domingo, 15 de marzo de 2009

Hacer de tripas corazón

Te odio porque sí, porque quiero
y porque me da la gana.

Te odio,
porque ocupas a diario ese espacio intermedio
que hay entre el dormir y el despertar,
momento que la mente no recuerda
pero que marca el ritmo de tu vida
para el resto del día.

Te odio,
porque eres la última imagen antes de cerrar los ojos
y después de abrirlos en cada parpadeo.

Te odio,
porque el acorde de tu voz
adorna todos los ruidos de la calle
que entran en mi habitación desde la ventana.

Te odio,
porque soy capaz de encogerme con un escalofrío
que me recorre desde la planta de los pies hasta la nuca
sabiendo de sobra que aun tus manos no se han atrevido a acariciarme.

Te odio,
porque no puedo sostenerte la mirada
hasta el punto en que no sabría decirte, si me preguntas,
de qué color son tus ojos.

Te odio,
porque que me hagas esperar tú
me indignas más que me haga esperar cualquiera.

Te odio,
porque aparentemente tengo razones para odiarte
pero con todos estos argumentos
yo prefiero amarte.

sábado, 14 de marzo de 2009

EMOCIONES

Tras largo invierno
llega la primavera,
abro la ventana
trina un pajarillo
haciendo el nido.
Me emociona su canto
y lejos me transporta
quisiera volar y posarme
en el árbol para mirar
aquellos hermosos campos
que quedaron lejos,
los veo con la imaginación
cuajados de flores,
prados muy verdes
con rojas amapolas,
manto que bordaron
las bellas margaritas;
corren cristalinos riachuelos
alegrando la vista
dulcificando el oído,
murmullo de agua
que da vida.
Sigue el pajarillo
construyendo su nido
disfruto contemplándolo
y lleno mi alma
de esperanza nueva.
Siento que todo
en mi alrededor
es un canto lleno de vida.

jueves, 12 de marzo de 2009

Oniria

"Anoche cuando dormía soñé,
¡bendita ilusión!"
(Antonio Machado. Glosa LIX)


Acúname que quiero dormir.
Cerremos los ojos juntas y soñemos.

Ven hada
y te llevo a la grupa de mi caballo blanco
hasta la fuente fresca donde salta, baila y canta
el agua traviesa.

Camina conmigo hada
y te paseo por esa plaza,
azulejos verdes y grana,
donde desde mi niñez me hice muchacha,
contemplando pasar los soles, esperando el amor,
desde las rejas de mi ventana.

Acércate hada
y te aupo para que cojas
del limonero flores blancas
y así te conviertas en onírica belleza perfumada.

Te has marchado hada
y ya no quedan ángeles ni doncellas dulces que guarden mi cama
pero aún sonrío
porque en el duermevela de mi mañana
suena una cancioncilla que a mi recuerdo reclama:
pegasos, lindos pegasos, caballitos de madera...

Microrelato

Y él, que consideraba insuficientes sus dos brazos,
pidió a cualquier Dios que lo escuchara
tener el modo de poder tocar y abrazar todo lo hermoso.
Su deseo le hizo convertirse en un mar.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Haiku


En cada noche
guardo ocultos los sueños
que me robaste

Haiku


El mar me llama
para que yo le cante
coplas del aire

martes, 10 de marzo de 2009

Aventura

Hastiada de treinta años de lo cotidiano, se decidió por fin a vivir una aventura. Se apuntó a un viaje sola, sin marido ni hijos que la obligaran a seguir sus horarios y sus gustos. De alguna forma ahora se llevaba y no se veía tan raro. Eligió destino: Petra. Siempre había querido ir a Egipto y su esposo sólo ponía inconvenientes.
El viaje fue tranquilo. Incluso se permitió coquetear un poco con su compañero de viaje que la hizo sentir de nuevo bonita, pero sin permitirse ninguna licencia. Al llegar al hotel un extraño pavor recorrió su cuerpo. Intentó sobreponerse y salir con la excursión prevista para las siete de la mañana del día siguiente, pero le fue imposible tras una noche en blanco. Se quedó acurrucada en su cama de hotel. Lo mismo sucedió durante los seis días siguientes. El séptimo y último día por fin pisó Petra.
La emoción la desbordó de tal manera que se quedó allí eternamente.

Editorial de Marzo.

En este mes de Marzo, con las primeras calores, voy a copiaros un fragmento de La historia Interminable, de Michael Ende:

"Las pasiones humanas son un misterio, y a los niños les pasa lo mismo que a los mayores. Los que se dejan llevar por ellas no pueden explicárselas, y los que no las han vivido no pueden comprenderlas. Hay hombres que se juegan la vida para subir a una montaña. Nadie, ni siquiera ellos, puede explicar realmente por qué. Otros se arruinan para conquistar el corazón de una persona que no quiere saber nada de ellos. Otros se destruyen a sí mismos por no saber resistir los placeres de la mesa... o de la botella. Algunos pierden cuanto tienen para ganar en un juego de azar, o lo sacrifican todo a una idea fija que jamás podrá realizarse. Unos cuantos creen que sólo serán felices en algún lugar distinto, y recorren el mundo durante toda su vida. Y unos pocos no descansan hasta que consiguen ser poderosos. En resumen: hay tantas pasiones distintas como hombres distintos hay.
La pasión de Bastián Baltasar Bux eran los libros.
Quien no haya pasado nunca tardes enteras delante de un libro, con las orejas ardiéndole y el pelo caído por la cara, leyendo y leyendo, olvidado del mundo y sin darse cuenta de que tenía hambre o se estaba quedando helado...
Quien nunca haya leído en secreto a la luz de una linterna, bajo la manta, porque Papá o Mamá o alguna otra persona solícita le ha apagado la luz con el argumento bien intencionado de que tiene que dormir, porque mañana hay que levantarse tempranito...
Quien nunca haya llorado abierta o disimuladamente lágrimas amargas, porque una historia maravillosa acababa y había que decir adiós a personajes con los que había corrido tantas aventuras, a los que quería y admiraba, por los que había temido y rezado, y sin cuya compañía la vida le parecería vacía y sin sentido...
Quien no conozca todo eso por propia experiencia, no podrá comprender probablemente lo que Bastián hizo entonces..."

Y es que Bastián, en vez de robar al señor Koreander el libro que tanto lo atraía, se fue a un ciber a echarle un vistazo a nuestro blog. Para perderse en los cajones llenos de historias que conforman paraleernos.
Disfrutó de un par de poemas sabios de Paquita, sonrió con un cuento de Gabriel. Viajó por las fotos y letras de Beli, por los dibujos y puertas de Loli. Se enamoró de un textito con maletas de La Rubia, sintió un chispazo con un microrelato de Inma. Y traspasó el espejo con tacón y zapatilla de la mano de Isa.
Después, al ver entrar la luz de Marzo desde la calle, salió del ciber y volvió a la librería. Mangó su libro y luego, extasiado, se tumbó a leer en la hierba del parque María Luisa, por ejemplo, rumbo a Fantasía. Pensó que el desván podía esperar sin peligrar el curso de la historia. Y apuró, junto a un árbol, hasta la última gota de luz.


lunes, 9 de marzo de 2009

ADALID.

-No puede ser, -dije tajante-

que se me cuele usted así,

que pase antes.

Para comprar un bogavante

se lo juro, llevo aquí

mucho más tiempo que bastante.

 

Así le hablé sin la menor

duda ni aspecto vacilante

a la dueña de la mejor

pareja de ojos, desbordantes,

que amenazaban con desbor

darse de lágrimas brillantes.

 

Aunque no tuve que dejar

que sus dos perlas resultantes

dijeran que debía pasar

yo después de ella, ella delante.

Porque lo dijo como un trueno

un tipo alto muy galante,

que soltó “¡bueno pero bueno,

¿hoy ya no hay caballero andante?

 

Estaba justo por comer

me el genio por... prudencia,

y, arrinconado ir a ceder

mi  puesto dada la sentencia,

cuando hizo acto mi mujer

nada menos que de presencia.

 

Reconoció al interventor

de los bramidos increpantes,

de marido y progenitor

de los hijos de la causante,

en un sainete del mejor

pícaro siglo de Cervantes.

 

Y los largó al final del fin

de la cola de los pescados,

a donde fueron como sin

pudor y llenos de pecados,

del Edén al último confin

Eva y Adán  fueron largados.

 

Recios aplausos y algún ¡bravo!

fueron el trato resultante

a mi mujer, por su desplante;

y si no obtuvo oreja y rabo

sí salió por la puerta grande.

domingo, 8 de marzo de 2009

CARTA DE AMOR

Te conocí una noche de febrero. No hacía frío, al menos yo no lo sentía, sería debido a mi juventud.
Te encontré de fiesta, no sé qué se celebraba pero todo resplandecía iluminado y reinaba gran alborozo por doquier.
Buscamos alojamiento pero hoteles y pensiones se hallaban ocupados debido a la fiesta .
Pasamos la noche en casa de unos amigos. Desde el primer encuentro me sentí atraida por tu encanto, de tal manera calaste en mí, que a pesar de los muchos años transcurridos nunca te he olvidado. 
Fueron tres los que viví junto a ti y con los tuyos, tres años preciosos de mi vida, en los cuales aprendí mucho; sobre todo, me enseñaste a vivir junto a otras culturas, otras religiones y a comprender que no somos tan distintos los seres humanos unos de otros, lo importante es respetar y comprender a los que son diferentes y que los sentimientos son lo que nos iguala.
El atractivo que sentí fue recíproco ya que tu gente me abrió sus puertas y en más de una ocasión me demostró su cariño. Disfruté en aquel tiempo, de las mañanas yendo a la Medina para hacer la compra del día, y me encantaba escuchar a los vendedores pregonar sus mercancias y pasar con los borriquillos por sus estrechas calles. También pasé ratos agradables, cuando me adentrabas en fiestas propias de tu cultura con las que en más de una ocasión creí estar viviendo cuentos de las mil y una noches. También paseamos algún domingo por tus playas y tantas y tantas cosas agradables vividas junto a ti difíciles de olvidar. 
Hace unos años volví a reencontrame contigo, experimenté una gran emoción al verte de nuevo, y a pesar de que ni tú ni yo estamos como entonces - ya que los años nos han cambiado-
me sentí tan fascinada como entonces, recordé a tus hijos, Fátima y Abdelkader, a CHacor, todos buenos amigos. Si querida Tetuán, a ti va dirigida esta llena de cariño y ternura para ti y tus gentes, posiblemente no volvamos a encontrarnos, pero tu recuerdo siempre me acompañará, recibe esta carta que con mi amor te dedico.
    Paquita Ortiz Navarrete.