domingo, 31 de mayo de 2009

MÁS COSAS.

Son esas tan dulces comisuras

del arriba del labio y del abajo

las que me despedazan mi cordura

y huye mi miedo con tu desparpajo.

 

Son tus pequeños pliegues de mirada,

como las persianitas del verano

de las casitas chicas asombradas,

para que el sol entre despacio, de la mano

de la sombrita tarde y reposada.

Así tus ojos miran y me agradan.

 

Sigo por tus caricias sorprendentes,

que correspondo con escalofríos,

como el agüita limpia de  los ríos,

que no avisa de saltos ni corrientes.

 

Aprieto al corazón por que enumere

y me cuente al oído… 

pero no quiero listas, y él no quiere:

Te quiero por muchísimas más cosas.

 

sábado, 30 de mayo de 2009

EN EL MISMO INSTANTE


Maldito viento de levante. Te veo a través de las cortinas, soplando impasible, tras estos ventanales que me separan de ahí afuera. Llegas para llevarte todo lo que tengo, para dejarme sola; y, entre un dolor y otro, puedo trasladar mi pensamiento al instante preciso en que se hundió nuestra barca, y todo era agua, llanto, desesperación.

Pero no sabes que mientras dos cuerdas ayudan a bajar a Daniel hasta el agujero que le espera eternamente, otras dos manos extraen de mis entrañas una parte de él que no has podido arrebatarme.

Ya está llorando. Ahora lo tengo entre mis brazos. Se llamará Daniel, no cabe la duda; tiene sus ojos.


LA CIUDAD DEL MAÑANA




Hoy camino

por una ciudad sin huellas,

hundiéndose mi peso

entre piedras milenarias

y silencios escondidos en las esquinas.


Hoy camino

por una ciudad sin sueños,

pintando mis ojos estrellas

amaneceres y sirenas,

mientras la ciudad callada

se llena de alborozo y fragancias.


Hoy camino

por calles enlosadas de pasado,

cargada de aromas frescos

de geranios y de agua,

mientras mis ojos

dibujando líneas, círculos...

abrazan a un fantasma.


Cuerpo etéreo de un ángel

que pasa rozándome el alma,

estremeciendo mi vida,

acariciando mi cara,

mientras paseo a escondidas

por la ciudad del mañana.

A deshora

A pesar de lo avanzado de la noche no es mi momento para dormir.
Ahora prefiero pensar en la alquimia que pueda convertirte en el humo de mi recuerdo.
Quiero dejar atrás los intentos de hacer de tu vida y la mía un puzzle. No encajan, lo mires por donde lo mires, mis celos y tus ganas de mirar hacia otro lugar.
No puedo hacer de una línea recta un laberinto sólo porque sienta miedo o ganas de llorar. La que va bajo mínimos soy yo, solamente. Te noto la mirada compasiva, paternal y lastimosa; por eso quiero irme otra vez.
Tal vez me haga falta fuerza, ser consciente de que me equivoco y de que necesito mucho más de lo que realmente pido, pero el ser humano ya empezó a caminar antes de se inventaran los primeros zapatos.

jueves, 28 de mayo de 2009

Confidencias

Todos charlaban animadamente a su alrededor. De vez en cuando la miraban y le dirigían alguna frase a voz en grito. Otros gesticulaban mucho al hablarle, pero lo cierto es que nadie sabía si podía escuchar ni comprender, desde hacía más de 15 años cuando un accidente vascular la regresó a su más tierna infancia. La levantaban temprano y tras el aseo pertinente, la sentaban en su silla de ruedas instalándola en un rinconcito de la mesa de camilla hasta que al caer la noche la devolvían a su cama.
De repente nació una nieta. No pudo sostenerla en sus brazos pero desde que se miraron por vez primera supo que se entenderían.
Mentalmente competía con su nieta a ver cuál ensuciaba más pañales y al final del día, el balance solía ser positivo para ella, porque el bebé aún no sabía contar y un último apretón antes de acostarse la dejaba siempre con ventaja. Luego sonreía levemente. Todos pensaban que era un acto reflejo. Sólo ella y el bebé sabían la verdad. Entonces el bebé lloraba.
Comenzaron las primeras papillas de la pequeña. Descubrieron que los sobrantes eran fáciles de digerir también para la abuela, de modo que…Ahora reía la niña.
Pasaban los meses. Los primeros cumpleaños… La abuela agradeció para sus adentros que hubieran terminado las odiosas papillas.
La pequeña pronto comenzó a hablar. Primero balbuceaba y después con su lengua de trapo era capaz de contar mil y una historias sin que la escuchara nada más que la resignada abuela desde su rincón. Pronto desarrolló un buen vocabulario para su edad.
Pasaban muchas horas juntas. Compartían una canguro aficionada a las novelas que las dejaba desenvolverse a su aire. La niña jugaba con la abuela al parchís, a la oca, al monopoly, y siempre le ganaba aprovechándose de que la pobre mujer no podía mover ficha alguna. Reía la niña. Cuando jugaban a ver quien escupía más lejos o a rebosar el vaso haciendo pompas, la campeona era la abuela.
Un buen día, se empeñó en que la anciana quería arroz con leche, y sus solícitas hijas le prepararon aquel plato que tan bien cocinaba ella de joven, pero que nadie se había percatado que no probaba nunca porque lo detestaba.
Una semana entera estuvo comiendo a diario aquel engrudo que empezaba a estar agrio, mientras la nieta sonreía diciendo que la abuelita quería un poco más. Mientras la niña se revolcaba de risa la anciana maquinaba como desquitarse y eso la mantenía viva y feliz cada día. Lo mejor de todo era cuando reían juntas y todos se preguntaban el porqué.
Una mañana la niña se hizo mujer echando de menos la risa de su mejor confidente.

martes, 26 de mayo de 2009

CURIOSIDADES HISTÓRICAS (1)

Tiroteos Históricos.

Jasper y Jack  Browser eran los más rápidos del pueblo. Se cuenta que, antes de quedarse sin municiones, cada uno consiguió setenta impactos de bala sobre el cuerpo del otro.

Joe y Jack fueron los primeros, en 1402, en fabricar munición para cañones pequeños, pero nadie les hizo caso. Una vez curado el moretón que le hizo Jasper a Jack en una ceja, cada uno recogió las setenta balas lanzadas a mano sobre el otro y se largaron para su casa, donde les esperaban para cenar.

Al día siguiente, Mamá Browser, harta de ver balas tiradas por el suelo, las enterró en su jardín y los niños olvidaron el entretenimiento.

Se cuenta que, en 1814, Samuel Colt inventó la pistola con revólver tras fijarse en el sistema de anclaje de un barco. Sin contarlo a nadie, adaptó el cañón de su primera pistola a una gran cantidad de munición del 45 encontrada en la parte de atrás de su jardín, donde su tía arreglaba unos rododendros.

CrÓNICAS URBANAS (V).

Tecnología.

 

Ruego lean y, por favor, concedan el coeficiente de verosimilitud que crean conveniente al siguiente hecho sacado de la más objetiva realidad según el autor (cito):

Año 2001. Oficina bancaria sita en Sevilla, donde se dan cita dos circunstancias: Cambio de moneda y renovación del cajero automático de la oficina. Por tanto, procede el cambio de dimensiones en los cajetines que contienen los billetes.

Ocho de la mañana. Junto al personal habitual, llega el técnico informático que se hará cargo de los ajustes de la máquina.

Hasta aquí, sin incidencias.

Diez y cuarenta minutos. Hora de desayunar. Patio de operaciones más lleno de lo habitual debido a la reparación del cajero automático. Diálogo real:

-Salgo (con énfasis) a tomar un café, -dice Manolo, el técnico.

-Cierro mientras, -responde el director de la oficina.

-Si es natural, -añade un cliente-. No puede ser que el hombre se tire ahí dentro una mañana entera.

Aclaraciones.

El técnico, de pie, no llega al metro cincuenta. Cuando dijo “salgo”, salió del cajero. El cliente no sabía nada del arreglo concreto o aislado del cajero y comentó que el trabajo habitual del hombre se desarrollaba dentro del cajero, repartiendo billetes según se lo pedían. Con un mínimo descanso, como no podía ser menos.

Todavía al vernos recordamos ese día agarrándonos la dentadura.

domingo, 24 de mayo de 2009

"Desalada"

He abierto los ojos y me he visto envuelta en esta luz cegadora que me aterra.
He despertado, tengo miedo y me siento perdida.
No recuerdo nada más que una sensación extraña y hasta entonces desconocida:
el vacío bajo mis pies, el peso de la gravedad; caer, caer y caer… hasta llegar a esta inusual verticalidad.
Sobre mi cuerpo tendido en el suelo no he encontrado más que el frío y la desnudez rodeada de un halo blanco y tímidamente brillante como algún elemento vivo, no sé cual, que está a punto de extinguirse, de apagarse…
Me he arrepentido de tocarlo pues, al hacerlo, se ha desprendido de mi piel con la fragilidad de las escamas de las alas de una mariposa. Sólo puedo seguirlo con la mirada en su ascenso, acompañando al aire. Un pensamiento me dice que debiera flotar con él pero la realidad es que no lo hago, no puedo.
Aquí, ahora, sólo tengo un rastro azul entre mis párpados y, entre mis manos, algo que aun no comprendo de qué es vestigio.


Para Mercedes Velilla. Ella de sí misma dijo que su corazón estaba lleno de sombras

y lo que no sabía es que estaba tan lleno de la luz que irradian esos entes celestiales

que le era imposible abrir los ojos con facilidad para verlos a todos.




sábado, 23 de mayo de 2009

CONCEPTOS. EL ARTE.

El arte, es, ante todo, bonito, aunque algunos vascos, con el atún, también se lucen. Y el arte es, también ante todo, lograr que te paguen un pastón por el trapo de limpiar las brochas.

En concreto, aumentando el compromiso como nos gusta hacer con los conceptos y su claridad al explicarlos, lo mejor es poner unos ejemplillos. Los más conocidos son, sin lugar a dudas, los siguientes:

 

El de la buena salud, llamado arte-sanía.

El de no mezclarse, llamado ap-arte.

El de viajar lejos para querer a alguien (“yo  por amarte voy a Marte, chati”)

El de querer saber algo, llamado pregunt-arte.

El de entrar sin pagar, que es el col-arte.

El contrato para creerte que te harán caso, cas-arte.

Y no digamos pellizcar a María Miguelita en el cine, el propas-arte.

 

Y no dudo de que habrá otros muchos aspectos del arte universal; yo, prudente, callo, otorgo y me largo, que hoy en la segunda cadena dan una de “Marifé y el grupo Electroshock Mutante”.

jueves, 21 de mayo de 2009

GRANDES BATALLAS DE LA HISTORIA (XII).

Batalla de Ostroburgo, a las afueras.

Conocida por los historiadores como "La Suavona”.

El barón Borjalaque, de la parte baja de Varsovia, se levantó chuleta un domingo y se preparó para batirse en duelo con su primo, el inútil conde Chendo de Ostroburgo, que le había quitado ya seis novias en bailes de fin de curso.

El barón se montó en su caballo de guerra tres veces por la izquierda y se cayó dos veces por la derecha y una por detrás, al escurrirse a causa del exceso de manteca blanca que ponía bajo la silla su escudero, Pandelorio.

Antes de subir por cuarta vez, el barón ayudó a Pandelorio a buscar las dos muelas que, saltarinas, se habían separado de su dueño para siempre ayudadas por el barón.

Desde su imponente altura, el barón vio venir a Chendo, aunque igual habría notado su llegada por los sonidos producidos al chocar los distintos trozos de la armadura entre sí. No hubo saludos, ni desafíos. Los dos bajaron su visera y galoparon contra el otro para cruzar las lanzas.

La encina de la que quedó colgado el conde Chendo no era muy alta, pero sí muy enramada. Y un modelito de casco de seiscientas plumas, en lugar del casco clásico que sólo lleva cien, fue lo que provocó el enganche. Al quedar como ropa tendida, Borjalaque pasó por debajo y, cosas del caballo, se paró en seco justo debajo, exactamente debajo, de Chendo. Estilo “bajo el Arco del Triunfo”, sin ir más lejos.

También  Borjalaque usaba el modelo multiplúmico de casco para los duelos. Y el hecho de quedarse justo, pero justo, debajo de Chendo, vino en ser una suerte de cosquillitas por la zona de los tongadongos y sus aledaños y la intercúlica que comenzó como un inesperado lance ante la falta de lanzas y acabó con el barón dueño de la situación, con sólo girar levemente la cabeza para provocar un repasillo suave pero enloquecedero en la parte intergüévica del tal Chendo, no protegida por armadura alguna según las normas.

Como es lógico, Chendo se rindió y, todavía con una sonrisa tonta (de las que acaban en jajaja jiajaja…aaaaaaaiiiii) después de ser bajado del árbol, firmó la derrota total.

Por la noche, Chendo pagó cincuenta rupias a un ladrón para que robara el casco del barón.