jueves, 16 de septiembre de 2010

AQUÍ SE QUEDA TODO.

No te afanes tanto
en tener riquezas:
no pierdas tu tiempo
en almacenar.
Cuando de aquí partas
lo dejarás todo;
igual que llegaste,
igual marcharás.
Las buenas acciones
que hayas realizado,
amor, esperanza, solidaridad,
con ello tus manos
no se irán vacías;
tan sólo estas cosas
te acompañarán.

martes, 14 de septiembre de 2010

ATENCIÓN.

En la calle, un hombre aborda a otro y le saluda.

-Buenos días, amable peatón, ¿podría prestarme dos minutos de su tiempo?

-Eeeeer, bueno, si son dos minutos…

-Sólo le pido que mire estos dos relojes con atención. Uno de ellos es digital y el otro analógico. Compruebe que están en perfecta sincronía con el reloj de nuestro ayuntamiento, que como sabrá está considerado un modelo de precisión.

-Sí, sí que lo están; dígame.

-Le pido que compruebe la cadencia de los segundos. Nada de décimas, sólo los segundos. Dentro de muy poco sonará la campana de la media en el reloj grande y su sonido le ayudará a la sincronía.

-Los veo iguales: uno cambia de dígito al mismo tiempo que se mueve la manecilla que indica el paso de los segundos.

-Bien. Ahora sólo una pregunta más, por favor.

-Sí, diga.

-¿Qué hora es?

El hombre consulta el reloj de su muñeca y contesta:

Las diez y media de la mañana.

-Gracias, muy amable.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Vitoria-Gasteiz y sus alrededores, con ojitos de andaluza



Vitoria-Gasteiz se ha levantado hoy soleada, luciendo un precioso cielo azul, y unas nubes blancas y gorditas de esas que hacen que las fotos sean aún más bonitas. Y creo que se ha levantado así, ofreciéndome ese regalo de la luz porque sabe o lo intuye, que mañana volveré de nuevo al sur, a mi tierra, a mi casa. Ella me ha ofrecido ese regalo enorme del azul y de la vida, y yo os ofrezco a vosotros, (mis amigos de paraleernos)
algunas de las fotos que he hecho aquí en Vitoria y sus alrededores.
En una de ellas, (ayer salió un día gris y amenazante de lluvia) se observa , y no en toda su belleza, las ruinas del convento de Santa Catalina del s. XIII (el monte y las hiedras se han adueñado de ellas); en otra las salinas de Añana donde en la actualidad se ha recuperado la extracción de sal y donde aproveché para darme un baño de pies y manos en aguas saladísimas (¡¡¡un gustazo, chicos!!!); la que véis del ciervo medio escondido tras la maleza, es en un parque cercano a la ciudad donde pueden disfrutarse de ellos y de cientos de aves, rodeados de frondosa vegetación y de un silencio envolvente y la última (espero que se organicen a la vista por el orden que voy describiendo) está la Plaza de la Virgen Blanca, en pleno centro vitoriano y desde donde en fiestas (primeros de agosto) descienden al Celedon para que todos sepan que empieza la juerga.
Bueno, pues aquí os dejo unos detallitos de esta ciudad vasca donde se potea bien y donde podéis degustar (si sois capaces de elegir) cientos de pintxos a cual más originales.
Aunque yo no soy de aquí, os invito a venir. Y como dicen ellos AGUR, hasta que vengáis.


domingo, 12 de septiembre de 2010

Minuto

Un solo minuto que me dieras
la vida entera compensaría,
un minuto para mirarte
o para robarte un beso
sólo un momento,
un instante para decirte: “Te quiero”
sin esperar tu respuesta
como niños en un juego.

viernes, 10 de septiembre de 2010




¡Hola amigos de PARALEERNOS!, hace demasiado tiempo que no paso por estas páginas, que no escribo nada, que no... que no... ¡QUE NO, QUE NO!, que no puedo evitar subir unas imágenes y dejaros unas palabras desde mi lugar de descanso, de recargada de pilas. Estas fotos son tomadas de ayer en las playas de Noja, con más exactitud: la playa de Ris.
Este pueblo está situado en Cantabria, y esas aguas calmadas que véis (no os podéis ni imaginar como bramaba el cantábrico) no son tales. Ayer asistimos a la pleamar más grande del año según los paisanos, y puedo dar fe de ello. El agua fue ocupando lo que hasta unas horas antes era una hermosa playa de arenas finas y blancas. El mar, altivo y poderoso, se hacía dueño de todo cuanto encontraba a su paso, y la canción que nos ofrecía era hermosa y con tal fuerza, que cerrar los ojos y sentirse libre y en calma era todo uno.
El lugar del que os hablo es de tal belleza, que os invito a conocerlo. Está aquí a lado, en el norte de España, donde las tierras son verdes, las gentes afables y el tiempo... el tiempo algo cambiante.
Un beso, y espero no tardar tanto en volver a casa...

miércoles, 8 de septiembre de 2010

IRREGULARIDAD.

En el XVI concurso de besos de San Joan de Xiu Pong, en Bostwana, la pareja semifinalista formada por Alfonsito Lappi Shadura y su novia Estefanita Pada Secalla, surgió un pequeño problema: ellos habían aportado la mayor gracia y número de novedades al concurso, como el beso intermitente mientras se poda un cactus o similares, y estaban convencidos de ganar, pero, a escasos segundos del final de su intervención, se hizo un silencio sepulcral: al separarse sus bocas, Estefanita mostró sin duda alguna que tras el último muerdo se había traído el chicle de Alfonsito, algo completamente prohibido por la organización.

Fueron eliminados. Ya no revalidarían el título que consiguieron las dos ediciones anteriores seguidas.

Desolados, hicieron el viaje de regreso a Cáceres en canoas separadas.

domingo, 5 de septiembre de 2010

PROFECÍAS (4).

Al estrenarse el siglo de las dos equis y un palito, una mujer, desvelada, será servida como tentempié o canapé en un ágape. Ojito, que lo dicen las entrañas de un loro, lo confirman los posos de un café recalentado y lo repiten los niños en la calle, al compás de sus juegos. Yo he cumplido. Allá quien no quiera escuchar.”

Así habló en 1312 Diego Francisco Berreneldo, primer concejal de la villa de San Gerundio, cercana a Buckingham Garden, en Chichingrado. Lo hizo después de lavarse la parte izquierda del culo, según costumbre ancestral de su pueblo.

Y en efecto:

En el año dos mil uno, exactamente el cuatro de febrero, se celebró la boda de doña Gonilda Parapetos Montetonto con el escuálido Joan de Fabres y Fabres y Más Fabres. Tras la ceremonia, llena de flores y arroz a partes iguales, los invitados pasaron al salón para ponerse hasta el monóculo de brevas y peladillas, según costumbre hasta que llegaran los platos fuertes.

Pues bien: una de las damas de honor, Gulietta Gig O´Flai, con una borrachera ya consolidada y un vestido de muchos velos superpuestos, enganchó uno de ellos con el pomo de la puerta de salida de la cocina, de donde los camareros salían frenéticos a servir las bandejas. Poco a poco se soltaron todos los velos y cada mesa recibía sus platos cubiertos por uno de distinto color, cada uno más vaporoso que el anterior.

Incapaz de soltarse y viéndose paulatinamente desprovista de velos que no podía manejar, vio venir el despelote en breve y se organizó lo mejor que pudo para coger la bandeja más grande que vio y, ya en traje de prácticamente nada, colocarse en una postura de pavo horneado al ron –el ron le sobraba- y, cubierta por el último velo, hacerse servir en la mesa central, la de los novios y allegados íntimos.

A base de manotazos evitó ser trinchada en varias ocasiones hasta que los comensales de la mesa central pidieron changüis de almejas para quitarse el hambre, dejando la bandeja grande a un lado hasta que fue retirada por la noche por el servicio de catering. A eso de las cuatro de la mañana, a base de poquito a poco, Gulietta pudo desentumecer las articulaciones y bajar al suelo. Con los cuatro trapos de cocina que encontró salió a la calle, tomó un taxi y dio la dirección del sitio de donde había salido. A la segunda, se acordó de donde vivía y allí la dejó el conductor, no sin antes pedirle prestada una bayeta de las que llevaba para los cristales del automóvil. Gulietta le regaló una que le tapaba varios puntos de vista fundamentales, pero era muy tarde y ya le daba lo mismo.

Meses más tarde, Gulietta, repasando el fascículo tercero del tomo IV de la Historia General, leyó en letras góticas pero claras el contenido de la profecía.

Si el mamostias del quiosquero le hubiera pedido a la editorial los fascículos en orden, Gulietta habría ido a la boda con un traje de buzo. Pero era su destino.

sábado, 4 de septiembre de 2010

LIBRERÍA LELLO, OPORTO (PORTUGAL)






Si vais a Oporto, seguro que subís a la Torre de los Clérigos. Desde allí, en la parte trasera, se ve una calle con una pequeña librería llamada Librería Lello, inugurada en 1906. Su interior, modernista y neogótico, es precioso, repleto de maderas, vidrieras, un simpático mecanismo de recogida de libros y mucha gente. Allí los visitantes compran libros, pero sobre todo, hacen fotos, muchas fotos. Yo fui una de ellas. Si podéis, visitadla. Harry Poter también estuvo allí.

viernes, 3 de septiembre de 2010

RECUERDOS DE VIAJES (1).

Durante nuestro viaje de divorcio de hiel, Maruja y yo nos peleamos a todas horas, a solas o no, sin importarnos la locura que nuestra juventud nos alentaba.

Si había una silla libre en cualquier tasca infecta en la que entrábamos para desayunar, ninguno se levantaba a traerle al otro un vaso de agua temiendo perder el asiento.

Si nos juntábamos con alguna pareja que también viajaba, recordábamos para ellos, con nostalgia, cómo nos habíamos aburrido durante tres días que pasamos juntos en casa, por culpa de un derrumbe que nos obligó a convivir hasta que nos rescataron los bomberos

De noche, con un único envite de sus caderas me enviaba debajo del sofá lleno de pelusas del hotel de una estrella en que nos alojamos.

Aún recuerdo cómo rodamos por un terraplén por evitar ver juntos un atardecer. Magullados, ninguno ayudó al otro a levantarse y caímos dos veces más.

Hoy, cuatro meses después de aquello, aconsejamos a unos amigos insufribles, que se llevan a matar desde que se casaron el mismo día que nosotros, hace cuatro meses y tres días, a organizar un viaje para cuando el sueño de su divorcio se haga realidad.

-Estudiad las ofertas. Hay épocas para celebrar divorcios en sitios innombrables por cincuenta euros, con todo excluido. Una ganga.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

VERÍDICO.

-Le vi levitar en pleno día; le vi parado en el aire. Y era Ambrosio Gotorinaldi, sin duda alguna, se lo aseguro, -dijo el testigo.

El padre García Polster, encargado por El Vaticano del caso de Ambrosio Tamarotti, cerró y selló la carpeta como dicen las normas de estos procedimientos: después del último testimonio copiado a mano. Nada de medios audiovisuales.

Al presentarse ante el cónclave, su informe se consideró irrefutable.

Una semana más tarde, Ambrosio, que tenía una mano maestra para tapar grietas, le daba la última pasadita de yeso y un repasito con pincel a un rincón muy escondido de la Basílica de San Pedro sin tener que utilizar andamios ni cerrar al público las visitas a la maravillosa Capilla Sixtina.

-Eso se lo dejo yo como nuevo en una tarde, señor Papa, -había declarado Ambrosio en la entrevista mantenida con el Sumo Pontífice, dándole una palmadita en el hombro.