domingo, 18 de septiembre de 2011

APRENDIENDO A VER




Cuando consigues entender que todo lo que te sucede es para crecer, sea dicha o desgracia, en el caso de lo segundo, empiezas a desprenderte de ese dolor, de esa pena que sientes hacia ti mismo.

Dirigir tus pensamientos y que no puedan contigo, no es fácil; pero es posible.

Yo quiero apreciar todos los colores, toda la belleza de esta imagen, a sabiendas de que a estos patos, muy probablemente, no los veré más.






Cazorla, septiembre de 2011.

martes, 13 de septiembre de 2011

ESCAPADA A GUADALUPE


Aquí os dejo algunas imágenes de mi paso por Guadalupe y por Trujillo, el pasado sábado. Espero que os gusten.

ESCAPADA A TRUJILLO

miércoles, 7 de septiembre de 2011

COMPARTIENDO FRASES DE LIBROS LEÍDOS

Mientras vienen las musas y me ayudan a crear, me apetece compartir con vosotros frases que extraigo de los libros que leo.

"Qué raros son los recuerdos que nos hacen disfrutar de una felicidad de la que no nos dimos cuenta y con la que no fuimos felices"

Elvira Lindo. (Una palabra tuya).

martes, 6 de septiembre de 2011

EDITORIAL DE SEPTIEMBRE

Ha pasado el calor espantoso (eso espero). La luz de septiembre hace mella en mí y me provoca hasta el punto de sentarme a escribir esto. Caigo en la cuenta del tiempo que hacía que no sentía tal provocación y del olvidado disfrute que experimento cada vez que he compartido mis renglones con vosotros.


La vida a veces nos absorbe demasiado y no nos deja (o no sabemos aprovechar) un momento cualquiera para saborearla. Se nos olvida que la felicidad está esperándonos en muchos momentos, no en uno concreto, y en mucha gente a la que queremos, con la que contamos.


Empiezo este curso con ganas de reencuentro; con necesidad de vivir el otoño a vuestro lado; y como el movimiento se demuestra andando, ya no digo ni media palabra más. Ahora toca andar un poquito.


Un abrazo a todos y feliz vuelta (al cole) a la normalidad.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Dulce tentación

Como soy goloso,
tu dulce presencia
anega mi boca
de blanca saliva algo pegajosa.
Quisiera morderte,
comerte la oreja
comerte la boca
devorarte entera.
Con estos sentimientos, y tanta saliva
consulté a un psiquiatra gracias a una amiga.
Me escuchó en silencio,
me dio carta blanca
ya que a su pareja eso entusiasmaba
me confesó que en el lecho
por puro placer, él la devoraba.
Muy satisfecho con este consejo
decidí probar.
Te miré a los ojos, y al verlos brillar
salivaba a chorros sin poder parar.
Te agarré una pierna,
te mordí en un pie,
fueron dos bocados
cual dulce pastel.
¿Quizás me pasé?
Pues tal patada en mi boca
no puede prever…
Me tragué cuatro dientes
luego me internaron
y aquí me quedé.
Muerdo a la enfermera
muerdo al celador,
muerdo hasta las mesas,
pero no es lo mismo…
contigo era amor.
Te sigo queriendo
queriendo comer,
desdentado y triste me pregunto:
¿Qué podría yo hacer?