miércoles, 3 de octubre de 2018

EL ESPEJO



                                                 
                                                     “REFLEJOS”

Te muestro una flor y me la devuelves, como aquella tarde en que te mostré todos mis espinos. Uno a uno me los quito desde entonces. Pero en mí tengo esa flor que me muestras. Por eso la muestras. Su color es bálsamo que me cura cada herida. Su aroma me pertenece, aunque tú no puedas mostrarlo. Yo tengo los espinos, tengo el aroma y tengo la rosa. Tengo la rosa.
                                                                                         

HACIA EL VALLE


La profundidad del valle… Quién pudiera ser parte de este suelo de manto verde. Quién pudiera ser sauce, camino, trino y silencio. Quién pudiera ser todo eso y brillar con el día, y que al llegar la noche y posarse sobre mí, no tuviera miedo.


Si pudiera, me fundiría en sus sombras y dejaría de ser para ser de nuevo. Me bañaría, renacida, en la ribera, y en su alfombra de cantos rodados, mis pies pulirían los pasos infértiles que no llegaron a ningún sitio.

Quién pudiera ser sauce, llorar sólo en invierno, y ser nido que albergue la vida que espero, fresca y serena, agitada y fluida, como estas aguas, como estas ramas, como esta yerba, como la noche sin miedo; como el sol mismo, insuflando la calidez de donde la felicidad nace; pero todo aquí, en el valle. Entre los frutos que maduran amorosos, como mi corazón, que reverdece cuando lo pienso.

jueves, 7 de junio de 2018

QUÉ DIFÍCIL ES SER PADRE (Y DE UN IMBÉCIL, MUCHÍSIMO MÁS)



Luis Estragos fue recogido del suelo de la tasca sin terminar la partida de dominó y llevado a urgencias; de ahí, sin pérdida de cabello alguna, fue conducido al quirófano seis, sacado de allí e introducido de nuevo allí, porque lo habían metido al revés. Se alegró por lo del seis doble.
Esa tarde operaba su padre. Se saludaron cordialmente con un apretón de manos muy suave para no escoñar las falanges de un virtuoso del bisturí.
Durmieron al paciente con un cuento pesadísimo. Después le pusieron la primera cadena y hubo que despertar a tres de los ayudantes del equipo quirúrgico, el Sangresita CF.
La primera rajada se produjo a las 16,45, hora española. Y se acabaron las contemplaciones.
-Niño, tontobolla, despierta.
El Luis, con anestesia para una ballena en celo, hizo lo que pudo y se medio incorporó. La otra mitad parecía descuajada, viscosa, como de goma derretida en leche condesada.
-¿Pasa padre? ¿Qué tenemos entre manos?
-Que me expliques por qué te has comido mi changüi de queso  y york. Y no me vengas con que es mentira podrida porque, como masticas tan mal, te lo estoy viendo en directo.
-Tenía hambrecilla, padre. De todos modos, con lo que me duele el abdomen y zonas periféricas al mismo, te ruego eches un vistazo a otra posible causa de mi molestia. El changüi estaba riquísimo.
-Échate otra vez en la camilla y déjame dar una vuelta por ahí con un buen manoseo.
-Hi, hi, hi, me haces cosquillas.
-Ay qué chaval de 42 años más majo tiene usted, señor jefe de quirófano seis –le decían sus ayudantes más pelotas.
-Callarse, que noto algo –dijo el padre y cirujano a partes iguales.
Hubo una expectación grandísima.
-Ajajajajá –soltó exultante el progenitor y experto rajador de tripas.- Aquí está: el envase de plástico –enarboló un pequeño taperguere de un solo uso recién extraído. No le había quitado ni el precio.
Hubo aplausos de los que se dan con el corazón más que con las manos.
-Mira, palmípedo soplaperas, esto que has hecho NO es hacerte tú la comida. En cuanto te recuperes dentro de dos años te llevo a un cursillo de manipulador de alimentos. No me importa si esta vez tampoco te vas de casa, pero por mis corvas que tú aprendes lo que es envase y lo que es comida. Anda, Paco, cóseme al niño y échalo a  reciclar.
-Al niño no, cachocabrí. Al envase.
-Taluego, papá.
-Adiós, hijo de mi vida. Nos vemos en casa.

domingo, 29 de abril de 2018

Calabozos (Lágrimas de bruja)

   Con el sugerente título de Calabozos (Lágrimas de bruja) nuestro compañero y buen amigo Gabriel, presentó el pasado 11 de abril su novela en el club Antares.
Fue muy original la presentación, pues apenas se habló del libro ni de sus protagonistas, supongo que por no destripar la historia a los lectores.
   Hubo buena música, charla solidaria, lectura de un relato muy jocoso de Gabriel (ajeno al libro), palabras amables de su presentador y de un señor de una ONG en la que revertirán los beneficios de la venta, lectura de un par de páginas de la novela y muchas felicitaciones de familiares y amigos. Se terminó, como no podía ser de otra forma, con la firma de ejemplares. Echamos una tarde de risas y amigos muy entrañable.
   La novela, desde aquí, invito a leerla, pues es muy divertida. Ambientada en la oscura Edad Media, se desarrolla en Morteria y sus alrededores. Sus personajes a cual más perverso y sombrío, no dejan de inventar cómo hacer el mal a los otros, pero eso sí, de forma un tanto lúdica y enrevesada como ya Gabriel nos tiene acostumbrados con todos su relatos y poesías. Bien se puede afirmar que tiene estilo propio, y en la novela lo desarrrolla con creces. Mi enhorabuena por la publicación, y animo al que no tenga un ejemplar en sus manos que corra antes que se terminen. Ya sabemos que las primeras ediciones tienen algo de especial.

lunes, 5 de febrero de 2018

Sin febrero es marzo

     Yo soy una de esas miles de personas a las que el anterior relato dejó sin mes de febrero en el calendario, y que además no me llegó la convocatoria posterior para devolverlo. ¿Cómo lo has hecho? No aparece en ninguno de mis dispositivos. Por tanto, estoy en marzo. Un marzo un tanto irregular, eso sí, por la ola de frío y nieve que asola el país y yo con cuerpo de primavera, claro. Esta mañana salí a la calle con sandalias y vestido ligerito, porque en marzo, al mediodía ya calienta el sol. Pues ahora creo que tengo una medio pulmonía encima.
      No he pagado los recibos de ese mes, ni me he mudado de casa, ni siquiera he celebrado el día de los enamorados, que el mío ( mi enamorado) , suele celebrarlo en diecisiete porque fue un poco lento en declararse aquel año que nos conocimos o porque no le venía bien el catorce, vete a saber. Cosas nuestras. Mis macetas están floreciendo, porque también piensan que es primavera. El caso es que pienso demandarte, amigo mío, por no avisar y haberme perdido todas las fotos interesantes que has regalado. Que lo sepas.

sábado, 3 de febrero de 2018

Febrero

FEBRERO, EL LOCO


Arranqué dos hojas del calendario de una sola vez. Reconocí mi equivocación, fui denunciado y me puse de rodillas, primero las tres y luego sólo una, más tradicional. Quería pagar mi pena con sufrimiento. El juez dijo que no bastaba. Era incalculable la indemnización si se aplicaba estrictamente la Ley: alrededor de siete mil millones de (una aproximación del censo terrícola) meses mandados a la Nada por un irresponsable es algo difícil de compensar.
Compré a plazos una caja de ocho mil millones de calendarios con hojas arrancables. Debía actuar con rapidez.
Los primeros en recibir –y aceptar- el cambio de calendario (el «interrumpido» por el completo),  fueron los estudiantes. Gracias a las becas y los ciento setenta y seis mil millones de titulaciones universitarias con postgrados y Erasmus, reduje la opción de demandantes en un buen montón aproximadamente. No he visto un colectivo que pierda mejor el tiempo y me juraron –y firmaron- que no me demandarían.
De modo inmediato, vi el email del juez reduciendo el importe de mi fianza. En el visor de mi rodilla, el único sitio de mi cuerpo que quedaba libre para la pantalla, vi una cifra que, si bien elevada, ya era, al menos, posible de escribir.
Me dirigí lo más rápidamente que pude al colectivo unificado de pensionistas, jugadoras de pádel y observadoras meteorológicas. Al momento aceptaron el tiempo invertido en mirar obras, retocarse los calcetines y soñar con amor verdadero respectivamente. Estas últimas algo azoradas, pero no dudaron en firmar.
El juez, algo más cercano a mi error humano, fue vertiginoso en su respuesta:  dejaba ver una cifra cercana, palpable, para alguien como yo, con un sueldo que no llega ni a los ochocientos cincuenta mil dólares cada veinte minutos, después de impuestos. El mes de febrero dependía de unos cuantos, apenas veinte o treinta personas en el planeta, quienes valorarían mi fallo con frialdad, mediante declaración oral, a sabiendas de que no se puede escribir nada que mejore la búsqueda del tiempo perdido.
El tiempo se me echaba encima. Sobre todo el climatológico, con una pequeña lluvia ácida de seis millones de litros por metro redondo.

No pude sino recurrir a medidas desesperadas. Tiré los ejemplares que aún conservaba y contraté al mejor fotógrafo; en menos de treinta segundos me fabricó un álbum-calendario-book donde, sin apenas doce bufandas, aparecí en posturas casi ilegales, pero con un rostro lleno de pícara ternura. Imprimí por si acaso un par de ejemplares más de los necesarios y pude reunir en un pabellón al resto de los humanos a quienes, de forma irreversible, dejé sin mes de febrero. A la tercera página, mis muecas impresas en ochocientos mil billones de colores los ablandaron. Llevé las declaraciones en audio  en persona al juez y salí absuelto. No debía nada a ningún ser humano. De hecho, me he librado del pago de la hipoteca este mes de febrero. A ver qué me invento ahora, para marzo.

lunes, 1 de enero de 2018

ÑONUEVO


Para las novias celosas, Feliz te araño de nuevo.

Para los que echan de menos, Feliz  Te extraño de Nuevo.

Para los que les gustan las obras en casa, Feliz Cuarto de baño Nuevo.

Para los hipocondríacos y traumatólogos, Feliz  Daño Nuevo.

Para los políticos recién elegidos, Feliz Escaño Nuevo.

Para los pastores de ovejas, Feliz Rebaño Nuevo.

Para los que no dejan nada en el plato, Feliz Rebaño de Nuevo (con pan).

Para los Tramposos o trapalones, por si los hubiera en España, Feliz Amaño Nuevo.

Para los nostálgicos, Feliz Antaño Nuevo.

Para los que prueban la viagra, Feliz Tamaño Nuevo.

Para los sastres, Feliz Paño Nuevo.

Para los recién nacidos en Aragón, Feliz Maño Nuevo.

Para los ilusos, Feliz Desengaño Nuevo.

Para subir la cuesta de Enero, a ver cómo me las apaño de Nuevo.


A seguir bien.

martes, 5 de diciembre de 2017

Feliz año


Queridos todos:

            Se pone uno tristón en las despedidas, pero con este año haré una excepción. Que se vaya al guano a la mayor brevedad. Sin finiquito. Y que reclame.
            Me limito a un panfleto esperanzador. Lo pongo en frases chicas y cortaditas y así puede que acierte en alguna.
            Dejemos de quemar cosas. Ni los árboles ni la sangre. Pirómanos de profesión, malditos pirómanos mercenarios, no encendáis ni una maldita cerilla más. Si acaso, en el interior de una tinaja con agua y, más exactamente, dentro de uno de vuestros bolsillos. Ajajá: quemaos los pelos de los huevos y ya tenéis cómo pasar la tarde.
            Ni un mal trato más. A nadie, pero menos a quien no puede defenderse. Tantas mujeres ofendidas sin que se nos caiga la cara de vergüenza es una locura. Propuesta: ante una bronca familiar, un paseíto, un apagar la tele, un aprender a callarse y escuchar. Nunca dejar crecer esa sensación de dominio y posesión sembrada en quienes como emblema, enarbolan un pito. Subpropuesta: si se acaloran los ánimos, buscarse un boxeador y pagar con él, si se puede, toda esa autoridad de mierda que los hombres argumentamos para hacer daño.
            Menos fútbol. El otro día vi a un chaval jugando al hockey y le eché en cara que así no se juega al golf, mamarracho.
            Ahorrar agua. Me ducho a diario. Pongo lavadoras y lavavajillas cada dos días. Nuestro consumo diario es de unos ciento setenta litros. Como propuesta sencilla, uso el agua de la ducha, recogida en cubos, para la cisterna y el suelo. Sigo sin efectos secundarios. Ruego lo probéis.
            Lo de los móviles. He probado a dejarlos en casa cuando salgo con amigos. Con enemigos no estoy saliendo mucho. Pues bueno: la de cosas tan interesantes que aprende uno mientras, además, trinca más aceitunitas que con el peazo silicio ése de los cojines. Además, el conductor tonto de siempre de mi barriada, ha probado a apagarlo dentro del coche y lleva el hombre un 125% menos de sustos a los vecinos en los pasos de cebra. Entre todos le hemos comprado una caja de polvorones. Y es cierta la leyenda: sabe hablar en directo.
            No quedarse metidos en casa con el frío, ni con el calor. Darse paseítos a ritmo de paseíto, no siempre de escaparate. Comprad lo que vayáis a disfrutar, compartir o gastar. Eso de pasar las cosas de una estantería (en la tienda) a otra (en casa) es de semitonto.
            Las cosas, para usarlas. Lo mismo para los cuerpos serranos. Si están ahí, pues qué demonios y no se hable más. Gastarse a base de titos, cariñitos y vaivenes es, sigue siendo, la mar de entretenido.
            Y, bueno, vida no hay más que una. Y la quiero, y os la deseo, sencilla y con algún toque simpático.
            En particular, dedico ese deseo a todos los que sufren. Tengo amigos, tengo ese lujo. Algunos se han enfrentados al cáncer con un espíritu envidiable. Derrochan ganas de vivir. Este pasquín va por ellos.

            Y para todos, seguidores del Manchester United incluidos, feliz año.
           

domingo, 19 de febrero de 2017

Homenaje a Machado 18/2/2017


[Recitado en el V Encuentro de poetas andaluces de ahora:
"Haciendo caminos"]

Sigue la sombra de Caín errante
cruzando los caminos sin fronteras verdaderas
por campos y ciudades prometedoras
promesas que el viento arrasa tras de sí.
Sigue el sol dorando los senderos
antiguos, polvorientos, y las veredas nuevas
haciendo retoñar los olmos viejos
abrasando despiadado 
a la mujer y al hombre  que cosechan.
Los nietos de los hijos de la guerra
sueñan caminos en los mares
huyendo de un país empobrecido
pasto de aromas putrefactos
que cercena raíces e ilusiones 
apartándolos de un  próspero destino.
Lloran muchas madres su tristeza
aquella tierra fértil que despertaba 
quedó dormida, hibernando,
y espera quizás, desde el letargo,
otro milagro de la primavera.

martes, 14 de febrero de 2017

Poema

Hasta la lluvia
me habla de ti
y canto junto al viento
dejándome empapar el rostro.
Salto en los charcos
gritando tu nombre
y me catapulto sobre las nubes
pintando un arco iris
con todos los colores de mi paleta,
invitando al sol.
Los pájaros,  divertidos, pian
revoloteando a mi alreddor
y tú, desde abajo
me lanzas un beso.

¡Feliz San Valentín!