miércoles, 15 de abril de 2009

ILUSIONES


Te veo cada mañana. Creo que desde hace ya un año. Ha sido tu presencia frente a mí, en este vagón de cercanías, de lunes a sábado, una alegría constante que ha ido hilando mis días, uno con otro, hasta poder decir que tú, un desconocido, le das sentido a mi vida.

Siempre con tus carpetas, revisando apuntes, escribiendo a veces a toda prisa. Tu destino debe ser la facultad, aunque nunca te he visto bajar, porque siempre lo hago yo antes.

Tiene gracia: hasta sueño contigo a menudo, y siempre acaricio tu pelo, tan brillante, tan informal en el estilo. Siempre acaricio tu piel, lógicamente tan tersa. Después, al día siguiente, cuando vuelves a estar frente a mí, me sumerjo en el sueño mirándote a los ojos, que casi nunca me ven, porque tienen otro mundo que observar, bien a través de la ventanilla o de tus libros, y yo miro tus manos y las siento acariciándome, como en mis sueños.

Mañana no te veré, porque paso el día con los míos. Es mi cumpleaños, y mientras pienso en ti, se me olvida todo; hasta olvidé que me falta comprar las velas para mi tarta. Mañana apagaré el número setenta y ocho.

Los años pasan, querido veinteañero, pero una sigue siendo la misma, con los ojos en el mismo lugar y con el alma implorándote ilusiones nuevas, para así mantenerse viva.

Espero seguir disfrutando de tu imagen mucho tiempo más. Seré dichosa mientras la casualidad siga uniéndonos en el mismo vagón de tren. Espero también que tú sigas sin verme, mirando a tu mundo, a tus cosas, para que yo pueda seguir soñando.

martes, 14 de abril de 2009

REPORTAJES ARRIESGADOS (II)

Redada en una peluquería.

 

Nuestro equipo de intrépidos reporteros amantes de la primicia había obtenido un soplo: En la peluquería de Mari Escarpia, la prima de nuestro cámara, la que se casó con el del butano, se iba a peinar la mismísima Encarnita de Jesús Palmerales Carrenderillas, la nueva reina de la canción sandunguera. Pallá que nos fuimos a entrevistarla.

Entramos en plena permanente. Y el cotorreo en su mejor momento. Ahora bien: Esta mujer, fuera de los platós, es fea con avaricia. Un remedio contra la lujuria, dice la madre de su propia hija, y todo porque no le deja mangonear como le gustaría y no se la lleva de gira. A ella los negocios se los lleva su management, don Braulio Azcoitia, su antiguo jefe de MercaIberia, un hombre serio capaz de llevar puestos dos calzoncillos al mismo tiempo.

Con la cámara en “automático”, pudimos grabar cómo Mari Escarpia transformaba en hora y media a un hotentote furioso con bigote morsa adulto en una Venus de Algodonales, con un pelo sedoso y bien cortado donde antes de entrar había un estropajo para limas.

Acabamos haciendo el reportaje sobre el trabajo de Maria Escarpia, un lujo de profesional, porque la tonadillera respondía raro, no sé… como masticando alfalfa. Y eso cuando entendía la pregunta.

A todo el equipo de grabación se nos obsequió con una peinadita rápida y un suspiro de laca o una laminita de gomina (brillantina para los antiguos) y Joselito Yemas, el más periodista y encargado de redactar los pies de las fotos, hasta se hizo la cera.

Salíamos de allí contentos y encantados por el trato cuando, de súbito supino, un balonazo rompió el cristal de la ventana llevándose en su trayectoria la mayor parte del peinado de Encarnita. Y ahí vimos lo que es capaz de hacer con su voz: Un conjunto de gritos y picardías fuertes que atrajeron dos furgones policiales muy aptos en el uso de gases lacrimógenos.

Llorando como magdalenas salimos de allí. A unos los recogió su madre sin pagar fianza y otros tuvimos que esperar un par de días hasta que se aclaró algo la cosa.

El dueño del balón mandó a su hermana de tres años y medio con la excusa de peinarse para una boda y trincar el esférico en un descuido. Pero fue captada por nuestra cámara olvidada durante la redada y ambos están ahora en arresto domiciliario.

domingo, 12 de abril de 2009

REABRIR.

-No vas a llevarte a casa el Fuego Azul, ese diamante será la luz de mi tumba, -dijo Nayah mientras él mismo inyectaba la anestesia en el gotero de Nicklaus.

-No lo tengo, ni lo he llevado encima jamás, -respondió con dificultad Nicklaus sobre la mesa del quirófano-, me vas a rajar para nada.

La radiografía en tres dimensiones decía que algo redondo y duro, de unos tres centímetros de diámetro, se alojaba junto al riñón derecho del aventurero Nicklaus, el único capaz de intentar llevarse el diamante más grande del mundo en las narices del traficante Nayah.

-No hay nada; era un quiste y le has salvado la vida, -dijo el cirujano tirando el bisturí en la bandeja mientras hacía señas a la enfermera para que cosiera y limpiara la herida.

En el avión de regreso a Liverpool, la enfermera aseguraba a Nicklaus lo fácil que sería reabrir la herida, sacar el diamante que ella le guardó en el quirófano y suturar definitivamente. Además ya tenían comprador.

jueves, 9 de abril de 2009

EL SILENCIO

Viernes santo, madrugada,
silencio que ya se acerca;
está pasando el Silencio,
ya viene por la plazuela.
Placita de san Antonio
pequeñita, recoleta;
por ella viene el Silencio
frío me da su presencia.
Es el silencio hecho hombre,
es el silencio hecho pena,
es un silencio tan grande
que la sangre se me hiela.
Cargado va con la cruz
que los hombres le pusieran,
al que no hizo daño a nadie
al que sólo el bien hiciera.
Lleva en su hombro la cruz
en silencio, sin protesta.
Viernes Santo, madrugada,
no hable nadie en su presencia.
Que en silencio va sumido,
aquél que la vida diera
para librar a su pueblo
de esclavitud y miseria.
Y mientras esté pasando
con nuestras culpas a cuestas
no se escuche ningún ruido
que ni el aliento se sienta.
Sea tan grande el silencio,
como peso su hombro lleva.
Viernes Santo, madrugada,
silencio que ya se acerca.


Paquita Ortiz Navarrete. semana santa

martes, 7 de abril de 2009

ALUCINACIONES

Ese invierno estaba siendo para Javier peor que los anteriores, era asmático y tan mal se encontraba, que sin pensarlo dos veces se fue a la consulta de un naturista, sanador, curandero, qué se yo... La cuestión es que de allí salió con un bote de hierbajos para que en ayunas las tomase en infusión.
Cuando su mujer leyó la etiqueta, vio que aquello no era para tomar sino para quemar y aspirar el humo. Pero por más que la pobre insistió una y otra vez, Javier -buenísimo él, pero algo
cabezota-, se fue a la cocina y se preparó su taza de aquella pócima, acto seguido se acostó, no habían pasado ni diez minutos cuando comenzó a ver figuras extrañas por techo y paredes y a
decir cosas aún más raras. 
Dora, su mujer, no sabía qué hacer, el colmo fue cuando Javier le preguntó ¿tú quién eres?, vete
que no te conozco, y para rematar el cuadro, cuando la vecina entró para preguntar por él la re cibió con un hola machote, que dejó a la señora descolocada. Él parecía feliz y tranquilo y aunque veía esas extrañas visiones estaba contento. Dora, alarmada, llamó al médico. Cuando llegó lo primero fue pedir que le enseñara el medicamento, cuando lo vió se encaró con la mujer, señora
¿no sabe leer? ¿no ve que esto es para aspirar?, sí señor, sé leer y se lo advertí , pero como él tiene manos y pies, fue a la cocina y se preparó el brebaje ¿qué quería usted que yo hiciera?
¿es grave?, no no se precupe, su marido está bajo los efectos de un fuerte alucinógeno y me gustaría saber quien se lo ha facilitado, pues no lo sé, creo que se lo dieron en un cortijo de los
que frecuenta en su trabajo, no se preocupe se le pasará, pero que no repita la hazaña, puede
tener problemas. Desde entonces, y como viví de cerca este episodio, creo que los alucinógenos
pueden hacer que veamos lo que no existe. Y además creerlo a ciegas , tal es el caso del pobre Javier. Conclusion , hay más alucinados de los que creemos.
Paquita Ortiz Navarrete 7-4-2009

sábado, 4 de abril de 2009

ENTRE MUJERES.

Mi mujer siempre se ha llevado bien con la diosa Afrodita y su encantadora tía Manolita (la tía de mi mujer). De soltera, las tres se organizaban para ir de compras después de corregir exámenes o preparar sus clases (mi mujer), destrozar unos diez millones de corazones por las noches (la diosa) o arreglar los parterres de flores (su tía).

Me cuenta que un miércoles quedaron para ir al teatro Central, a ver una obra vanguardista que mezclaba tiempos modernos y antiguos con una idea “sorpresiva” para el final de cada escena.

Las tres, sentadas en la fila tres, aguantaron bien los diálogos del primer y  segundo actos; en cuanto al tercero, la diosa Afrodita estalló en cólera nada más ver que en la obra Ella Misma, representada por una caribeña guapa de veras, pero morena como el betún, bajaba y subía del Olimpo con un simple mecanismo “elevador”. Una vez en el Monte Sagrado, para molestar a los demás dioses, empleaba un “desintegrador vacilón de partículas". 

Ahí le dio un sofocón que le cruzó los cables y con un chasquido de los dedos dejó al teatro completo sin ropa interior.

            La función no se suspendió, pero se veía a los actores y actrices, ataviados con pantalones vaqueros del siglo XVII, andar como si “algo” les molestara en sus saltos. Al finalizar la obra la mayor parte del público salía callado y cabizbajo del teatro andando con paso corto en busca de su coche. Mi mujer y su tía, precavidas como nadie, se alegraban de seguir la costumbre de usar refajo y se fueron a cenar a “Muslitos”, un restaurante donde las esperaba la diosa Diana, amiga íntima de Afrodita. Por lo que me cuenta mi mujer, pasaron un rato estupendo.

jueves, 2 de abril de 2009

REPORTAJES ARRIESGADOS (I)

Hora es de contar con los ingredientes desde el punto de vista de lo que son: Ingredidos. Nadie les ha preguntado, que yo sepa, si querían o no formar parte de un futuro plato navideño o veraniego. Ni de entretiempo.

De hecho, camuflados de bolsas de basura cerradas, nos fuimos a hacer un reportaje peligrosísimo a una granja donde cultivaban cochinos, gallinas y conejos en cantidades muy superiores a doce.

Al principio, nadie quería hablar. Se decía que, así, ningún cerdo soltaría una guarrada, no se notaría el miedo de las gallinas y los conejos se quedarían haciendo bromas, guardados en la chistera.

Tras una toma de contacto de seis meses, no es que no quisieran hablar, es que nos lo habíamos comido a todos en filetes muy hechos o vuelta y vuelta, según, aunque no se produjo la esperada revuelta. Todo lo más, algún revuelto.

Pero el mensaje de este artículo, único en su modalidad, no debe pasar desapercibido: Hay que contar con todos para los guisos. Que todos sepan lo que se cuece a su alrededor. No habrá desaguisados que lamentar y nadie irá desaliñado por la vida.

Esperamos, si no el Pulitzer, sí lo justo como para vivir desahogadamente el resto de nuestras vidas. Ya veremos.

DECISIÓN.

-Y, por las noches, ¿qué guerra dan?, -preguntó David, tan tímido como Marta, pero con la intención de no equivocarse en un paso que cambiaría sus vidas.

-Se levantan alguna vez, piden agua… Lo normal, compréndalo, -respondió el responsable del departamento Pero no lloran y se conforman aunque se levanten temprano.

-¿Tienen costumbre de desayunar en casa? Para nosotros, si aceptamos, que aún no estamos seguros, es básico que sepan que comer bien al levantarse es fundamental.

-No les quepa duda, hemos preguntado a los vecinos y conocidos y nada de ñoñicaos ni refrescos. Su buen pan con aceite y su zumo de naranja diario.

Los mellizos David y Marta, decididos, a punto de cumplir los cinco años, firmaron el documento de adopción. Sus futuros padres, algo cohibidos, corrieron hacia ellos.

Ese olor a Torrijas

Por qué será que hasta que no hago torrijas, y la casa se inunda de ese inconfundible aroma a pan frito y miel, no me parece próxima la Semana Santa.
Ayer fui a hacérselas a mi madre. A veces no recuerda si soy hija, madre o hermana. Lo cierto es que disfrutamos juntas mojando el pan en vino y dando un baño de miel al resultado de la fritanga. Me contaba una extraña mezcolanza de cosas de su juventud y su sonrisa de satisfacción al probarlas bien valió la mañana.
Hoy las he hecho en casa. Ahora sí que huele a Cuaresma.
¿Gustáis?

DE TODO UN POQUILLO






Hola, mis queridos amigos de Paraleernos. Este fin de semana pasado he descubierto una ciudad, la mía, la que tanto quiero, en compañía de unas buenas amigas. De su mano, de sus risas, de su compañía en fín, he disfrutado de las calles de mi ciudad, de sus monumentos, que por eso de" estar ahi""ya vendré un día..."no había tenido el placer de visitar. Me refiero a La casa de Pilatos. Me atrapó sin más, me perdí entre sus habitaciones, sus artesonados, sus cuadros, su pequeño jardín...En fín, una maravilla para los sentidos. Me he prometido ir nuevamente y disfrutarla, llevándome eso sí, mi cámara, porque no os lo creerésis, pero esas fotos que os envio las hice con el móvil. La cámara se quedó en casa.¡¡¡Imperdonable!!!.
Luego, estuve en Itálica y allí me informaron un poco, que la semana después de Semana Santa, hay unas jornadas de teatro grecolatino. Cuando tenga toda la información os la enviaré. Podíamos hacer un encuentro allí, los de paraleernos y si se apunta alguien más, bienvenido sea.
Bueno, también recordaros, que en el Lope de Vega, están representando una obra que merece verse "Un dios salvaje". Si podéis no dejéis de verla.Es este fin de semana.
Un beso y prometo intentar estar más por aqui.
Un beso y buenas vacaciones para quien las tenga. Yo...semana de pasión hospitalaria