Ha llegado el último mes del año, según el calendario, pero por Dios que no es el último mes en nuestros calendarios.
Diciembre trae sentimientos contradictorios, a unos la alegría de ver a sus seres queridos que viven más lejos, en cuanto a distancia, de lo que quisieran. A otros la pena de no poder recuperar para estas fechas a otros amigos o familiares que se marcharon para no volver.
Pero sobre todo hay a quien le gusta hacer lista de lo no hecho, de lo pendiente por hacer, de los deseos... Y yo entro en ese grupo. Yo tengo mi particular lista.
Tengo a un amigo que lleva las mangas de los chalecos llenos de Ases, siempre dispuesto a mostrarlos boca arriba para sacar alguna artimaña de tahur y... ¡tachán! nos entra la risa.
Tengo una amiga que nació niña y niña se quedó. Hace disfraces y enseña a los niños la magia del teatro.
Hay una rubia de pelo rizado con aires de meiga que sabe hacer con un trozo de arcilla, un poco de acrílico, algunas palabras y sus recuerdos cuentos de hadas que viajan y ven mundos.
Otra nena grande tiene el buen saber hacer de mezclar hielo con amor, infancia en botas rojas y lápidas que se cierran sin producir miedo, lágrima ni escalofrío.
Tal otra también se ríe, del conejo de Alicia, reflexiona en los vagones de los trenes y no sabría decir si pinta palabras o escribe colores.
Luego llega la paz de la sabiduría. Los años le cubren los ojos, siempre dispuesta a oir lo estrictamente importante pues lo demás lo recibe desde el corazón y ya bien basta. Ella tiene un novio que se llama Guadalquivir. Se hace la remolona y no me lo quiere presentar.
Llega el terremoto que nos despeina el flequillo, a l@s que lo tenemos y l@s que no. Tu fuerza, esa tormenta de mar entre las manos, de te quieros sin pedir nada a cambio, de guitarras prestadas y vino dulce cerca de la chimenea. Es el Rey Baltasar de su propio patio que huele a jazmín y dama de noche.
Servidora poco tiene que decir de sí. Que también tiene deseos pendientes pero el que encabeza la lista es uno de dice "por favor estrella no dejes que esta lista se pierda, se acorte o se olvide"
Mi deseo... mi deseo para vosotros es que nunca os falle la musa, que las palabras os vengan a miles, tantas que sea más fácil recogerlas bajo la cama que abrir las ventanas para que se las lleve el frío.
Este no es el final, es el principio. El principio de un bucle infinito.
sábado, 6 de diciembre de 2008
Diciembre
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LaRubia
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sábado, diciembre 06, 2008
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Etiquetas: El Editorial
viernes, 5 de diciembre de 2008
Amigos, aqui estoy de nuevo, para compartir con vosotros mi nueva hornada de platos. Ya, ya sé que este es un blog literario, pero hijos míos, si no me sale una palabra seguida de otra, ¿qué hago?.
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Peneka
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viernes, diciembre 05, 2008
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quenosleen
Etiquetas: El Plumier revuelto
jueves, 4 de diciembre de 2008
RELATILLO DE NAVIDAD.
Luis y Begoña creían en la Navidad. Hermanos gemelos de nueve años, organizaban las fiestas sin pedir la ayuda de sus hermanos mayores ni sus padres.
Con lápices afilados y unas letras redondas pero fáciles de leer, comenzaban con los dulces y terminaban con la carta individual a los Reyes de cada uno de los miembros de su familia. Una vez escritas y firmadas, ellos se encargaban de echarlas al correo.
El hermano mayor, universitario, estaba de mal humor y soltó durante la cena que eso de los Reyes estaba para los críos pequeños. No para Luis y Begoña.
Se hizo un silencio incómodo y cuando miraron a las sillas donde se sentaban los gemelos, habían desaparecido.
El universitario miró al abuelo para reprocharle lo mucho que mimaba a los chicos. El viejo no se defendió y pidió comprensión para su inocencia.
-No les durará mucho ya, con estos tiempos; ten paciencia.
El universitario se volvió para servirse patatas, mientras respondía que él, el abuelo debía traerlos a la realidad. Cuando giró para ofrecerle la fuente de las patatas, el asiento del abuelo estaba vacío.
Los padres y los dos hermanos intermedios comenzaron pacientemente a explicar al universitario cómo en su infancia fue él quien puso en marcha el protocolo de las cartas y los dulces.
-Basta de juegos, estamos comiendo, –cortó el universitario-. Por favor, a todos nos llega el momento de deshacer la mentira.
Esta vez, mientras desaparecían antes sus ojos, en directo, el padre le decía:
-No te confundas, tarugo. La mentira y la ilusión no tienen nada que ver.
El universitario estaba aterrado.
-Por favor, volved conmigo. Es que Raquel no me ha querido decir si vendría conmigo a la fiesta de fin de año.
Volvieron a aparecer, en sus narices, para sentarse y seguir con la cena.
-Que no se repita, chaval, dijeron al unísono Luis y Begoña. Y firma tu carta, que es la única que falta. Tarugo.
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Gabriel
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jueves, diciembre 04, 2008
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quenosleen
Etiquetas: Gabriel
LISBOA
es decir, ya se fue, ya va muy lejos,
con sus colinas de casas blancas,
los celajes de Ulises sobre sus piedras
y la niebla que va y viene entre sus barcos.
Lisboa se fue por esos rumbos del camino
por donde huyó la juventud,
sin que retengas la huella de un guijarro.
Hoy es memoria, ausencia, sueño,
pero palpaste su suelo antes de verla,
su viejo río era esa raya honda
que cruza la palma de tu mano.
Y tal vez si te apresuras la divises,
puede encontrarse tras el muro de ti mismo
donde se expande el horizonte.
Es decir, has de esperarla a cada instante,
suele anunciarse de improviso ante los ojos,
Lisboa se oculta, retorna, va contigo:
hay un jirón de su crepúsculo
en la sombra de quien cruzó una vez sus calles
que lo va acompañando por el mundo
y se aleja con pasos desconocidos.
Eugenio Montejo.
Hace unas semanas alguien a quién tengo en gran estima, me hizo este regalo.
Eugenio Montejo fue un poeta venezolano. Para mí encierra este poema una belleza difícil de superar, pero además, muchas otras cosas me despierta, me remueve dentro.
Quiero compartirlo con todos vosotros para saber qué os dicen estos versos, qué os hacen sentir; en definitiva, cómo los interpretáis.
Y por supuesto, amiga, te lo dedico a ti.
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Isa
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jueves, diciembre 04, 2008
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martes, 2 de diciembre de 2008
Grandes Batallas de la Historia (IV).
Batalla campal en Cancha Pomeroni.
Se produjo, ¿no es sierto?, en nuestra canshsha, que es donde más se jalean las boludeses del equipo que viene acá para mostrar que no vieron una cosa más redonda que sus tapas de alcantarishas, ¿vieron? En este caso se trataba de la pandisha de los del colegio del otro lado de la cashe 28, dos cuadras más abajo de lo de Borgito’s, esa sala donde las minas disen que bailan, si bien tengo que desirles que no más giran alrededor de un palo y se caen y apenas se levantan…
Tá güeno viejo, resién continúo lo de la batasha.
El referí pitó que la pelota para arriba, tratando de comensar la partida. Una partida de baskebol, no sé si les puse en antescendentes. Aquí empesamos de puro locos con lo nuestro, esos cantitos que nos han hecho la fama en todo el sur de Mar del Plata. Cosas como “así les vamos a matar scuatro veses si tenés hombría para encanastar, canijos de la madre que les…” no más el largo de eshos pilló la bola arriba y se la pasó al pleimeiker, ese que ustedes le llaman el base, ¿El base de qué?, ustedes los gashegos siempre en jaque.
La cosa es que nuestro siete se sintió espoleado y pateó la dentada del nueve de eshshos, ése que les dije, el base, y éste no más sacó un genio que nadie ni se lo esperaba. Ni sus masajeadores ni el señor Alterio Petramantaro, presidente de su club, pudieron pararlo.
“¡Andáte fuera de aquí si no sabés soportar una broma de entrada!”, le gritamos desde la gradería, pero él, lleno de ardores combativos y estomacales, tiró de arsenal de la bolsa y a base de bombas fétidas dejó apagadita a la forofa, que sofocó su pasión.
Ahí ya no se pudo parar la sunami.
Mirá, de trompadas van, trompadas vienen, estuvimos serca de hora y media, justo hasta que tocó la bosina para el tiempo reglamentario. Nos dimos las manos, devolvimos unas gafas de sol y firmamos el empate, aunque era clarísimo que el alero alto de eshos, el dose, estaba rebién incrustado cabesabajo en su aro, lo cual podría interpretarse como una ensestada a sero para nosotros. Pero sha no había ganas de discutir y nos retiramos a estudiar la táctica para la siguiente partida, que jugamos contra los Narufas del sentro Luis Ravioli, unos pibes que juegan mirando al suelo de pura timides introspectiva. El año pasado les ganamos no más de barrido.
¿Tá grabando todavía, viejo? Pará, ¡pará, te dije y andáte!
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Gabriel
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martes, diciembre 02, 2008
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REVISIÓN.
"El examen es complicado, pero sólo es una prueba de trabajo”, no teman. Así se dirigió el catedrático de Geometría a sus alumnos de segundo curso, más o menos en los mismos términos tras casi veinticinco años de docencia. Uno a uno, tras el tiempo establecido, fueron entregando sus papeles. Algunos intentaban aclarar lo escrito con breves comentarios de última hora. “Lo de siempre”, se dijo. Por último, dos chicas entregaban su examen en blanco. El profesor se repitió “lo de siempre”.
En el tiempo de revisión, donde también se respetaban unas normas preestablecidas, se negociaba, se explicaba, y el resultado solía ser alguna décima a favor del alumno. Pero allí estaban de nuevo las dos del examen en blanco.
Entraron en el despacho y sabían que no quedaban más alumnos. La primera se adelantó saludando con una sonrisa y la segunda cerraba la puerta despacio hasta echar la llave, que desapareció en algún recoveco personal.
Con las dos inclinadas sobre la mesa, el profesor sabía que no tenían nada que preguntar. El silencio eterno de unos segundos envolvía a los dos bandos, las chicas medían si tendrían que hacer méritos para una matrícula de honor y el profesor calculaba mentalmente lo difícil que sería escapar de allí.
Dado que se venían los minutos, el viejo profesor decidió tirar una silla contra el cristal de la puerta de su despacho, haciéndolo añicos. Abrió la puerta con la llave que colgaba por fuera y llamó a gritos al personal de mantenimiento, atrayendo al mismo tiempo a los ocupantes de despachos contiguos. Achacó el incidente a su torpeza y rogó a su compañero de departamento que atendiera a dos alumnas que, tal vez, quisieran revisar su examen. El colega, muy joven, hizo pasar a las chicas a su despacho. Al cruzar la puerta del mismo, una llave cayó al suelo.
Al día siguiente, sábado, mientras un operario terminaba de colocar una puerta de madera en su despacho, el profesor vio entrar a su colega con los ojos hinchados.
-¿Cuántos días hace que las notas eran definitivas?, -preguntó con voz pastosa.
-Desde el día después del examen, -respondió el viejo profesor. -No parecía que lo supieran.
-Te aseguro que lo sabían. Las vi revolviendo mis papeles.
-¿Entonces?
-Ellas miraban a septiembre, y yo no soportaba el color del cristal de mi puerta.
Salieron a desayunar: Un té para el viejo profesor y un café bien cargado para su joven colega, quien hizo un breve comentario sobre curvas, contenido básico de la revisión realizada con las dos alumnas.
Esa noche, el viejo profesor sorprendió a su mujer desde que ella le abrió la puerta y la miró a los ojos.
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martes, diciembre 02, 2008
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domingo, 30 de noviembre de 2008
Un pálpito hecho voz
LLevo implícito el perfume de tu cuerpo en mi sangre,
anoche te abracé tan fuerte que sentí
como mi pecho absorbía el tuyo.
Te adentraste en una aurícula y allí,
con el peso de tu existencia, desplazaste de su sitio al alma,
ese aire turbulento que ocupa el punto más meridiano
de todo mi incansable músculo.
La empujaste tan fuerte
que por las arterias se me escapó hasta la garganta
y grité tu nombre en forma de sonrisa.
Entonces te recuperé de nuevo,
esta vez como un sonoro recuerdo y así quiero conservarte
para que cuando el inconsciente me invada
hagas eco en mis recovecos
expandiéndote por mis espacios
con cada uno de mis impulsos nerviosos.
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domingo, noviembre 30, 2008
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"After hours"
Apoyada sobre la puerta puedo intuir bajo las sábanas tu cuerpo recortado por la luz
que se escapa de entre las cortinas,
en él, ese surco que es tu columna,
el mismo que hace pocas horas fue objeto de nuestras risas y juegos.
Todavía hay quien dice que el contacto de una piel sobre otra no deja huellas
y yo digo que no es verdad
pues desde este ángulo puedo distinguir
las marcas de las comisuras de mis labios rodeando tu cintura.
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domingo, noviembre 30, 2008
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Contrariedades
Qué atípica la vida... ¿no te parece?
qué poco fiel, qué poco estable
con el sol inclinándose cada día más al Oeste
con la ciencia descubriendo supernovas donde antes había cielos vacíos
con briznas de hierba naciendo en el suelo desnudo.
Qué atípico tú... ¿verdad?
con la inteligencia reflejada antes en tus ojos que en tus palabras
con la suavidad puesta en tu voz en lugar de en tus manos
con el cariño meciéndose en tus labios y no en tu corazón.
Qué atípica yo... ¿no crees?
Con la atención clavada en el suelo cuando te siento cerca
con la sonrisa esbozada ante el dolor más duro de la vida
con el deseo de que leas lo que escribo aun sabiendo que no te interesa.
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LaRubia
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domingo, noviembre 30, 2008
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sábado, 29 de noviembre de 2008
MÁS DESPACIO.
A la carrera te vi,
jugando en la calle al corro:
Risas y corredurías
denominándome zorro
por lo mucho que corrí
bajo aquel sol calentorro.
Corrí de nuevo hasta ti,
pero ya te habías ido.
Me corrí de nuevo, en fin:
Que hice otro recorrido.
No abandoné mi deseo
de correr para mirarte
y más corrí por enviarte
una postal por correos.
“¡Parada!”, me contestaste
“tanto correr, tanto alarde;
sin toros y sin correr,
que correr es de cobardes;
esto… que estoque y mujer
corrida, espero, más tarde”.
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Gabriel
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sábado, noviembre 29, 2008
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