martes, 3 de marzo de 2009

DE SOMNUS INTERPRETATIO.

El martes día dos de marzo de 2009, entre las tres y las tres y cuarenta horas de la madrugada, tuve el siguiente sueño:

Mientras esperaba turno para el arreglo de mi reloj carillón de pulsera, sólo cambiar pilas y pulir el péndulo, una señora me recriminaba el color chillón de mi camisa, lo cual gritó sin parar hasta las tres y diez, hora en que mi mujer, al volverse, me metió un dedo en el ojo. Exclamé sin salir de la cola que reparar mi carillón de pulsera me iba a salir por un ojo de la cara y la señora, muy bien vestida de charol negro, huyó de mi sueño. Accedí al mostrador del relojero y éste, completamente bronceado, comentaba la separación de su cuñado Ernesto, sin caer en que yo la conocía bien, pues Ernesto es mi vecino y se viene por las tardes a merendar y ver el telediario que le grabo. Si no es porque mi mujer, al volverse, me recriminó no haber sacado la basura, el relojero no se habría callado, cosa que hizo a eso de las tres y treinta horas de mi sueño, sin retirar unas cáscaras de kiwi de su sombrero. A las tres treinta y cinco, traté de pagar en efectivo y mi mujer, en un cambio de postura increíblemente ágil, me dijo “no cambies, chato”, por lo que pagué con tarjeta el trabajo al relojero, unos quinientos cincuenta mil euros con seis céntimos aproximadamente. A las tres cuarenta, me desperté para acostarme. Mi mujer seguía dormida, pero se levantó también del sofá de madera.

El miércoles día tres de marzo de 2009 no tomé fabada con caracoles para cenar. De resultas, soñé con una solución numérica muy sencilla al problema cuántico homotofoxílico de la galaxia Chenchi 2, un problema dificilísimo que me quitaba el sueño.

lunes, 2 de marzo de 2009

Y quédate con todo lo demás.

No te pido devolver

me el gabán o el pañuelo

que tú te llevaste ayer,

al levantarte del suelo

borracha. No puede ser

declararte mis desvelos

por siempre, si es menester,

y te agarres por los pelos

con mi madre, sí mujer,

y en un minuto meter

le dos tirones de pelo

recién peinado, joder,

porque mostrase recelo

al no poderse creer

tu amor sincero, Consuelo,

¡si no te tenías en pie!,

¡si te bebiste el pomelo

mezclado con el jerez!

Sólo te pido el gemelo,

pareja par que le per

tenecía a mi abuelo

y no lo quiero perder.

domingo, 1 de marzo de 2009

RUTINAS.

 

El secuestrador parecía tener el control y la policía ya había hablado con la familia. Accedí a ser el intermediario y llevar la maleta con el dinero y sólo sabíamos que la chica, aún medio drogada, llevaría un impermeable amarillo para distinguirla en la estación central, a la hora punta.

La maleta debía ser colgada en el poste del teléfono público situado junto al mostrador central. Pero temíamos que cogieran el dinero y no soltaran a la chica.

A la hora señalada, el secuestrador entró por la puerta norte, empujó a la chica hacia dentro y segundos después entré yo: Todo el mundo llevaba un impermeable amarillo, regalados para las grandes lluvias de Barcelona. No tuve más opción que dejar la maleta y confiar en que la dejaría libre. No tenía alternativa.

Al salir, el coche estaba en la acera con las llaves puestas y el depósito lleno.

Ahí, en algo menos rebuscado, lo pillamos: Pintamos un par de líneas, pusimos un par de señales y el atracador británico no venció la tentación de conducir por la izquierda. 

sábado, 28 de febrero de 2009

FIESTA DE FIN DE AÑO EN FLANDERS & PISTO, S.A.

ORGANIZA Y PREPARA: GENOVEVA GARDUÑA (de Personal)

Lista de invitados.

Por secciones, entrarían de todas partes. Y a Gómez Plaza y a su hermana, de Marketing de la tercera edad, no los puedo ni ver. Veamos por plantas. Aquí con cuidado, o se me cuelan los jardineros. Mejor envío las invitaciones al azar, como el año pasado. Ya tengo mi dirección anotada al azar. Y la de Julito Poincaré, de Nóminas, que este año no se me escapa uno lento con él, algo como un pasodoble o una de Frank Sinatra. A los diez minutos me lo llevo al despacho y le arranco la ropa a mordiscos. Serena, Genoveva, serena.

 Algo para picar.

Yo siempre cojo la lista de comida de años anteriores. Poner potaje en Nochevieja resulta familiar, pero produce consecuencias demasiado familiares. Pondré además unos canapeses de atún, que no se estropean. Y un caldito para el que tenga mal el estómago, eso siempre viene bien. Sobre todo, porque a Julito Poincaré, de Nóminas, le sienta como un tiro el champagne. Le tendré preparada una tacita. Después le arrancaré la ropa a mordiscos, junto a las botellas vacías. Sigue con los preparativos, Genoveva, calma.

 Música.

Ha entrado este año mucho hijo de jefe, y se bebe más tila que café cuando los altavoces estallan con temas de grupos como Megatones de Garrafa, Kagontotus o Colega, pasa la mopa, formaciones innovadoras de trilita-rock. Alternaré -para la fiesta- temas clásicos como El peine de tus corvas de Clavelita Tornado, con otros como Más venas, más, de Clorofila para el culo. El cambio de ritmo me permitirá controlar a Julito Poincaré, de Nóminas. Te quedan muchas cosas por controlar, Genoveva, sensatez.

 Las uvas.

Si multiplico por doce los que van a venir y resto los que  no van a venir, pero dejo sumados con lápiz los que puedan venir con uvas, quitando los que no les gusten las uvas y sumando las uvas que se caen en los escotes por torpes, debo comprar muchísimas uvas en total. Si cada uva viene en un envase individual para echar los pellejos, mejor. Tengo que estar atenta a que Julito Poincaré, de Nóminas, no se atragante con las uvas. Si se atraganta, me lo llevo al dispensario, donde le arrancaré la ropa a mordiscos cuando se vaya el ATS a la fiesta. Y dale, Genoveva, a tus  años.

 Campanadas.

Se conectará con el reloj del Ayuntamiento. Este año actúan como anfitriones -para que nos equivoquemos- doña Ana Cloridio y su esposo y concejal de fiestas don Claudio Mosquete. Son didácticos, pero imitan tan bien las campanadas que todo el mundo se las toma ocho o diez minutos antes. Después, con las verdaderas, la gente la emprende a golpes con quien más cerca le cae.

Genoveva Garduña, justo a tiempo, llega de la peluquería para ponerse en la puerta y empezar a recibir:

Van llegando todos al gran salón de actos de la empresa. Entran los altos cargos directivos, miembros del Consejo, y así hasta los de mantenimiento. Al final, muy despacio, -pegadito a las paredes- entra Julito Poincaré, de Nóminas, que se queda junto al ponche. Casi nadie le mira. Es delgado, peinado con raya, gafas antiguas, traje negro y zapatitos de charol. Pero, debajo, se ha puesto un tanga rojo. Por lo que pueda pasar.

 

Facturas (II).

Estimada Señora doña Jerónima de Jerrajes y Geronia:

 Una vez llevados a buen término los asuntos por los que contrató a nuestra agencia, le enviamos la factura de nuestros honorarios para que se sirva abonarlos, según su costumbre, mediante transferencia a nuestra cuenta. En ella se detallan los diferentes apartados de nuestro trabajo, al objeto de que sirva al mismo tiempo de informe de nuestras actuaciones y desarrollo del asunto en todo su proceso:

 Encontrar el hotel donde su marido quedaba con querindongas:..... 0,00€ (llamadas al 11824 desde la consulta de mi callista).

Empujar al recepcionista y darse de trompadas con el gerente hasta que suelte el número de habitación          

(multa por allanamiento y factura del dentista del gerente): 

...............150,00€

Entrar a patadas en la habitación con la cámara erróneamente apagada: 

........ 0,00€

Volver a entrar sin perder la sorpresa con la cámara encendida:

................ 100,00€

Parar un momento hasta que salga el flash y hacer una de prueba: 

.......... 0,00€

Preparar una composición de imagen con posturas comprometidas (jugaban al parchís y ella se contaba veinte):

............100,00€

Dos horas de honorarios profesionales jugando con ellos al parchís:

............ 90,00€

Una pizza cuatro estaciones y tres coca colas sin azúcar añadido:

............. 30,00€

Un taxi para la querindonga, porque se le hacía tarde:

............. 20,00€

Seis partidas de parchís perdidas con su esposo, jugadas después:

................... 0,60€

Multa por exceso de aparcamiento en zona azul:

................. 25,00€

 

Total: (IVA incluido)...................... 415,60€

Por cierto, saludos de la querindonga, su hermana de usted doña Jimena de Jerrajes, que la espera el domingo para su septuagésimo noveno cumpleaños. Y que se lleve el parchís nuevo, que tiene todas las fichas amarillas.

 Atentamente,

 

Julio Pedralbes, socio fundador de Detectives “La Lupa Del Cerca”.

 

viernes, 27 de febrero de 2009

Aguafuerte

"La tarde está muriendo
como un ho
gar humilde que se apaga."
(Antonio Machado)

 
El amor es travieso y caprichoso
como el agua que resbala de la fuente.
Y en esa inercia ciega
donde brota la pasión, 

como cántaros,
se han roto dos corazones.

Que la tarde que huele a barro
me perdone; que los caminos
entre naranjos
borren tu dolor, que de mi agua
nazca blanco tu azahar.


jueves, 26 de febrero de 2009

ambivalencia

Niño frágil entre mis manos
hombre fuerte en el pensamiento
ángel que con sólo una mirada
borra de la vida el sufrimiento.
Fuente de amor y de agonía
de placer y desdicha entrecruzados
copa de árbol y raíz al mismo tiempo
lluvia y sol, infierno y cielo
ambivalencia pura para amarnos.

BELLO RECUERDO

Esta mañana pasé
por un lugar muy querido,
donde hace tiempo no estaba
pero al que nunca olvidé.
Al contemplarlo de cerca,
recordé aquellos momentos
que juntos los dos vivimos.
Aquellas dulces miradas
aquella emoción primera,
tus manos me acariciaban
y yo sentí que mi alma
era tuya toda entera.
Al pasar por el lugar
y contemplarlo de cerca
creí tenerte a mi lado,
sin apenas darme cuenta,
por mi mejilla bajó
una lágrima indiscreta.
Han pasado muchos años
ha sido una vida entera
pero yo tengo el recuerdo
tan presente y tan hermoso
como si ayer sucediera.

Paquita ortiz , jueves 26 febrero 2009

martes, 24 de febrero de 2009

Dónde se acaba el piropo no se acaba el amor

Un día dejaste de decirme cosas bonitas
y desde entonces pensé que ya no te gustaba.

Pasaron los días y fué precisamente en esos días
en los que cerrabas los ojos y a mi lado dormías,
me mirabas mientras comía
o me cantabas canciones sin necesidad de pedírtelas.

Y es precisamente por esos días
cuando aprendí a tejer este poema
para hacerlo abrazo y abrigarte con él.

A TRAVÉS DEL TIEMPO

Acabé atormentándome tanto por el tiempo perdido, que fabriqué mi propio reloj de arena. No me fue difícil, si tenemos en cuenta que soy el dueño de una cristalería.

La madera de la que pendían ambos extremos de la maquinaria, la encargué a un carpintero que fue mi amor de juventud y al que no he podido olvidar; de hecho lo he esperado hasta hoy.

La arena la tomé, como si de un tesoro se tratase, de una caja de conchas, en la que yacía guardada desde hacía más de treinta años; pertenecía a la playa por la que tantas noches rodaron nuestros cuerpos, insultantemente jóvenes.

Ahora, cuando veo tal cantidad de arena arriba, y la lentitud con que va siendo estrangulada, mi tiempo perdido de ayer, se ve compensado con las nuevas caricias de hoy, en donde ya los dos no tenemos una playa como alcoba, pero sí un mar de serrín o un cielo de cristal, dependiendo del momento; y mi reloj, fiel protagonista de nuestras horas.
Después de treinta años, aquella playa aún nos puede esperar.