sábado, 29 de noviembre de 2008

MÁS DESPACIO.

A la carrera te vi,

jugando en la calle al corro:

Risas y corredurías

denominándome zorro

por lo mucho que corrí

bajo aquel sol calentorro.

 

Corrí de nuevo hasta ti,

pero ya te habías ido.

Me corrí de nuevo, en fin:

Que hice otro recorrido.

 

No abandoné mi deseo

de correr para mirarte

y más corrí por enviarte

una postal por correos.

 

“¡Parada!”, me contestaste

“tanto correr, tanto alarde;

sin toros y sin correr,

que correr es de cobardes;

esto… que estoque y mujer

corrida, espero, más tarde”.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Grandes Batallas de la Historia (III).

Batalla naval sobre el Guadiana.

 

Llegamos nosotros primero, los partidarios de Alfonso Vigésimo, conocido como el Dodecaedro a tenor del trazado de sus facciones. Casado en primeras nupcias con una princesa con ceguera certificada, pudo al fin tener paz en su reino, todo el territorio de Argamasilla de Alba y sus huertos, hasta que pasó “aquello” en una fiesta de disfraces, donde le felicitaron por la careta antes de entrar en el salón. Con ocho bofetadas muy rápidas dadas con la misma mano, desafió a luchar por su honor al condestable Mariano de Pollón, un hombre enamoradizo y de gran éxito entre las damiselas, pero del que Alfonso XX desconocía su condición de valido de la reina Ariadna Ramírez Yolí, esposa de Rodrigo XL, monarca de las marismas.

Hasta aquí los precedentes, si bien la explicación de pelearse dentro del río estuvo en que no habían pedido reserva para lidiar en tierra firme y a la fecha que estaban les podían hacer esperar hasta tres meses. Demasiado para el furor que llevaban en su interior. Ansia de sangre y venganza.

Organización de la batalla.

Como habíamos cogido el mejor sitio, lleno de agua y con unas vistas cómodas que incluían el Sol a la espalda, ellos se trajeron cristales y escudos la mar de pulidos para darnos los reflejos en la cara. Así, entre que ellos no sabían donde ponerse para abordarnos y que nosotros teníamos esos puntos negros en los ojos, se echó la tarde encima y lo dejamos para el día siguiente.

Y aquí el disgusto.

El río es famoso por lo que lo es: Llegamos al amanecer, esta vez al mismo tiempo cada ejército por una orilla, con los barcos sobre ruedas para darnos una buena tunda, y resulta que no hay agua.

¡Pues tiene clarines la cosa!, pensamos.  Allí no quedaba ni un charco decente para que navegara ni una palangana.

Se tiraron los dados y ganaron ellos. Por nuestra parte, fui yo, el conde Corado quien firmó los documentos, quedándome la copia para el perdedor.

Pero al persistir el malestar entre los dos reyes, se me ocurrió una Solución: Como regalo por el nacimiento de Alfonso XXI, el primogénito del fiero y guerrero rey, Rodrigo envió un espejo sin cristal, algo que nunca le recordaría lo impronunciable de su cara al mirarse en él. Para contrarrestar la ausencia de imagen, se contrató a un grupo de actores para situarse al otro lado del marco, los cuales, atentos, se ponían ropas similares a las que el rey llevara al mirarse, dándole agradables sensaciones de buen parecido. Jamás descubrió el engaño.

A SABER

Me enamoré de tu vista

cansada, o sea, presbicia,

pero no de tu mirada

porque me cegó la lista

de pamplinas de novicia,

o monja recién entrada,

que dabas como noticias

en lugar de no hablar nada.

 

Maribel, me tenías loco

de sentencias aplastantes.

Tú no sabes bien lo poco

que me sobró del aguante.

Desde el principio, de novios,

decías lo inconveniente

sin mirar si había gente

o si causabas oprobio,

largando así, de repente

lo que para ti ocurrente

a mí me daba el agobio.

 

A la Academia pedí

ayuda al hablar, la forma

prudente al decir, la norma

y dos libros adquirí.

Los leíste junto a mí,

con atención y detalle,

pidiéndome que me calle

si te intenté corregir.

Cerrado que los hubiste

académica te vi,

con ciencia infusa dotada.

Y como lerdo me viste.

A partir de entonces fui

muy cerquita de la nada

considerado por ti.

Ya frases breves, brillantes,

contumaces, indudables,

hables lo que sea que hables:

Lo contrario que hacías antes.

Consecuencia de lo cual,

listillo y solo me hallo.

La próxima que hable mal

No digo nada y me callo.

 

miércoles, 26 de noviembre de 2008

CRÓNICAS URBANAS (II)

Año 1976. Cádiz, Semana Santa.

Ante el paso de la cofradía del Cristo de la Veracruz, las filas de espectadores guardan líneas paralelas en las aceras, pero sólo hasta la esquina de la calle Pelota con la plaza de la Catedral; allí se ha formado una curva enorme desde donde se observan las figuras y los penitentes a una distancia mayor.

Antonio Boronat, hombre decidido, rompe la solemnidad del caminar lento y silencioso: Pidiendo paso en voz alta, separa al público de la curva a izquierda y derecha y se planta, él solo, a unos escasos cuarenta centímetros de longitud del paso, logrando una cercanía exclusiva, incomparable, a la figura grandiosa de la Virgen.

Lo hace dentro de un charco de unos escasos cuarenta centímetros de profundidad, eso que obligaba al público a buscar una prudente separación para ver pasar la procesión.

El ruido de los zapatos de Antonio Boronat al retroceder y volver a su casa, es algo parecido a “riguasshh, riguasshh, sploshharashh”.

Y la procesión va por dentro.

lunes, 24 de noviembre de 2008


¡Hola amigos!, quiero compartir con vosotros algo de lo que me siento muy orgullosa. Aquí, en este plato que os muestro, se aúnan tres de mis grandes pasiones: la fotografía, la cerámica y escribir.
Espero que os guste. Eso sí, debo agradecer a mi maestra de cerámica, Lola, el que este plato haya quedado redondo (bueno, es un decir, porque como se observa la forma es un poco peneka).


En el sofá

Sabía que aquel no era el mejor lugar, ni el mejor momento pero también sabía que serían los únicos por aquel entonces.
Se dejó desplegar el cuerpo en el mismo sitio donde pocas horas antes había desplegado sus anotaciones, sus libros, su cartera... y se estremeció ante lo olvidado de ese calor eléctrico que le recorría caliente desde las caderas hasta las costillas.
Pensó que el miedo era el peor compañero en ese justo instante y que prefería dejar, a pesar de las dudas, que la besara en ese punto final, donde acaba el cuello, en ese punto suave y sensible.
En el pecho de él descubrió con la palma de sus manos la delicadeza y el calor del abrazo que siempre quiso pedirle sin atreverse, en el de ella él descubrió las constelaciones de lunares que cubrían su cuero, cicatrices como ráfagas de cometas.
Dejaron de ser satélites el uno del otro y comenzaron a ser habitantes.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Feria del libro antiguo y de ocasión

Hola amigos, os escribo para avisaros de una agradable acontecimiento que estará unos días en la Plaza Nueva de esta nuestra ciudad.
Hoy paseaba junto a mi madre y a mi hermano que ha venido a visitarnos por el centro cuando me he encontrado con la Feria del Libro antiguo y de ocasión.
Tienen sus puesto allí varias provincias, algunas incluso de fuera de Andalucía.
Yo no lo he podido ver desde cerca porque estaba abarrotadito de gente (a Dios gracias) pero tiene un pinta exquisita. ¡Ah! y para los enamorados de grabados, carteles y postales antiguas también hay su rinconcito en el mismo lugar.
Como aderezo encontrareis por los alrrededores algunas estatuas de autor conocido (a ver si lo adivináis)
Pasaos por allí al menos para ver, no tiene desperdicio. Lo mismo me encontráis allí llevándome todo como una posesa y dilapidando el salario mensual que graciosamente me dona el Banco del Hogar Doña Manuela.
Besos y abrazos.

Sensaciones

Quiero que se aleje de mí para siempre pero no lo consigo, me sigue por donde voy. No se si será conveniente ir siempre con ella, a veces me ha ocasionado quebraderos de cabeza. Pero, tras darle muchas vueltas, he decidido que siga conmigo siempre aquella niña que fui.

Haciendo esta reflexión hoy, me he puesto algo (aunque suene cursi) melancólica, y es que se acerca un año más el tiempo de Navidad, y en contraste con las luces de las calles, los adornos y toda esta exhibicion de alegría prefabricada, mi espíritu se oscurece porque me trae recuerdos tristes.

Quisiera evitarlo y lo intento, pero año tras año me invade el mismo pesar supongo que, -como la niña- me acompañará hasta el final del camino.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Pájaros apuntAlados

Levanto la casa
que lucho a diario, ansío
un horizonte al que acudir.

Llegas a mis ruinas
y no te pesan porque se alzan refugio,
hogar entre puntales;
sostienes pájaros.


portal de la gran via
principio y fin de la batalla
Ante tus ojos me desnudo.
Me deseas.
No es mi cuerpo
ni mi boca,
sino tu fuego
el que te lleva frente a mi.
La noche pinta mi cuerpo.
Crucé los mares
y las tierras.
No te hablo
ni me hablas,
solo un gesto
y ya me vale.
Con un valor establecido,
me desnudo entre portales.
Me recorres con premura.
No sabe a nada
tu boca ansiosa,
y mi cuerpo hace creerte
que eres sol,
que eres mañana.
Me desnudo ante tus ojos.
Todos miran.
Todos callan.
Vistes de nuevo tu daga.
Fin de la batalla.