jueves, 21 de enero de 2010

TÚ Y MIS VERSOS.

Cauto por verte venir,

me escondí tras las palmeras

al no saber bendecir

el baile de tus caderas.

Ni me lancé a sonreírte,

ni le pedí que saliera

al corazón a rendirte

para que al mirar me vieras.

Tuve que verte parar

con otros que te decían

los versos que me pedían

para podértelos dar.

Y yo al verte me moría.

Eran canciones de amadas

que a los amados consumen;

versos de mis madrugadas,

después de noches bañadas

del sueño de tu perfume.

Pero una rima sutil

hizo que se removiera

algo que yo te dijera

en algún juego infantil.

Y tu risa dijo loca

-Basta, Cyrano sal fuera

y recita de tu boca

lo que escribes para mí.

-Tu risa de hada redime

mi fealdad de la tristeza

y da a mis versos nobleza.

Pero cómo saco, dime,

el rubor de mi cabeza.

-No quiero seguir perdida,

amigo mío y amado;

ni soy hada ni mi vida

es vida sin ti a mi lado.

Entonces, con el cariz

de los acontecimientos

y de tu mirada clara,

de las sombras al momento

apareció mi nariz

y a continuación mi cara.

miércoles, 20 de enero de 2010

NOÉ Y MOISÉS

Hoy el día ha amanecido con una luz cargada de esperanza. En Haití, ese país caribeño que hace una semana sucumbió al empuje de una tierra enfurecida, se han encontrado con vida dos hermanos que llevaban ocho días bajo los escombros de la que un día fue su casa. Según uno de sus salvadores, un policia mejicano de nombre Noé Zuñiga, el niño llamado Moisés se mantuvo con vida gracias al calor y las palabras de su hermana.

Desde un primer momento me llamaron la atención los nombres,ambos correspondían a personajes biblícos, uno fue el "salvador" de las especies, y el otro, fue "el salvado"de las aguas. Y he aquí de nuevo la historia...

Sin embargo, la alegría ha durado poco, porque la tierra ha vuelto a enfurecerse y a los ya destrozados haitianos les ha ofrecido la peor de sus caras. Esperemos que esta tierra nuestra se calme y les deje empezar de nuevo, con ilusión y esperanza.

martes, 19 de enero de 2010

POR TI.

Vuelve aquí,

por favor,

donde vale la pena morir.

Por un sueño,

de esos que te permiten vivir.

Sal de ahí,

de ese cielo aburrido y grotesco

que te impide que apuestes por mí.

Esa gloria tan triste y sin fin,

donde no quepo ni quiero ir;

pero si hiciera falta mentir

por traerte de nuevo hasta aquí,

renegando del diablo,

mira bien lo que hablo,

volvería a rezar para ti.






ENSOÑACIÓN
¡Hola amigos de Paraleernos!. Ya sabéis de mi afición a la fotografía y de cuanto me alegra compartir con vosotros todo lo mío. Pues bien, hace un mes me presenté a un concurso fotográfico. No, no os preocupéis, no lo gané. Pero, cual ha sido mi alegría hoy, al abrir el buzón de correos y encontrarme que han utilizado mi foto como portada. ¡¡¡Qué subidón de adrenalina!!!. Bueno, pues por eso estoy aquí, para compartir con vosotros mi alegría y la foto que bajo el titulo "Ensoñación" ha tendio dicho honor. Va por todos ustedes, pero sobretodo, para Loli.
Seguiremos soñando, creando e intentando ofrecer momentos bellos a nuestra vida.

viernes, 15 de enero de 2010

UN VIAJE AL PARAISO INTERIOR








En alguna ocasión, ya os he hablado de esta ciudad a la que ahora os invito a ir. Es Jaén, una pequeña y acogedora ciudad, donde sus gentes hacen al viajero sentirse como en casa. Sus calles del casco viejo están repletas de bares, con encanto y con una tapa añadida a la cervecita. No sólo, degustaremos buenas viandas, sino que también podremos disfrutar de sus iglesias, de sus patios, de sus calles empinadas... y de esa catedral que es una verdadera joya.
Si tenéis unos días, no dejéis de visitarla. Id al Pósito a desayunar, al Pilar del Arrabalejo a tomar unas cervecillas y disfrutar de una exquisita cocina... Id y ya me contaréis.
Ahí os dejo algunos lugares de Jaen: la catedral al atardecer desde los jardines del seminario, el patio del antiguo Hospital de San Juan de Dios y unas vistas de la ciudad desde la cima del castillo de Santa Catalina.
Buen viaje y buen disfrute

jueves, 14 de enero de 2010

DINASTÍAS.

El príncipe Az Hulón, de Aresistania, quería a la princesa Rosa Isaura para compartir su reino, y ella lo mismo, pero en su reino natal, Pensilboina.

El muchacho organizó un fiestón con baile y bocadillos y se sentó a esperar en el trono de sus padres, que querían que causase la mejor impresión a la princesa.

La muchacha hizo lo propio en los jardines del palacio Real, entre miles de globos de colores y jóvenes damiselas que soñaban con verla cogida de la mano del príncipe.

Treinta años más tarde, se celebraron las bodas de plata de las constituciones de las repúblicas de Aresistania y Pensilboina. Entre las credenciales intercambiadas por el cuerpo diplomático, se encontraron dos preciosas y ajadas invitaciones a las antiguas residencias reales escritas a mano.

miércoles, 13 de enero de 2010



Hoy ha amanecido lluvioso. Desde esta robusta atalaya, contemplo el ir y venir de esas gentes que añoran el sol, el bullicio...
Desde siempre, contemplo esta ciudad a la que pertenezco. Ahora dicen que languidezco, que me estoy muriendo lentamente. Sin embargo, yo me siento más viva que nunca, rodeada siempre de gentes, de arte, de vida...
Dicen que me muero, pero yo sigo mirando a esta ciudad con ilusión, con esperanza, con deseo. Soy de Sevilla y Sevilla es mía; sin ella, yo no sería nada y ella sin mí, sería una ciudad más, sin ayer y sin mañana.
Ha amanecido lluvioso. Las gentes transitan bajo un fino aguacero. Y todos elevan su mirada hacia mí. Soy robusta, pétrea. Dicen que me muero, pero la vida sigue viviendo en mi.

martes, 12 de enero de 2010

VUELOS.

-Ding, dong, última llamada para los pasajeros a Bruselas, puerta diez. De las tres que están abiertas, la puerta diez.

Quien graznaba por el altavoz era mi tía Ufrasia, que sacó el número dos en las oposiciones de 1.949, un año antes de que construyeran el aeropuerto.

Delante de la puerta nueve tropecé con un notario de Salamanca y se me abrió la maleta; y me quise morir en directo. A mí, que si me tuercen un folio araño con tenedores la parte de dentro de los párpados. Como pude, dicté al notario el orden de la ropa blanca y seguí mi camino.

-Ding y dong, repito, ding y dong. Última llamada de verdad a los pasajeros a Bruselas. Puerta diez. Que no digan después que no hemos avisado.

Recogidos mis pañuelos y vueltos a doblar, me fui hacia la diez, que me quedaba enfrente. Y un señor que pilotaba un carrito de golf, empujado por otro en otro carrito igual pero con gasolina, se me puso delante. Como mejor pude, pasé por encima de ambos, tirando primero la maleta bien cerrada, luego el maletín y finalmente mi persona, dejando como único efecto colateral el haber pisado los reverendos del que iba primero. Ninguno de los dos iba a volar, pero dijeron que les gustaba ver salir los aviones y allí estaban, siempre por medio, por si podían ayudar en algo.

Antes de dirigirme al tubo claustrofóbico que lleva al embarque definitivo, me cachearon de nuevo y yo, qué le voy a hacer, me pongo la mar de débil si me meten las manos por dentro de la camiseta. El guardia decía que era para buscar objetos peligrosos y encontró mi medalla de la Virgen de la Caspa tallada en carey. Pero con la risa nerviosa se me cayeron los lápices.

-Ding y ya no digo ni dong. Que cerramos la puerta del avión y aquí ya no entra ni la madre del piloto. Ahí sus quedáis.

Ordené como pude por colores mi caja de ciento veinticinco lápices y, cuando la azafata cerraba la puerta, en un salto de pantera me metí en el avión hasta caer en mi asiento, todavía con la cosa de la cosquilla revoloteándome por dentro. Al ratito, la azafata se pudo quitar de debajo y volvió a sus quehaceres.

-¡Uyyychss, chiquillo pordió!, -gritó entre dientes mi tía Ufrasia, que me controlaba por pantalla-. No sé cómo no tas partío un muslo, -dijo para todo el aeropuerto, pero dirigiéndose a mí.

Sentado y con el cinturón desabrochado del cuello, me dediqué a revisar los encargos: servilletas, sellos de goma y pantalones de chandall que llevaba para los belgas. Y, al secarme el sudor con el pañuelo número veinticuatro, se me heló la sangre: Había perdido mi peluquín en la terminal. Vi cerrarse la puerta y me encogí como un globo pinchado.

Al encarar el avión su pista según le indicaba Ufrasia al comandante, desde el suelo los tipos de los carritos levantaban mi bisoñé rubio platino como lo harían los pieles rojas. Los dos acompañaban el enarbolado del postizo con un par de cortes de mangas. Hice como que giraba un volante hacia donde se encontraban y ambos salieron corriendo a meterse en un camión de equipajes para salir pitando de la pista. Aquello me animó bastante y, ni corto ni perezoso, di la orden de despegar, como hago siempre que vuelo. Después, mi tía Ufrasia lo transmite a los pilotos.

sábado, 9 de enero de 2010

Aromas

Los olores me rodeaban y se me antojaban exóticos platos con extraños pero sabrosos aromas. Tomé un delicioso té de melocolón. ¿Sería eso "la pasión turca"? no sé yo...

viernes, 8 de enero de 2010

Editorial Enero 2010

No quiero levantarme del asiento sin escribir. No, no pasará ni un día más sin hacerlo. Voy a echarle moral, y aunque no lo merezco, me lanzo con la editorial.
Sé que estáis ahí. Tooodas y tooodos. Compartamos una pequeña reflexión semanal. Una chispa de nuestras vidas, para que unidos por la palabra, de nuevo caminemos juntos y encontremos fuerzas para superar los obstáculos diarios.
Colgad vuestros cuentos, fotos, relatos, canciones, poemas… pero no dejéis de “colgar”. Os animo a repescar la ilusión con que hemos superado otros momentos de carencia.
Porque la inquietud literaria nos une, y no debemos dejar que se apague. Un besazo enorme para todos y todas. El café sigue pendiente.