lunes, 6 de julio de 2009

CON TODA CLARIDAD


Hoy paseaba con mi pareja y nos hemos cruzado casualmente, y de pronto he caído en la cuenta de todo lo que me das. Toda la luz, el color, todos los detalles; la nitidez, el brillo y la grandeza que me rodean. Tú más que el otro, que nunca acierta. Menos mal que el último día estabas a esa hora y pudiste dedicarte a mí. Vaya gustazo pagarte y colocarme las nuevas lentes.

ADIVINA, ADIVINANZA II


Me han encantado vuestras hipótesis. Unas han sido más acertadas y otras son maravillosas. Como me gusta jugar, me resisto a desvelar qué cosa es, de momento. Vuestra imaginación e ingenio bien lo vale. Éste es otro punto de vista de la misma cosa.

domingo, 5 de julio de 2009

GRANDES BATALLAS DE LA HISTORIA (XVI).

Batalla Bíblica de San Ermeneterio Monje contra los Omoplatitas.

Y en aquel tiempo dijo un vendedor:

-Descuento, que alguien, por malo que sea en Aritmética, invente el descuento, pues, por descontado que mis cosechas se pudrirán y mis nietos y los nietos de mis nietos acabarán como a nivel de muy fatal.

Y se le acercó entonces un hijo de la tribu de los contabilhititas de Tramoyacia y le dijo en toda la cara:

-Mientras si sí o si no, vende más baratos tus productos básicos e inicia simultáneamente una venta paralela o cruzada (tú eres bobo, no verás la diferencia) en la que quien vino por vino se vaya con bayas y la estela de las telas que compre rodee cincuenta estadios de once varas y seis codos.

Y esto le plugo al primer hombre, que vendió sin parar durante cien días con sus noches, hasta que, una mañana se quedó sin existencia. Vamos, que se murió.

Entonces, el día en que se dividía la herencia del primer hombre ya caducado, el tramoyacio pidió a los herederos una cantidad desorbitada en concepto de derechos de asesoría y consejo, cantidad que se negaron a pagarle, ante lo cual el tramoyacio repartió su viabilitas empresae a todos los comerciantes, de modo que nadie compró más de lo necesario y fueron venidos a la población la sensatez y la calvicie, al no tener nadie un pelo de tonto.

San Ermeneterio Monje pasaba por aquel lugar, pero se lió a trompadas con una borracha que trató de quitarle su bastón, que era de su abuelo. No se conocen más detalles y de ahí que hayamos puesto el cuentito anterior como relleno. Procuraremos que no pase muchas más veces.

ADIVINA, ADIVINANZA


¿Qué es esto? ¿De qué forma parte?
No es muy difícil, pero hay que echarle imaginación.

viernes, 3 de julio de 2009

UNA CARTA DE AMOR.

Querida señorita hippie:

He estado pensando en voz alta un rato. Quiero dejarle bien claro que no voy a poder dejar de quererla.

Esto es así desde que empezamos a sentarnos en el banco del parque, usted para aprovechar cualquier descuido mío y yo para enamorarme de usted. Han pasado muchos días; unos días que no van a recortar los años que le llevo a usted de desventaja.

Desde el principio consiguió usted engatusarme para que le contara dónde y cómo vivo. Era cuestión de tiempo el que dejara caer mi llave, según usted, o que se la diera y cerrara mi mano sobre la suya con ellas dentro, según yo tenía pensado.

El cómo me hablaba de la música era táctica segura para usted y un bálsamo para mí, viejo profesor de solfeo que hace tiempo se quedó sin alumnos y los echaba de menos.

El rehuir la forma oficial de la vestimenta era su sello de mujer independiente o despreocupada, su sencillez para conectar con mi forma bohemia: Parecía un simple paso de tuerca más para tenerme sujeto. Pero era para mí la libertad contra cualquier esclavitud de tantas y tantas modas. Su blanca camisa hippie me encandilaba junto a su larga falda de flores, que siempre olía bien.

Mis viejos amigos, catedráticos en violines, me dijeron cientos de veces que me olvidara de usted. Que no jugara más con el fuego de alguien que en mi primer descuido se llevaría lo que tengo: Algo de dinero y un maravilloso stradivarius. Algunas de las cosas que le dije en nuestra primera cita.

Mis amigos, catedráticos de la vida, tan solos como yo después de ver morir a nuestras compañeras, vinieron para abrazarme cuando llegué a casa y la encontré vacía de mi violín único y valioso. Igual que la cajita del dinero. Se quedaron conmigo hasta muy tarde, apurando una botella entera del coñac que nos bebíamos muy despacio desde hace años.

Y fueron los mismos catedráticos de la amistad los que se abrazaron fuerte a mis costillas al entrar de nuevo en casa al día siguiente y contemplarle a usted desnuda tocando de modo prodigioso mi violín stradivarius, de pie sobre mi alfombra, en el centro de la sala. Por pudor, salieron a la escalera para oírle tocar desde allí esa pieza tan fina de Haydn. Y se fueron después de aplaudir, dejándonos solos.

Esta carta se la mando porque no fui capaz de hablarle después de todo lo ocurrido.

La espero, pero ya menos timorato que antes, pues mientras le ayudaba a vestirse, mis ágiles dedos dieron con su cartera; enfrenté durante unos segundos nuestros documentos de identidad y no vi tanta distancia como temí al principio. Cuando salió su cabeza por el jersey ya estaban los documentos en su lugar, el mío con la foto más sonriente.

He preparado la habitación para los dos, con la esperanza de que no tenga muchos trastos que traer. Aquí hay pocos, ya lo sabe. Y en la sala he puesto dos atriles para partituras.

Le espero, señorita hippie, sin importarme aún cómo se llama, pero loco por volver a besarla despacio durante la audición de su Allegro moderato op 64 en D major, como tuvo usted a bien interpretar el otro día. Y con un bis.

Atentamente, Luis.


jueves, 2 de julio de 2009

EDITORIAL DE JULIO 2009

Queridos compañeros: Ayer me dijisteis que este recién estrenado mes de julio me toca escribir el editorial, y yo, obediente, me pongo manos a la obra. Creo que debo dedicarlo al reciente ncimiento de mi primer bisnieto; fue el día 24 del pasado mes de junio, desde ese día soy bisabuela-palabras mayores ¿verdad?-, de un niño muy lindo,
bueno, al menos para mí, ya se sabe que no siempre los recién nacidos son muy agraciados, pero este mío sí, claro, la bisabuela qué va a decir, pero en cuantito aprenda a manejar el envío de archivos os mando una foto y asi podreis ver que no miento. Pues eso, que a pesar de ser bisabuela aun me creo joven, seré ilusa... bueno más bien optimista. Queridos, éste es el editorial de este mes. Abrazos fuertes para todos. Paquita.

martes, 30 de junio de 2009

Cosas de verano

Un buen día paseando por la playa me encontré a la madre de una buena amiga mía. Nos saludamos efusivamente, pues hacía tiempo que no nos veíamos. Ella llevaba un bañador y en el centro del escote le asomaban unas cuentas de madera. Le dije que igual se le había caído el collar y entonces tiro de él. Para mi sorpresa se sacó un gran rosario que, me confesó, portaba para rezar a ratos cuando se cansaba de hacer el crucigrama de un librito enrollado, que también llevaba en el escote acompañado de su bolígrafo correspondiente. Perpleja me quedé cuando sonó su móvil, que por supuesto se sacó de allí también, perfectamente acomodado junto a un pañuelito doblado con las llaves del piso dentro. ¿Llevaría tambien la sombrilla y la minibutaca?Con un escote así, ¿quién necesita bolsa playera?

lunes, 29 de junio de 2009

DESCUBRIMIENTOS.

María del Germen Detér, catedrática solista de la Universidad de Panfleston, especialidad bacteriailógica, dedicó una buena parte de su vida al estudio de los virus idiotas. Su tesis doctoral abarcó (decía ella) aspectos teóricos que algún día serían apasionantes resultados, concretos y útiles para la gente zurda.

Su trabajo debía ser traducido a veinte idiomas, pero un error del encargado de la imprenta hizo que se tradujera veinte veces al bambaiya, un dialecto indostaní propio de los depresivos, renegados o melancólicos.

Al cumplir los treinta años, cayó en una profunda zanja que abrieron sus padres para cultivar tomates y verduras. Y allí, mientras buscaba una lentilla, encontró el motivo para su investigación: Los virus subterráneos. Superados los enfados por ambas partes, regaló una bata blanca a cada uno de sus progenitores y los nombró ayudantes a tiempo parcial, con una hora para comer.

A partir de entonces, una dedicación plena llevó a María del Germen a los logros siguientes:

1.- Descubrimiento de la bacteria “Chochipili”, en 1982, recién levantada, cuando se encontraba a tres metros de profundidad. Complementó éste con el aislamiento en probetas del terrible microbio neoyorquino “Tiki Smikis”, ese tan dañino que provoca mirar a los dos lados al mismo tiempo.

2.- Descubrimiento a más de cuatro metros bajo tierra del virus “Skoñauñas", ex aequo con el catedrático japonés de ferretería Itor Nillori Alikató. Se felicitaron mutuamente por teléfono hablando en gallego.

Los dos grandes trabajos fueron reconocidos por el mundo científico, y su fama crecía, pero llegó el día en que su tita Rosalberta, su madrina, cogió las batas de sus padres, sin mirar si tenían o no algo debajo, se las tiró a la zanja y le dijo:

–Mira niña, sólo descubres virus que llevas encima desde que naciste, giliflai. Deja de sacarte muestras de los zapatos. A ver si sales más y disfrutas la vida, que pareces tontona y te veo la cara más mustia que una fotocopia de goma.

Fue ésta la frase resumen, la enseñanza final de su gran publicación titulada “El ser humano, el único capaz de ser biodesagradable”, que consiguió sobresaliente cum laude antes de las diez de la mañana. Por la tarde se fue a una discoteca con unas amigotas del barrio y se lo pasó la mar de bien.

domingo, 28 de junio de 2009

GRANDES BATALLAS DE LA HISTORIA (XV).

Batalla de las profundidades.

En Tritón’s, el legendario tugurio donde los titanes paraban después de dibujar los mares, se enfrentaron el domingo pasado Poseidón y Neptuno.

El dueño del bar, un pulpo viejo que ya había presenciado más de una tangana entre los dos dioses, vio entrar a Poseidón y lo dejó clarito:

-No quiero peleas en mi local.

-Dame una ensalada de pan de ayer. Estoy empapado, -dijo secamente el dios.

Con un golpe de su tridente, Neptuno entró en el antro y se fue hacia la barra, al otro extremo, mirando hacia el espejo del saloon.

-Vaya, parece que hay quien no sabe sobrellevar un poco de humedad. Dame esa toalla, –le dijo al barman, que no sabía con qué mano atenderle.

Antes de que Poseidón apurara su primer tazón de pan duro, Neptuno, en un abrir y cerrar de escamas, lanzó la toalla sin exprimir y, de un golpe seco, es un decir, desafió a Poseidón de la manera más terrible: Le salpicó de forma abyecta con la bayecta en todas las barbas.

Como un rayo, Poseidón cogió algo de algas y, sin aliñarlas, se las lanzó a Neptuno sobre su peinado con raya al lado, provocando la inmediata modificación de millones de estatuas en su honor de los grandes museos.

El tridente de Neptuno no es de adorno: De cada golpe salía algo fantástico, como aquel día que inventó el caballo para los hombres. Pero lo de ponerle el pelo como Harpo Marx no lo pudo soportar y sintonizó con el diente derecho una emisora de canciones japonesas del siglo XI hechas con guitarras para una sola cuerda y tres manos.

Poseidón no era capaz de levantarse. Pero guardaba un as en la branquia.

-Ola, -dijo con voz cavernosa, gutural, gótica, como de dentro de una lavadora.

-Es tarde para saludar; eso al principio, ¿sabesss?

-No me has entendido, es sin hache.

Y fue el momento fonologicoflástico de la sorpresa en la que una ola, sin saludar, levantó a Neptuno hasta tal altura que lo mareó en su totalidad. No era él dios de altos vuelos. Al día siguiente lo encontraron tirado en una fuente en Madrid. Y ahí sigue.

viernes, 26 de junio de 2009

EN BUSCA DEL PAÍS DE NUNCA JAMÁS



Tal como se aleja la primera de estas dos imágenes de la segunda, has ido alejándote de mis inquietudes, a la misma vez que se me alejó la adolescencia; a la misma vez que perdí esa carpeta que tenía forrada con tu imagen.
Pero eso no ha bastado para que hoy no llore tu ausencia. Te llevas contigo, Michael, mis quince años y mis horas y horas escuchando tus temas, una y otra vez. Y te llevas el símbolo de una etapa de mi vida que siempre echaré de menos, porque fue maravillosa. Y mientras yo vivía todo eso, tú estabas ahí, tu música era una de mis señas de identidad.
Lo que no ha cambiado en mí es que siga viéndote como el mejor artista, el más completo de la música pop de todos los tiempos.
Descansa en paz de esta vida que no te ha sido fácil vivir y que te mantuvo a caballo entre la pena y la gloria. Yo seguiré teniéndote como ese ídolo con espíritu de niño, queriendo alcanzar a todas horas la sombra de Peter Pan.