domingo, 9 de agosto de 2009

"Playeando"

Hoy me quedé un rato mirando a un hombre en la playa. No, no era un “cachas” de los que te alegran el paseo mañanero. Se trataba de un enorme tipo, rojo como un cangrejo, sin camiseta, medio apoyado en una gigantesca nevera y rodeado de multiples bártulos que parecía hubieran tirado allí en medio sin paracaídas. No disponía de gorrita, sombrero ni sombrilla. Parecía muerto. Al sentirse observado abrió sus enormes ojos rojos y nuestras miradas se cruzaron. Estaba vivo. Pude continuar el paseo. Al menos tenía una neverita.

martes, 28 de julio de 2009

TRISTE NOTICIA

Como sabéis, en los primeros días de este mes escribí el editorial en el que -llevada de mi alegría- solamente hablé de mi biznieto. Después de unos días del feliz acontecimiénto en mi familia, se me ocurre analizar la tragedia ocurrida con el pequeño Rayan, hijo de Mohamed y Dalilah. La verdad, no sé quien es el culpable de tan lamentable suceso, pero desde luego no toda es de la enfemera como quieren hacernos creer; ha sido a mi entender una serie de fallos y no de una sola persona. Lo cierto es que la desgracia se ha cebado en esta familia: hace cinco años murió en accidente laboral -en España también- el padre de Dalilah, ahora ella y su hijo ¿murió Dalilah de la gripe A? no parece estar muy claro. Estas criaturas dejan su tierra y vienen con la ilusión de encontrar un trabajo y un futuro mejor para su familia y después de tanto esfuerzo la desgracia se ceba en ellas. Es triste, la verdad. Los gobiernos de estos países deberían hacer lo posible por mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos, para evitar que nadie saliese de su entorno por necesidad, sino por gusto. Así pues, cuando miro a mi niño con sus padres se me parte el alma ¿Culpables? muchos no solo la enfermera como digo al principio. Pero claro, es más cómodo cargar toda la responsabilidad sobre la parte más vulnerable, una enfermera contratada para una baja de verano sin experiencia en neonatos, cuando en estos casos se requiere personal muy cualificado dado lo complejode los tratamientos y la cantidad de tubos y vías que se tienen que manejar: No es raro, por tanto, que puedan confundirse al suministrar el medicamento o la alimentación. No, no es esta mujer la única culpable la imgino hecha polvo con ese gran peso del que le va ha costar salir. De los familiares de Dalilah y Mohamed ¿qué decir? me uno de corazón a su dolor y el tiempo será el que poco a poco curará sus heridas.

PARA ENCONTRARTE



Busco la tibieza de tu piel,
bálsamo para mis horas bajas,
y sólo encuentro un océano de soledad,
ausente de música y de sueños.

Busco la cristalina luz de tu mirada,
color para mis sentidos,
y sólo encuentro pájaros azules
en el jardín de cuento de mis mañanas.

Busco un acorde, el de tu risa,
abono para mis días felices,
y sólo encuentro ecos detenidos
en un tiempo que no acierto a recobrar.

Te busco incesante, ferozmente,
agarrándome al sueño y nada más.

Te encuentro finalmente y creo que ahora,
los pájaros azules de mi cuento
se posan en tus hombros y me dejan
acariciar sus alas al volar.

sábado, 25 de julio de 2009

GRANDES BATALLAS DE LA HISTORIA (XVII).

CONSULTA DEL ESTOMATÓLOGO SEBASTIÁN GINAS.

Tres quince de la tarde. Sala de espera llena de pacientes.

-Ché, shegué, pero querría no más saber quién va el último. Compréndanlo.

-Sos vos. Lo juro como portavoz del grupo y argentino también.

-¿Algún muerto? Pregunto por pasar el rato.

-El siguiente, -dice la enfermera, sin aclarar si responde la pregunta anterior.

Una señora bajita de no más de ochenta y nueve años se pone en pie como una flecha y se cuela entre un sofá y la planta artificial amazónica de adorno. Lleva un sombrero hongo negro que hace siniestra su sonrisa al volverse.

La enfermera le afea la conducta y, dos minutos más tarde, los del sofá de enfrente de la puerta declaran su apoyo a la vieja en su “inisiativa valiente, capaz de afrontar retos que chocan con la carendensialidad de la lista única, serrada, obtusa y corporativista de nuestra sosiedad actual”, en texto improvisado y leído por el portavoz argentino.

Los de los sillones individuales del otro lado de la habitación tiran cojines al portavoz mientras esgrimen frases como “los tuyos” en relación a la exposición reciente.

La vieja es ágil, tiene cintura y está a punto de conseguir dejar su abrigo en el sillón donde se resuelven las limpiezas cubiertas por el seguro. Al doctor le trae sin cuidado y abre el grifo a presión justo cuando un mocetón de dos metros coge a la vieja por el bombín fijado a la frente y pataleando la devuelve a la sala. Antes de poner a la vieja en el suelo, recibe de ella, gratis, un par de puntapiés; el primero en el punto técnico de la caja de cambios, la palanca, y el segundo en sus estabilizadores esféricos, que, en conjunto, consiguen hacer del dueño del sistema una bisagra humana.

Ahí interviene la tita Lola del niño, que emerge de una nube de plumas fruto de la rotura de los primeros cojines de los asientos y, sin avisar, fríamente cuenta a la vieja lo que le pasó con su dentadura.

-Mire, decrépita neandertal, a mí se me cruzaron dos muelas de arriba con un colmillo de abajo en el momento de la tarta nupcial de mi segundo, el Satur, y allí me quedé y así me trajeron a la consulta con la tarta en la boca.

El silencio de la sala es de pregunta conflictiva en ascensor con ruido atamborado y pregón aeróbico: Nadie mueve un músculo. Entre las plumas que flotan, la tita Lola coge a su niño doblado por el brazo y como una Reina Madre se dirige al sillón de prospecciones bucales y cosas varias, donde el doctor lleva un rato regando sus macetas al no saber apagar el aparato del agua a presión.

Hasta el argentino, incapaz de explicar en menos de cien folios lo que le pasó en Rusia con un segundo bocadillo de vodka, se queda callado. O casi:

-¿Ocheron?, -acierta a decir-. Qué bárbara. Ni mi caballo Orlando Fabián sufrió algo como eso allá en la Patagonia. Se los juro.

La imagen ha calado hondo. Poco a poco, se separan los contendientes/pacientes y se sientan recordando su turno de entrada.

La vieja, más ofendida que impotente, abre la boca por primera vez:

-Ya vendré a limpiar más tarde.

Lo hace saludando al dentista, que saluda a su vez a través de los cristales a la nueva limpiadora.

La enfermera deja la revista y el chicle y cierra la puerta de la consulta.

miércoles, 22 de julio de 2009

Mi postal de verano



lunes, 13 de julio de 2009

VARIOS.

Cambios profundos.

Celsa Gómez era una mujer grosera y maleducada.

Adivinanza: ¿Por qué cuando pasó a ser una mujer dulce y amable se cambió el nombre?

Porque pasó a ser excelsa.

Psicología básica.

Un señor no tiene dinero ni lo ha tenido, pero pregunta cuánto le queda en su cuenta corriente al menos diez veces al día.

¿Qué desviación de conducta tiene?

La de saldomasoquista.

Permutación mínima.

La concepción del tiempo puede ser infinita. En cambio, el tiempo de concepción sigue siendo de unos pocos minutos, por mucho picardías de encaje negro y hotelito en las afueras.

Orígenes.

La primera litera, en familias numerosas, tenía colchones blandos. Debido a la escoliosis del séptimo hijo, se pusieron tablas en la cama de arriba, donde el hijo mayor escribía, desde la cama de abajo, expresiones tremendas sobre tabla: La litera dura era ya un hecho.

viernes, 10 de julio de 2009

El anciano

En la noche del cuerpo
resiste el alma
porque guardó primaveras
mientras soñaba.

Vuelto invisible
se siente estorbo
fue timón y mástil
hoy, está solo.

Al salir las estrellas
entona salmos
por si su amada escucha
y viene a buscarlo.

Llega el otoño
implora un invierno
capaz de liberarlo
del sufrimiento.

Sonríe, llora de alegría
al sonar su hora
vivió en paz con la vida
nos abandona.

miércoles, 8 de julio de 2009

ADIVINA, ADIVINANZA III

Tras felicitar a Clea por su certera hipótesis, quizás ahora esté todo algo más claro. ¿Qué cosa se encuentra tan aprisionada?

martes, 7 de julio de 2009

Perfección

Había organizado un viaje especial hasta la cantera para elegir personalmente el bloque perfecto para su gran obra. Bullía con tal fuerza en su mente aquella imagen, que hacía que voltearan varias veces los trozos elegidos para analizar cada una de sus caras. Unos eran imperfectos, en otros, la veta lo estropeaba, otros no tenían la proporción… Para el final de la semana ya tenía seleccionado sus 2.500 kilos de mármol de carrara perfectamente blanco en una sola pieza. El cantero respiró aliviado.
Otra semana más aún tuvo que esperar para comenzar a tallarlo. Sus enormes dimensiones hicieron que los transportistas no pudieran meterlo en el taller, de modo que lo descargaron en el patio exterior de la casa, donde la curiosidad de los vecinos no le dejaba la concentración necesaria para extraer su obra del núcleo del bloque. Decidió trabajar de noche con luz artificial. El mármol no es fácil de corregir. Quince años estuvo tallando recluido. Trabajaba día y noche, bajo la lluvia, con nieve, con un calor sofocante, hasta que por fin se sintió satisfecho y dejó que su novia lo admirase. Era único. Un corazón del tamaño de una moneda de un euro. Nunca comprendió que su novia lo abandonase aquella misma tarde.

ALBAHACA

Albahaca olorosa
de un verde esmeralda,
eres tan hermosa
y humilde a la vez,
que yo me entusiasmo
con tu sencillez.
Tu suave fragancia
a mí me cautiva
y me trae recuerdos
de la infancia mía.
¡Qué belleza encierran
tus hojas menudas,
qué elegancia tienes
y qué galanura!
Planta milenaria,
cargada de historia,
de tiempos pasados
tan llenos de gloria.
Para mí tú tienes
especial encanto:
Por eso albahaca
yo te quiero tanto.