No me gustan los bolígrafos,
al segundo su tinta se seca
y lo escrito queda para siempre.
No importa cuánto pases los dedos por encima de las palabras,
se quedan ahí.
Recuerdo la parte gris de las gomas de borrar
que usaba para eliminar ese trazo
en los años de escuela.
Rascaban el folio
y le dejaban una herida.
Pero era la única manera de poder volver a empezar
aunque fuera sobre una superficie
extremadamente frágil y latente.
Ahora entiendo
por qué y para qué
tengo esta marca en la parte izquierda de mi pecho.
domingo, 14 de febrero de 2010
Tu nombre
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LaRubia
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Etiquetas: Poesía
viernes, 12 de febrero de 2010
CONVERSIÓN.
-No te detengas por el camino, -le dijo su mujer-. Y debes darte prisa.
Alfido Bodegas fue al banco a comprar dinero fresco, según le encargó ella.
-El cajero sabe lo que tiene que hacer, -le silabeó entregándole una bolsa vacía.
Se llevó su talonario sin estrenar y pudo disponer del abono de su préstamo sin siquiera una comisión de apertura que lo mancillara.
Pero, al volver, no tomó el camino que le indicó su mujer y se paró a charlar con los amigos. Se entretuvo primero tomando un refresco y más tarde, envalentonado, se fue al río donde se pasó la tarde pescando.
Al llegar a casa se sentía enormemente cansado. Antes de entrar, abrió la bolsa y pudo ver cómo lo que él suponía billetes sin estrenar se habían convertido en monedas sucias y antiguas: el contenido de la bolsa se había podrido por su culpa, pensó.
Incapaz de presentarse ante su mujer, lanzó la bolsa contra la puerta de su casa, pidió a un amigo que le comprara un billete de avión y se fue a vivir a otro país.
-Con el préstamo a su nombre hemos tapado tu desfalco, nos hemos librado de él y tenemos las monedas de oro antiguo. No está mal, -dijo aquella noche la mujer al cajero, mientras éste abría una botella de vino.
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jueves, 11 de febrero de 2010
Cuentos paralelos (2)
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Cuentos bajo la almohada (2)
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miércoles, 10 de febrero de 2010
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martes, 9 de febrero de 2010
Cuentos paralelos (1)
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lunes, 8 de febrero de 2010
Cuentos Bajo la almohada (1)
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domingo, 7 de febrero de 2010
PROFECÍAS (1)
LOOK.
Según Acondonáttero de Meapilas, monje yugoslavo que vivió en el siglo XV, el XVI y el XVII, (sí, ¿qué pasa?: nació el 31/12/1499 y murió el 2/01/1601, listillos) “Allá por la primavera del año 1.982 el país organizador de un campeonato mundial de fútbol obtendría un resultado no dichoso (o molto desdichatto, según el texto original) si mantenía el peinado habitual de sus jugadores, con tres trenzas en lugar de ninguna, que era lo que se llevaría”.
En efecto, no se produjo ni un solo cambio en el look de los jugadores y el papelón que hicieron como anfitriones fue calamitoso, tal y como predijo Acondonáttero.
Entre las enormes consecuencias de aquello, hoy, veintisiete años después de los acontecimientos, el peluquero y estilista Dimitrio Baena, lector de profecías y defensor de como mucho la trenza única, malvive como director general de la McDonell Douglas.
El tal Dimitrio que fue expulsado en su día como asesor de imagen de “aquel” equipo nacional, sigue sin poder obtener licencia de apertura para su negocio. No ha habido quien le consuele hasta que, hace poco, el equipo nacional de “ese” país, consciente de la veracidad y cumplimiento de la profecía, se ha puesto a jugar al fútbol en lugar de rizar el rizo.
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SUEÑO
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