domingo, 16 de mayo de 2010


sábado, 15 de mayo de 2010

...PUES DE DAR UNA VUELTA.

Sin llamar y sin luz,

Me colé por la boca del lobo.

Igual que el avestruz.

Y era negrura tal,

Que lloraba por una velita:

Una chispa, era igual.

Repasé de una vez

mi película entera, mi vida,

buscando sensatez.

Y en lo negro una estela,

una voz y una vela,

y la mano de mi alma gemela.

Le dediqué un mohín

a ese dios de los días perversos.

La leyenda es así,

tan verdad como dicen los versos:

Del momento peor

donde el alma se quiere perder,

con un gesto, al dolor

se le invita a desaparecer.

lunes, 10 de mayo de 2010

Editorial de mayo."Nuestra trastienda"

Lo hemos comentado a veces. En ocasiones entretiene más leer los comentarios que los propios artículos que publicamos, y la reacción que a veces desatan. Con los comentarios propios y ajenos hay un mundillo paralelo al blog que nos enriquece e ilusiona. A veces también nos duele, pero nuestra trastienda tiene vida propia. Ha habido veces que hemos pasado de la sonrisa del texto a la carcajada trasera, y de la reivindicación al apoyo o a la crítica. Todo esto me parece bueno y muy interesante. No sólo regalarnos los oídos, sino aportar nuestro sentir auténtico tras la lectura. Los enredos y soluciones propuestas, los finales abiertos, los poemas redondos. Saberse leído y querido, incluso incomprendido, tiene su gracia. Gracias a todos por mantenerla viva.

viernes, 7 de mayo de 2010

La trastienda

Cuando abrí mi flamante y moderna tienda, mi madre me preguntó:
-¿Hija, y la trastienda?
La miré un poco perpleja, y me justifiqué escuetamente diciendo que aquello estaba pasado de moda.
No había trascurrido una semana de la inauguración cuando empecé a echarla de menos. Primero compré un biombo para separar aquello que se guarda atrás pero que no es menos importante que lo que se muestra fuera. Poco a poco la trastienda fue ganando espacio a la tienda. En ella me refugiaba sobre todo cuando la tienda estaba cerrada al público. Tenía un rinconcito para mí.
Con el tiempo, cambié el biombo por una pared de escayola (fácil de poner y quitar, por si me arrepentía algún día), pero a día de hoy, después de 21 años, entiendo la pregunta de mi madre. En ella he criado a mis bebés. Allí terminé la carrera. Mis amigas iban a contarme sus intimidades y entre aquel batiburrillo de cosas siempre había un momento para un té, para la paz, para las confesiones, para crear, y no me cuesta decir que hasta para el amor…
Voy a abrir mi segunda tienda. Mi madre ya no está conmigo, pero hoy podría mostrarle orgullosa mi hermosa trastienda.

martes, 4 de mayo de 2010

Sorpresa

Tengo un ratón azulado que vive dentro del armario
no me molesta ni asusta
parece una bola de pelusas
Sale cuando como pipas
con los bocatas de queso…
Y he descubierto que duerme
en un calcetín de invierno.
Si me muevo, él se esconde
Pero si me quedo quieto
se viene hasta el escritorio
y relee mis cuadernos.

lunes, 3 de mayo de 2010

¡VIVA EL COLOR!




Una de las reinas inglesas que ha tenido Irlanda, ( no sé cual de ellas), perdió a su marido (no es que lo dejase olvidado en ninguna de sus colonias, sino que el pobre murió) y tuvo la genial idea, de pedir a sus subditos irlandeses (bravos y orgullosos ellos de su origen celta y su independencia) que como muestra de su "dolor" por tan regia pérdida, pintasen las puertas de sus casas de color negro. El carácter rebelde del pueblo irlandés, hizo una interpretación original del deseo de su "impuesta reina" y así fue como respondió a su ruego: pintó sus puertas del color más estridente o que en ese momento tenía a mano (menos negro, claro).


Estas fotos son del barrio georgiano de Dublín, en la zona norte de la ciudad, donde en la actualidad una asociación mantiene viva tal respuesta de orgullo e independencia .¡¡Me encantan!!

miércoles, 28 de abril de 2010

¿DESCANSANDO AMIGO OSCAR?





Dublin, ciudad de buenos y reconocidos escritores, tiene un museo donde se pueden encontrar objetos, escritos, manuscritos..., de todos ellos (mi elevado inglés me impidió disfrutar a tope de todo ello).
En un rincón de uno de sus hermosos parques (esta ciudad cuenta con varios parques muy cuidados y por los que apetece pasear, tranquilamente y sin miedo a nada ni a nadie) nos encontramos con un monumento a uno de esos afamados escritores dublineses: Oscar Wilde. El realismo del mismo nos hace tener la sensación de encontrarnos frente a frente con él, mientrás seguramente descansaba de uno de sus ingeniosos escritos. Para muestra, basta un botón, pues yo os dejo, no una, sino dos fotografías del monumento. ¿Qué os parece?¿A qué parece que nuestro amigo Oscar se va a levantar y nos va a deleitar con uno de sus ingenios?. Bueno, por lo menos a mí, me dió esa sensación.

martes, 27 de abril de 2010

ARTÍSTAS EN LAS CALLES DE DUBLÍN



Llegamos hasta allí después de ganarle una hora al reloj. Había mirado en Internet y no daba muchas esperanzas de ver el Sol, sin embargo, también el "dios Internet" comete fallos, y éste había sido uno de ellos. Durante nuestros tres días en Dublín, nos hizo un tiempo espléndido, de esos que uno sueña tener cuando viaja (sobre todo cuando viaja a lugares donde lo más usual es que llueva).
Y las calles de esta ciudad nos recibieron llenas de vida, de sol, de gentes que reían y se detenían a contemplar la belleza y sencillez de los espectáculos callejeros. Y ahí estaba yo, con mi cámara al hombro dispuesta a no dejar escapar nada de cuanto me ofrecían. Ahora estoy aquí, para dejaros unas instántaneas e invitaros a pasar unos días por Dublín, ciudad acogedora, tranquila y muy fácil de recorrer a pie.
En una próxima entrada, os dejaré "originalidades" que espero os "enganchen" tanto como a mí, aunque como dice una amiga mía "Belita, pero si siempre dices que vas a volver...". Y vuelvo, os lo puedo asegurar, aunque sea a través de mis fotografías y mis recuerdos.







sábado, 24 de abril de 2010


CUANDO
Cuando mis pies me llevan
libre,
sin miedos.
Cuando mi alma
la mece el viento.
Cuando el reloj
no mide el tiempo.
Cuando las gentes sonríen
y me ofrecen sus afectos.
Cuando miro a los cielos
sin prisas, sin anhelos,
la vida se abre a mi paso,
me ofrece el regalo inmenso
de vivir en esta vida,
de soñar sueños nuevos,
de compartir ilusiones,
de saborear el tiempo,
de dibujar amapolas,
de susurrar te quieros.
Cuando mis pies me llevan
libre,
sin miedos,
descubro color en la vida,
en los ojos,
y en los cielos.

miércoles, 14 de abril de 2010

FOTOGRAMAS

“Suelo sentarme frente a la vista que me ofrece el pasar de mis años; a veces con una sonrisa leve que durante un rato mantengo en mis labios, provocándome un atisbo de felicidad.
Pero en otras ocasiones, las ganas de invocar a los recuerdos me llevan a asomarme demasiado, y es entonces cuando el vértigo me asusta, me aturde, llegando casi a confundir el ayer con el hoy.
Sin embargo, siento casi a diario la necesidad de visitar este peculiar espacio abierto de mi pasado, que incluso en los días más grises, me muestra un cielo añil, despejado y radiante, sobre un mar de igual color, y la sucesión de imágenes, cual fotogramas, siembra en mí la impaciencia por volver a aquellos días, a aquellos años, en los cuales todo, todo, se abría ante mis ojos como un abanico de posibilidades.”

Escandaloso este planteamiento para mi vida presente. ¿Qué mirador ni qué mirador? Esta introducción no sirve. Esa particular visión de mi existencia
no me permite avanzar; vivir, en definitiva.

“Mañana quedaré con él. Lavaré ahora mismo la camiseta que más me gusta, la que más me favorece, y soñaré a todas horas con este encuentro. Mi corazón me anuncia (como suele sucederme a veces) que más pronto que tarde, sus labios se enredarán entre los míos, haciéndome sentir que la vida brota de ellos. Por eso ya lo celebro, porque las escenas que se suceden en mi mente, cual fotogramas, están por venir y serán el principio de una nueva oportunidad para ser dichosa. Seguro que sí.”

No, no y no. Esto tampoco sirve. Los recuerdos son un lastre, pero los anhelos, los anhelos incontrolados son un sinvivir, una obsesión absurda, y no te dejan saborear el presente; vivir, en definitiva.

“He puesto a Dulce Pontes en esta tarde alegre de primavera, y el fado inunda mi casa, mientras arreglo los rosales y les abono la tierra para que sigan otorgándome esa generosidad en forma de colores. Oigo la música, y me vienen a la mente imágenes, una tras otra, cual fotogramas, de mis paseos por las decadentes y maravillosas calles de Lisboa. Es éste un momento de paz conmigo misma, y ni las niñas de mi vecina, gritando como posesas, son capaces de rescatarme de esta sensación de gratitud ante la tarde que hoy saboreo.
El timbre suena. Es mi amiga, a la que hace algunas semanas que no veo. Viene a tomar un café conmigo y eso hace que Dulce Pontes suene en mis oídos con más “dulzura” si cabe, por poder compartirla con la mejor compañía. Me quito los guantes llenos de tierra y le doy un abrazo. Preparo un café que tomamos en medio de una buena conversación, sin otra pretensión que la de sabernos bien y serenas, contemplando el mundo desde nuestro día a día.
Entre risas y miradas cómplices, dice: “me encontré ayer con Rodrigo y pude advertir en sus palabras y en su gesto que cada día te quiere más. ¿Cómo lo haces, chiqui?”, y Dulce Pontes alza su voz y llega hasta mí como un regalo que se recibe en un instante preciso, para adornar, más aún, la felicidad de una tarde en la que sólo contaba con oír buena música y arreglar mis plantas; vivir, en definitiva.”

Ahora sí.