lunes, 9 de febrero de 2009

copenhagen soleado

Hace dos días que el sol se asoma tímidamente entre las nubes del frío Copenhagen. Esa luz añade a sus calles un aspecto diferente, más colorista, con más vida.
Imagino esta ciudad en primavera, debe ser hermosa, y relucir entre el color de esas flores que ahora adormecen y no dejan ver toda su intensidad. Sin embargo, me cuesta imaginar las horas del día como allí. Aquí los días son tan cortos y las noches tan largas que todo parece estar al revés.
Ayer vimos el castillo de Rosenborg, recargado hasta la saciedad en su interior, rococó en estado puro; sus jardines ahora apagados invitan a pasearlos y a contemplar su imagen poderosa alzada sobre un pequeño montículo a cuyos pies un estanque alberga a un centenar de aves. 
Y todo ello, bien abrigaditas y sintiendo la caricia helada del dios Eolo.

domingo, 8 de febrero de 2009

PROGRESIÓN.

Cada cuarto día de la cuarta semana de los meses múltiplos de cuatro de cada año divisible por cuatro, el Tretra Four Quartet Group, la legendaria banda de jazz, cambiaba sus instrumentos de cuerda y viento por un arsenal digno de un ejército y atracaba la sede del banco situado en el cuarto lugar por beneficios obtenidos, robando exactamente cuatrocientos cuarenta y cuatro mil cuatrocientos cuarenta dólares con cuarenta y cuatro centavos.

Al morir el guitarrista John Baltimore Fromm, cambiaron su rutina a la baja en un 25%, de modo que actuaban fuera de la música cada tres años, el tercer día de la tercera semana de cada mes múltiplo de tres de cada año divisible por tres y robaban al tercer banco en ganancias, llevándose la minuciosa cantidad de trescientos treinta y tres mil trescientos treinta y tres dólares con treinta y tres centavos.

Así ocurrió hasta que quedó sólo el batería Albert Jonas Templeton, quien según la progresión tuvo que robar todos los días primeros de mes del resto de su vida ciento once mil ciento once dólares con once centavos al primer banco en ganancias, lo que, muy a su pesar, le llevó a dejar de actuar como músico y fundar un banco que no declaró, jamás, sus beneficios.

EL NIÑO DE LA ESPINA O ESPINARIO (sanguina)


Copia romana del famoso bronce helenístico (hacia 200 a. C.). Se conserva en el Museo Capitolino de Roma y representa a un niño desnudo, sacándose una espina del pie. El suave modelado, la disposición ordenada del cabello y el rostro inexpresivo siguen fielmente el modelo romano.
Popularmente se relataba en el siglo XVII que la escultura fue encargada por el Senado romano para homenajear a un pastor, llamado Martius, quien llevó un mensaje con tal diligencia que sólo se detuvo a sacarse una espina del pie cuando había terminado su misión.

LUCES DE AYER


Entre las notas de nuestra melodía, te rescato del ayer. Te haces grande en mí. Enciendes todas las luces que yacen a oscuras y me elevo de puntillas a otro tiempo, en el que tú aún estás y del que yo no salgo, porque si lo hago, acabo de perderte.
Y quiero que sigas susurrando en mi oído nuestra melodía, intemporal y mágica, para que yo sueñe, mientras bailo de puntillas, con las luces que tú enciendes.

sábado, 7 de febrero de 2009

Venus sumergida II

Yo, velo verde que el fondo del mar cubro
todo lo exploro, todo lo toco.
Lamo quilla de barco, ancla abandonada o pico de gaviota.
El mar es mío y así lo domino.

Ella, musa acuática varada entre corales,
vestigio imperturbable de una historia, de un pueblo.
La encontré en uno de mis viajes, entre las corrientes
y desde entonces también me pertenece.

Nosotros, abrazo eterno de piedra y sal,
simbiosis perfecta, puzzle acabado de texturas, de colores,
amantes cobijados en el tiempo,
esperando que el brillo blanco en el museo de su piel
no nos haga olvidar que antes fuimos un solo cuerpo.

Copenhagen nublado y frío

Hoy el día ha amanecido nublado y frío aqui en Copenhagen. Pasear por sus calles, ver sus edificios de piedra y esas casas de colores... me ha apenado un poco la falta de luz a la que tan acostumbrada estoy, y mi cámara se ha resistido un poco(¡¡¡qué frio hacia cada vez que me quitaba el guante para hacer una foto!!!).
Al pasar junto a un estanque he visto algo que me ha llamado la atención, en una parte los patos caminaban sobre el agua, y un pelín más allá, se zambullian en un agua que yo imaginaba helada. Ha sido muy graciosa esa estampa.
Más tarde, me he sentido durante unos minutos, como la conductora del metro de Copenhagen; éste no lleva conductor, y los asientos primeros van tan pegados al cristal que ves el túnel correr a tal velocidad que da gustirrinín.
Bueno, mañana dicen las previsiones que nevará. Ya os contaré, si es que no me quedo como una estatuilla más.

viernes, 6 de febrero de 2009

¡Hola compis! 
Esto de la informática y de Internet es un puntazo. Aquí estoy yo, como el tío de los fragel rock, mandándoos una crónica desde Copenhagen.
La ciudad la he visto poquito, no por falta de ganas, más bien, por falta de luz. Aquí, a nuestro amigo Lorenzo (me refiero al sol, lógicamente) no le gusta recogerse tarde. Bueno, la sirenita sí que la he visto, alumbrada por un foco y con el mar de fondo. ¡¡¡ah, y un frío que te hacía un estiramiento cutáneo en un momento!!!
Bueno, ya mañana os seguiré contando de mi viaje por tierras vikingas.

Besito, besote y un palote.

Grandes Batallas de la Historia (V).

Batalla del desierto de Malariashisha.

 

En septiembre de 1944, el Alto Mando Aliado encargó al mariscal Pitito Pretritrantri ganar todas las batallas que quedaban pendientes hasta que terminara la II Guerra Mundial. Incluso las de globos de agua.

Como era un hombre que se calentaba en cuanto bebía dos litros de orujo, al recibir la carpeta de cinco folios con las instrucciones respondió al General Ife:

-No sólo las gano; es que si hace falta, las lucho primero. O parecido, mi general Motors.

Le dieron mal las señas de donde se tenía que ir con los tanques y, confiado, se los llevó vacíos: el lugar donde acabó fue el famoso desierto de Malariashisha, un sitio tan seco que cambia mucho la forma de pronunciar el concepto “concupiscencia reprotoprocesal” en cuanto llevas allí un par de horas cerrando sobres a lenguetazos.

Después de tres espejismos, uno de ellos realmente original en blanco y negro, se presentó por el horizonte un destacamento de alemanes.

Pitito dio la orden de destapar las cremas solares: Había que ver cómo esos inconscientes, jóvenes la mayoría, se habían quitado alegremente las camisas y cómo traían los hombros y la espalda. El primer pelotón de infantería, sin gorro, fue engullido bajo el lanzamiento de sombrillas abiertas de Pitito.

Después de ser untados con dos capas de factor 30 de Lancome, los pegajosos mandos alemanes eran incapaces de manejar los mandos y fueron fácilmente capturados por los secos aliados de la división de Pitito, que, desprendidos de los guantes desechables, arrestaron de inmediato a los germanos y, obedeciendo la convención de Ginebra, los pusieron a la sombra.

Al volver, Pitito se bebió él solo botella y media de agua fresquita sin gas antes de presentarse ante sus superiores para dar su informe, que fue marcado con un “Bien +”. 

jueves, 5 de febrero de 2009

Febrerillo, el loco (editorial)

"...¡Uf, vaya viento! Los días grises parecen no tener final, a la sol le cuesta romper la telaraña de nubes y llueve, más frecuentemente que otros años... Bueno, debo dejar de mirar embobada la lluvia y ponerme a escribir el editorial de este mes.

...¡Ay Febrero con su locura! Ha venido cargado de fenómenos meteorológicos, el otro día me puse empapada porque volví a casa sin paraguas, y relamí algunas gotas que tenía en mi boca y me supieron frescas y... ¡y nada! a ver si empiezo a escribir el editorial.
...Me gustó que me tocara este mes porque para mí siempre ha sido especial, ha presidido el paso de mis años. En realidad me agrada que viese la luz por primera vez en un mes tan pequeñito y loco... pero bueno, voy a ponerme en serio a escribir el editorial.
...Escribir ¡uf!, me siento pequeña ante esa palabra que tanto amo, pequeña como mi mes de febrero, porque las circunstancias me han hecho abandonarla un poco y sé que nos echamos de menos mutuamente... escribir,¡eso! debo escribir el editorial. Es lo mínimo que les debo a mis amigos y compañeros de historias.
...Me acuerdo de ellos todos los días aunque no entre en el blog. ¡Ja, ja, ja! ellos no lo saben pero tengo un post-it sobre mi mesa con sus nombres y el orden en que tenemos que hacer el editorial, de un solo vistazo los veo y sé que, al igual que en el papel, ellos están ahí. Ahora los estoy leyendo... ¡ay, que en febrero me tocaba a mí!. Bueno, voy a dejarme ya de dar rodeos y voy a escribir el editorial de febrero. Ellos no se merecen menos".

miércoles, 4 de febrero de 2009

Venus sumergida

Tiene manos verdes.
Clorofila que palpita
sobre mi cuerpo blanco.

Yo marmórea, bajo el agua.
Del tiempo escondida,
de algas oxidada.

Yo Venus vestida de musgo,
verde amante fiel.
¿Darán conmigo algún día
para arrancarme su piel?

Tiene manos verdes.
Brillos de museo
me desnudarán.