lo tonto

del acuerdo que hicimos,

cada tarde salimos

y nos acostamos pronto,

tras acudir puntuales

al café de Macías,

con aires fantasmales,

dando a los orientales

dos mil fotos vacías.


AGENDA CULTURAL DEL PRÓXIMO VIERNES 3

Amigos todos. espero que al recibo de ésta os encontréis bien; yo bien, gracias.
El motivo de estas lineas es compartir con vosotros dos noticias que han llegado en breve hasta mi. El próximo viernes 3, vendrá Juan Carlos Somoza a la biblioteca de Dos hermanas a las 7 de la tarde(próxima a la estación del tren del Arenal) y más tarde, a la 9 en la Iglesia del Ave Maria, Julio Marvizón para hablar de la Sábana Santa. Yo, intentaré ir a ambas. Bueno, si os apetece, nos veremos allí.
Besos y hasta la próxima


P.D.- la abuela bien. Gracias

EDWARD HOPPER (1882-1967). Pintor estadounidense que, dentro del Realismo Americano, se encuadra en la denominada "american scene painting".
Efectivamente, tal y como muy acertadamente apunta Inma, esta obra de 1938 se denomina "Compartimento C, Vagón 193".
Edward Hopper representó magistralmente el mundo
de una metrópolis en expansión como la norteamericana. Pero más alla de todo esto, lo que a mí me atrapa de este autor es cómo muestra esas escenas urbanas y cotidianas. Es capaz de transmitir emociones a partir de las estructuras artificiales que el hombre ha construido y busca en ellas la huella de la presencia humana. Sus escenas nos presentan monotonía, soledad, aislamiento, preocupación por el tiempo y el espacio, por el presente, el pasado, el futuro. Sus personajes, que suelen ser muy pocos, están atrapados en esa realidad artificial. Me parece muy interesante que cada cuadro exige de un espectador como observador, como pieza fundamental para interpretar lo representado y sacar sus propias conclusiones. En este caso, vosotros habéis visto en él una huida pero hacia la esperanza, seguridad y confianza en uno mismo, intimidad y melancolía.
El compartimento de tren simboliza la separación del mundo exterior. El aislamiento de la mujer se representa porque está sentada en el asiento interior en vez de junto a la ventana. Quizás prefiere ver la realidad no directamente sino a través de una revista o un libro. En lo del sombrero, Inma está muy acertada, pero si seguimos el discurso del cuadro, este objeto enfatiza aún más el aislamiento del personaje.
No sé si os he tra
nsmitido lo poético que me resulta este autor y lo mucho que puede dar de sí en el terreno escrito. Por eso me gusta tanto, porque me invita a participar en su obra: metáfora poética de un aspecto del ser humano con el que me he sentido identificada muchas veces. Espero que os inspire.

martes, 30 de septiembre de 2008

Violadores del verso

Aquí va mi pequeña revolución para este plumier:
Una, que ha nacido en la generación de internet, del boom de la medicina alternativa y del mundo globalizado además de un largo etcétera, acostumbra a pretender transguedir como norma de vida queriéndole dar la vuelta a todo constántemente.
Para vosotros, para todos nosotros que somos poetas de todos los días, ahí va una canción de todos los días.
Himno de los que vivimos a ras de suelo.
Para mi gusto que no le falta razón.

http://es.youtube.com/watch?v=JLTzvmfeC6I

lunes, 29 de septiembre de 2008

LA NIÑA DE LA LLUVIA

Mi mirada se pierde por entre los setos del parque, más allá del autobús que cada noche, a las once, pasa frente a mi ventana.
Todo es igual que el día anterior, de no ser porque hoy llueve; llueve a chuzos. Es por eso que mis ojos esperan a que el autobús desaparezca, y tras él, desde las ramas tupidas de los setos, la niña de la lluvia aparecerá para mirarme.
Sus ojos son poderosos, y es que ni su paraguas, tan rojo como sus botas, ni la distancia, ni la misma lluvia espesa, pueden evitar que el brillo penetrante de sus ojos toque a veces los míos, cual florete certero, para casi cegarme.
Yo la espero. La espero desde que el cielo al caer la tarde se va vistiendo de nubes. La espero desde que la tierra, aún seca, comienza a exhalar ese olor previo a la tormenta. Espero a la niña, que aparece siempre ante mí, los días lluviosos, una vez que el autobús de las once parte para seguir su última vuelta nocturna.
Las puertas se cierran tras el joven vestido de camarero, al cual parece que le hayan prestado el uniforme.
En mi ventana, el agua hoy no azota, porque viene sin viento, así que puedo mantenerla abierta sin empaparme.
Ahora. Ya llega. La rama que se mueve, la botita que asoma y, tras el paraguas, la niña hace de su presencia una realidad, de nuevo, en esta extraña noche, para decirme que un día fui como ella; que llevaba paraguas y botas rojas y que me gustaba saltar y saltar en los charcos del parque. Hace su presencia para llevarme de la mano por ese recorrido que siempre es el mismo, donde la lluvia nos acompaña todo el tiempo. Sí, un recorrido por los recuerdos y por lo que se ha de olvidar.
Aún guardo el paraguas y las botas. Aún me queda un leve recuerdo de aquella noche de lluvia, donde me arrebataron la niñez de un solo golpe. Ahora, las noches del presente me hacen volver a andar el camino para evitar cruzarme con ese camarero. Es por ello que me escondo tras los setos y lo observo hasta que desaparece para entonces respirar hondo. Después me miro a mí misma, allí en la ventana, mientras el agua que nos cae, hace su papel y nos purifica, y nos brinda la oportunidad de reencontrarnos con la mirada.
Yo soy la joven de la ventana, y soy la niña de la lluvia. Cuando nuestras miradas se reconcilien por completo, la medicación podrá terminar, para vivir libremente; como una sola. Como una joven que se olvida de la lluvia, para esperar al sol en la ventana.

¡¡FELICIDADES, GABRIEL!!


Hoy tienes una excusa (aunque creo que no hace falta) para irte de cena con tu pareja esta noche. Es para este tipo de cosas, para lo que en el fondo sirven los días de los nombres, y los cumpleaños, y los aniversarios de bodas...
Lo bueno es que tengamos ciertos detalles con los demás, a menudo, pero para los olvidadizos, son ideales las fechas señaladas en el calendario.
Que lo pases bien en éste tu día. Un beso y felicidades.

Miedo

Escapaba. Escapaba una y otra vez sin saber bien de qué ni porqué. Cuando más feliz parecía, más contenta en su trabajo, con su familia, un buen día hacía las maletas y volaba dejando a todos desconcertados, perplejos. Esta vez sería diferente. Iba a ser madre. Buscó la ciudad ideal, la casa ideal, un compañero al que no le importó su estado. Por fin llegó el día, y cuando la vió, la besó con una ternura que desconocía en ella.Se asustó. La acurrucó bien en su pequeña cuna de hospital y en un descuido del personal se fue de nuevo.

domingo, 28 de septiembre de 2008


Aprendió a no decir nada,

por miedo a decir demasiado