sábado, 23 de octubre de 2010

CAMINOS DE AMOR

Como yo te estoy queriendo,
nadie te podrá querer;
niña no me des tormento
y quiéreme tu también,
pues si juntos caminamos
por la senda del amor,
veremos que nuestras vidas
tienen un bello color.
Los caminos del amor,
si se recorren unidos,
tienen más dulce sabor
y los problemas que surjan
tendrán mejor solución
si juntos los resolvemos
y no solitos, mi amor.

viernes, 22 de octubre de 2010

COSAS DE COSECHA

Ahí van unas... digamos máximas de mi cosecha.

En el patio de tu casa,
cantaba una codorniz
y en sus cantares decía
que tengas un día feliz.

Me quisiste y yo te quise
me olvidaste, te olvidé.
Los dos tuvimos la culpa:
tú primero y yo después.

Casi, casi me quisiste
casi, casi te he querido;
si no es por el casi casi,
casi me caso contigo.

jueves, 21 de octubre de 2010

MI ABOGADA.

Soy un buen cirujano y ayer en el juicio, gracias a mi abogada, quedó demostrada mi inocencia. Antes, por su intervención, pude quedar libre bajo fianza para coserle la extremidad superior derecha a mi amigo Franz Skoolidge, quien defendió que yo no fui el que mató a esos viejos en la mesa de operaciones. Franz juró mil veces que daría un brazo por sacarme de este embrollo y su pasión al ponerse de mi lado le hizo descuidarse con la sierra grande de su taller. Pero soy un buen cirujano y le he dejado como nuevo. También mi abogada consiguió que se me permitiera acudir como médico a los trasplantes de piel de mi hermano Abel, harto de discusiones acaloradas a mi favor, que en un despiste cocinando se quemó los cinco dedos que utiliza para la batuta al dirigir la orquesta. Él siempre afirmó que pondría la mano en el fuego por mí. Hubo suerte y las delicadas capas de piel que le trasplantamos han hecho que el domingo pasado sacara adelante La Flauta Mágica de Mozart con un gran éxito en el Metropolitan. Me siento bien, una vez recuperada mi imagen profesional y casi, casi igual en lo personal. Esta tarde elegiré modelo de parche, teniendo en cuenta que la minuta de mi abogada me ha costado un ojo de la cara. Para eso no pude aprovechar nada de lo que hice con los viejos en la mesa de operaciones.

lunes, 18 de octubre de 2010

Exposición pictórica

Aqui os dejo algunas fotos de la exposición que fuí a ver el sábado en el Postigo, de mi amiga y maestra Lola Moreno. No dejéis de ir a verla, merece la pena. Es un baño de sueños y color, de imaginación y reflejos. De vida.Está hasta el 31 de octubre, con horario comercial. Los sábados por la mañana abren hasta las dos y media de la tarde, si no me falla la memoria (que ya anda mala, la memoria digo)








domingo, 17 de octubre de 2010

Carta de Santa Berna a los Meneados.

Queridos chavalotes:

Por la alcalda de vuestro asqueroso pueblo, Meneapolis, he llegado a saber que andáis escasos de fe, con una bajada del 4% en términos interanuales, y un alza de la chulería en cerca del doble. Pues bien, sus aviso que voy pallá.

Si cuando entre por la mierda de puerta que tenéis no veo yo semblantes de arrepentimiento en vuestros rostros y ademanes, me saco la garrota de roble curado y ya podéis meteros debajo del subsuelo rocoso y árido que os define como tierra.

Viajaré de incógnito con cincuenta mil caballeros en caballos blancos y ataviados de amarillo limón, rojo y oro. O bien con mi cuñada Asumpta, en burro. Depende de las subvenciones. En ambos casos, prepararse. Adelanto a la presente un decálogo que os llegará antes que yo, para que os lo vayáis aplicando:

1) No escupiréis de lado en la mesa. Mucho menos en masa durante la misa.

2) No sustituiréis con las dos manos el sujetador de las mozas en caso de olvido del mismo por parte de las mismas.

3) No responderéis que “no hablaré si no es en presencia de mi abogado” a preguntas como “cuál es la capital de Holanda”. Y peinarse.

4) Los números primos sólo se dividen entre sí por cuestiones técnicas, no por parentesco.

5) A la hora de que las mozas recojan los huevos, aplíquese exclusivamente a los de las gallinas.

6) Volveréis a usar el badajo para la campana y dejaréis al monaguillo en casa. Ya le desencasquetaré el casco cuando llegue.

7) No más apagones en los bailes. Ni bailes en los apagones.

8) Que alguien vaya encima del paso en procesión. Una estatua, como mínimo. Y menos gente debajo. Y que ande el paso, no sólo se cimbreeeee.

9) En la limosna, basta de pagarés a noventa días nominativos a San José Loquedigo.

10) Nada de cintas atrapamoscas en el suelo, a la entrada de la iglesia, graciosos.

En la espera de que sigáis a rajatabla mis exhortaciones, se despide de vosotros la humilde dueña de vuestras infames vidas, la que os va a poner los lomos en adobo después de ablandarlos a palos, queridos míos en la fe.

Villuela del Jaramago, a veinte de marzo de mil seiscientos justos.

sábado, 16 de octubre de 2010

Quinto desconocido (continuación)

Tras atravesar el umbral de la puerta, el inspector Romualdo Gómez clavó su mirada en la maleta mientras su asistente tomaba los datos de la joven. Aquel líquido que salía de la maleta parecía sangre, de modo que avisó a la policía científica desde su móvil antes de abrirla personalmente.
La chica ofreció café y como la espera podía hacerse larga, aceptaron. Fue entonces, en ese preciso momento en que le ofrecía sentarse en el sofá, cuando sus miradas se cruzaron por vez primera, y la mantuvieron por unos segundos, cuando Romualdo y Eduvigis (que así se llamaba la chica aunque siempre se presentaba como solo Edu) se dieron cuenta que podrían pasar el resto de sus vidas juntos. O no tanto, pero al menos fueron capaces de quedar al día siguiente para ir al cine.
En la maleta, tras largas horas de espera, sólo había salchichas alemanas estupendas envasadas al vacío y varios botes de mostaza y salsa de tomate que con tanto trajín se habían espachurrado un poco, de modo que fue llevado todo aquello a comisaría y al cabo de un mes sin que nadie las reclamara, se las repartieron y organizaron una buena barbacoa en el chalé de Romualdo, donde a los postres anunció su compromiso oficial con Edu. A Perico Gómez, primo de Romualdo, lo nombraron padrino para la boda.

jueves, 14 de octubre de 2010

EN LA FUENTE

En una tarde de mayo,
cuando a la fuente bajaba,
se encontró con unos ojos
que insistentes la miraban
¿Por qué la miras tan fijo?
su amigo le preguntaba.
Es que su frágil figura
y la gracia de su cara
me han hechizado y me atraen
cual si de imán se tratara.
Yo quisiera hablar con ella,
pues deseos no me faltan,
pero la veo muy frágil,
tan bella y tan delicada,
que al mirarla la comparo
con la fuente de agua clara,
y temo que, si me acerco,
como un sueño se deshaga.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Cocktailes famosos (3).

Des-pedida.

La ceremonia más patética de la villa de Paharianindria, la pequeña aldea indostaní donde nadie pronuncia la palabra limonchelo antes del mediodía, fue la de la petición de mano de la niña Sharon Zaparrilla por parte del príncipe Yoyonio, un músico y amante de las letras mayúsculas. Y fue muy triste, porque las celebraciones en esa aldea, desde que el Sol comenzó a vivir, han ido acompañadas de alegría, bullicio, eructos y hasta cuatro piezas bailables, una de ellas con acompañamiento exclusivo de siseos por parte de un coro de viejas.

El detonante de la pifia fue un único fallo en los Cien pasos de la grulla de la novia desde la entrada de servicio hasta el saloncito de costura donde se iba a desarrollar la petición. Sharon no fue capaz de mantener el equilibrio portando las seis bandejas sagradas de la diosa Chatitaria, cada una con doce tazas de regaliz y almíbar a partes iguales porque, al coger la última curva de su habitación y emprender la entrada triunfal, el cruce con doce gatos sagrados arañando sus rodillas y metiéndose entre sus ropas bastó para que cayera como un castillo de naipes, la muy imprudente, trayendo la malahe a la aldea y sus habitantes.

A partir de ahí, pringados los invitados, que ya eran unos pringados antes de la ceremonia, las preguntas sobre la petición de mano y futura vida en común de los novios se hicieron en portugués antiguo, dejando a un lado la cantarina sonoridad de los previstos versos del poeta Ñiñiñañahrta, autor de versos que derriten hasta a la más frígida de las abadesas.

La merienda terminó con pan multicereales y un tretrabrik de zumo de piña del Mercadona, dejando bajo la mesa, a merced de los gatos, los dulces y pasteles originalmente pensados para la ceremonia.

Aunque los gatos murieran por envenenamiento por otro error del cocinero, nadie le quitó importancia a romper con las tradiciones ancestrales.

Al ponerse de pie para despedirse, sellado el compromiso, los dos suegros se habían quedado dormidos y una de las futuras suegras, no diremos cual, retiró la mano de la zona carpetovetónica de uno de los futuros suegros, donde se le había quedado mientras veían en la tele un documental sobre el uso correcto del ibuprofeno.

Por respeto, los taxistas llevaron en silencio a su casa a las mujeres, pero no a los hombres al verlos salir a empujones y escoñados de risa, y en las entrevistas dejaron caer una sensación de profundo asco, similar al que experimentas al cambiar al fin un fregadero tras muchos años de decir “mañana mismo querida, mañana sin falta cojo la caja de herramientas y lo arreglo”.

Y yo lo cuento -el acto social- porque trabajo para la revista Eventitos y me gano así la vida. Si no, ni una triste foto les habría sacado. Mamarrachos…

lunes, 11 de octubre de 2010

Mañanita de niebla, tarde de paseo




Sevilla, mi ciudad. El refranero y sus verdades. Hoy al levantarme me encontré con un día gris, plomizo y algo más que fresquito. Tenía que hacer unas compras y llegué a sus calles, a esas calles de ciudad hermosa y visitada. El bullicio estaba asegurado. Miles de turistas invadían todos los rincones, cámaras de fotos por aquí y por allá, guías con sus explicaciones y sus marcadores de lugar originales.
Mi ciudad rebosaba vida, y el Sol, tímidamente, fue ocupando un lugar importante en esta puesta en escena, en esta maravillosa obra de arte que es Sevilla.
Y ahí estaba yo, con mi camarita de fotos, dedicándome hoy por entero a esa torre que todos miran extasiados, alzando la mirada hacia los cielos para encontrarse con ella, o tal vez con él (según hablemos de la Giralda o del Giraldillo). Femenino o masculino, qué más da, si su belleza y su porte nadie lo pone en duda. Y aquí os dejo, mis miradas, su hermosura y mi amor a esta tierra mía.

Quinto desconocido

La chica aún desconcertada por la visita mañanera huyó por la escalera de incendios. Apenas conocía al tal Perico Gómez, y una cosa era entablar amistad en una cafetería y otra dejarlo pasar a su apartamento. Se fue hacia la azotea del edificio y allí sentada en soledad, contemplando el fresco amanecer de aquel día de otoño, le vino a la mente su sueño. Había sido tan real que esperaba encontrar en la cocina la fiambrera con los filetes empanados, pero no había sido así. Cuando empezó a quedarse fría, miró por el hueco de escalera y tras comprobar que no quedaba nadie por allí, bajó hasta su apartamento. Decidió salir a tomar un café cuando la vio en el portal. ¿Cómo había podido nadie olvidar allí una maleta? miró el nombre: Haindkerchef ¡era la maleta que llevaba Perico! La tanteó. Pesaba pero no tanto. Era una chica fuerte. La subió a su apartamento y se sentó a observarla intentando decidir qué hacía con ella. Estaba cerrada con llave. Dos horas habían transcurrido cuando llamó a la policía que en menos de cinco minutos se personó en el lugar tras la indicación de la chica de que un extraño líquido estaba manchando el pavimento.
-¡rinnnnnggggg!
-Inspector Gómez. Dijeron por el porterillo
-¿Perico Gómez? -preguntó ella
-No, Romualdo Gómez, inspector jefe de policía.¡ Abra la puerta!
(continuará)