miércoles, 25 de noviembre de 2009
VEO LA POESÍA
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Paquita
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jueves, 19 de noviembre de 2009
PÓCIMAS, BEBEDIZOS...
ELIXIRES.
En relación a pociones de amor, nos cita el preparado Erlaparamet, un inefable líquido verde que obliga a los hombres a orinar siempre en posición horizontal si se pretende verter aguas dentro del inodoro, dada la permanente comparación que se realiza al encontrarse entre quienes la han ingerido y la Torre Eiffel.
INFUSIONES.
La más famosa fue la que se tomaron juntos los presidentes de Caja Castilla La Mancha y el de Unicaja. Fue de un efecto fulminante.
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Peneka
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lunes, 16 de noviembre de 2009
CÍCLICO.
Dios andaba aburrido, más que enfadado. No sabía a qué dedicarse con tanto equilibrio universal. Como un entretenimiento creó la Tierra, una pelotilla redondita y azul donde empezó a dejar caer lo que no le había servido en otros mundos. Con fórmulas sencillas, el pequeño sistema funcionaba bastante bien.
Sin que se diera cuenta, el diablo sembró semillas de ser humano, ese bicho que Dios había ordenado hacer desaparecer.
Mucho después,
-No acabo de entenderlo, muchacho, -le dijo al diablo, poniéndole una mano en el hombro-. En fin, me voy que tengo un Juicio; ya repasaré mis ecuaciones y veré qué ha podido pasar. De momento, fulmínalos y llévalos contigo.
-Y vuelta a empezar, -soltó el diablo, risueño, en medio de una miríada de ángeles-. Una y otra vez. Es pasar una eternidad y se olvida de todo.
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sábado, 14 de noviembre de 2009
MOMENTO DIFÍCIL.
En las vacaciones de verano tuve el privilegio de sentarme en el salón principal del Castillo de Frasemberg, en las afueras de Colonia, junto al dueño de la mansión.
Ante la mesa monumental llena de vinos selectos y manjares exquisitos, nos pusimos de pie, brindamos, nos fotografiaron y, antes de llevarnos la copa a los labios, la guía de la visita concertada me cogió por el brazo y, de muy mala manera, me quitó la peluca y me invitó a salir por la puerta de atrás, señalándome al resto de la fila, que esperaba para ponerse ropas de la época gloriosa del castillo y retratarse junto a estos aristócratas.
La foto, eso sí, era gratuita.
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MENOS MAL.
…La chica de mis sueños escogió al otro, el de los dientes blancos. Salí de allí para abrir mi coche y no era un Ferrari testa rossa, sino la camioneta de reparto para la pelea diaria de mi trabajo.
Harto, cerré los ojos con fuerza y me sentí feliz al saber que todo fue un mal despertar.
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viernes, 13 de noviembre de 2009
COPLILLAS ANTIGUAS
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Paquita
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lunes, 9 de noviembre de 2009
GRANDES BATALLAS DE LA HISTORIA (XX).
Batalla del Valle Hin Klan.
El entrenador de los que llevaban el escudo redondo, que decían que tenían toda la razón para invadir Chotonia, tenía un plan la mar de bueno: Una vez empezada la gresca, golpear no al de enfrente, sino al “justo al lado del de enfrente”. En el vestuario, arengó de esta guisa a sus infantes de primera línea de pelea.
-Como el escudo (oblongo en este caso) sirve para que no te den por delante, le metéis un pinchazo por el lado, a la altura del páncreas, y convertimos ese reino en una pandilla de diabéticos. Después, ya vendrá el visir de economía y les pondrá la insulina a precio de oro.
Pero no hay plan que por bien no venga si se mete un chivato por medio.
Y el chivato, con título homologado, era Agnotio de Chabacandria, hijo del maestro de fontanería Egreliano de Pompeya según unos, y según otros un pompero zioputa. Estos últimos, mayoría.
El resultado del chivatazo a los chotones, que se quedaron impresionadísimos por la táctica renovadora del preparador de los del escudo redondo, fue lanzar a las dos primeras legiones para luchar de perfil. De tal modo que, cuando los confiados en su plan desviaron sus espadas y tenedores hacia la derecha, para encontrar carne que pinchar, sus armas hallaron un vacío, una falta de algo en que quedarse clavadas que los dejó a ellos con una cara del que invita a la ópera a los yernos y se le caen las entradas en una alcantarilla.
En el instante del pinchazo al aire, con su correspondiente dosis de incredulidad, la iniciativa la tenían los del escudo oblongo, quienes aprovecharon la ventaja sicológica para agarrar los brazos extendidos de los del escudo redondo, y, trincados además bien por la cintura, sacarlos de la primera línea de combate, la más feroz de cualquier batalla, y llevárselos bien lejos con un tango sobrecogedor, con letra y música de Gardelión, el poeta más fino de Samotracia.
Cautivados por el sobrio estilo de los del escudo oblongo, que sabían cómo llevar a una pareja sin chocar con nadie, en medio de un gentío inmenso, los del escudo redondo, los teóricos invasores, se rindieron. Y más de un aplauso hubo.
Se devolvieron las bofetadas de desafío entre los generales jefes y pelillos a la mar, porque no hubo botín de guerra; ni tan siquiera un tentempié de media mañana. Cada ejército se volvió para su casa, con los ganadores, y más de un perdedor tarareando el tango, por lo pegadizo.
La letra, hoy un clásico, decía poco más o menos así:
A ti que vienes derecho,
con tu escudo protector,
no busco pincharte el pecho
sino un lado, el de babor.
Y si de frente me opongo,
o sea, de lado te enfrento,
o pinchas espada al viento,
o chocas mi escudo oblongo.
De tal guisa que, en resumen,
aquí nadie se la clava
gracias a un regio cacumen.
Y antes de empezar, se acaba.
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domingo, 8 de noviembre de 2009
INVENTARIO.
Eduardo Bussines se mantuvo de pie sin dejar de mirar el suelo y la cartera que asomaba entre sus zapatos. El último ocupante de la estación de trenes, un revisor muy viejo, no tardaría en irse.
Cuando, conocido el ciclo de idas y venidas de las cámaras de seguridad, comprobó que estaba libre de vigilancia, se agachó como un rayo, acogió en su bolsillo la suave billetera de piel y salió de la estación a toda prisa con una sonrisa.
Al llegar a casa, tras un rato de pie tocando el timbre, su mujer le repasó a conciencia en el descansillo de la escalera:
-Llaves falsas para perder del piso, perdidas.
-Sombrero, distinto.
-Bufandas, dos y distintas a las que llevabas al salir.
-Cartera recuperada, menos mal.
Le dio un beso y lo dejó entrar.
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Gabriel
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domingo, noviembre 08, 2009
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viernes, 6 de noviembre de 2009
LA PROFECÍA
La poesía tiene su aquél. Otros tiempos ¿verdad?
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Paquita
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viernes, noviembre 06, 2009
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