sábado, 23 de febrero de 2013

Cai, tacita de plata



Cádiz es la ciudad de la luz, de la fuerza del mar. Aquí os dejo un paseo por la Caleta en un precioso día de carnaval. Yo que siempre pensé que no me gustaban los carnavales, ahora y después de ver a las gentes por las calles, con sus cantos y con ese arte de derraman por cada una de sus placitas me declaro no solo una enamorada de Cádiz ciudad, sino de Cádiz y sus gentes, y esa forma tan llena de luz que tienen sus coplas.

miércoles, 13 de febrero de 2013

14 de Febrero

"Piel con piel"[inma]
Susúrrame amor
cuánto me quieres,
necesito saberlo.
Sentir en tus manos
el calor de mi cuerpo,
mirarme en tus ojos
besarte en silencio
prender el rescoldo
hasta que nos abrase el fuego.
Fundirnos en la noche
y amanecer renovados
unidos para siempre
frente al universo.


lunes, 11 de febrero de 2013

Filomena 2

No sé cómo regresó ni por donde entró, lo cierto es que sin darnos cuenta vivía cómodamente instalada entre los restos de losas. Mientras tanto habíamos concluido el montaje de los roperos y los amigos que estrenarían la vivienda se disponían a la mudanza.
Fueron los restos de la primera cena los que alertaron a los amigos. La Filo había comenzado a hacer de las suyas. Al día siguiente, el bocadillo roído de uno  de los muchachos confirmó la terrible sospecha ¡No estaban solos!
Abrieron y rebuscaron, pero el difícil acceso dejaba huecos por registrar. Entonces, con una linterna, la vieron. Al fondo, a lo lejos, entre los restos de obra, Filomena los observaba estupefacta. Mis amigos, más estupefactos aún, gritaron.
Poco tardaron en clausurar  la portezuela. Metros y metros de cinta empaquetadora, no dejaron una sola rendija para la escapada. Al concluir el año, nos devolvieron las llaves y nos comentaron el  "problemilla". No se habían atrevido a abrir aquello. Nuevamente, la portezuela era nuestra.
 [continuará]

domingo, 10 de febrero de 2013

Filomena 1


Hace aproximadamente un año, mi marido y yo decidimos convertir un local comercial abandonado en un apartamento con posibilidades de alquiler. La obra se terminó y, tras la entrega de llaves, nos dispusimos a arreglarlo. Compramos algunos roperos de Ikea, de esos que te pasas varios días montando, y entonces descubrimos que no estábamos solos. El local, con una zona a doble altura, se había resuelto con un hueco bajo el suelo de la cocina. Era una especie de mini trastero con una puertecita lacada en blanco, tras la que se ocultaban restos de losetas de la obra, bolsas de cemento, y... ¿Qué es eso que suena ahí dentro?  Abrimos... ¡Dios mío! ¡Una rata!
Clausuramos el hueco. Nos pusimos manos a la obra y compré una enorme ratera. Le pusimos nombre "Filomena"(por no hablar de ratas en la mesa, ya se sabe que es algo molesto). Ahora sé que no se debe poner nombre a una plaga pues la diferencia entre un parásito y una mascota, es precisamente eso, el nombre.
La ratera era una especie de jaula donde el animal quedaba vivo (no encontré otra cosa en la ferretería de barrio). Al día siguiente estaba allí. Chillaba y me miraba con sus enormes ojos negros. ¡Qué grande! No era ni fea, y me miraba de un modo... Me puse nerviosa, no sabía que hacer, y el chico que estaba ayudándome a montar los roperos, se ofreció a matarla o hacer lo que yo dijera. Mientras el joven me contaba todas las formas posibles de asesinarla poniéndome el vello de punta, yo miraba a la Filo. Me miraba ella. Entonces, le dije al chico que la soltara lejos de casa. Y así lo hizo.  La soltó a escasos 100 metros y al día siguiente regresó.
[continuará]

Reflexión


Hoy hago acopio de energía. Quiero sacar algo de mí para compartirlo con vosotros porque sé que estáis ahí, y os necesito. No se puede tener un blog paraleernos si ninguno escribimos, porque entonces no nos queda nada que leer.
Hoy comenzaré los "post sobre Filomena".

sábado, 19 de enero de 2013



Aquí estoy de nuevo, para compartir con vosotros este trocito de mi pueblo, donde cada fin de semana recargo mi espiritu de vida, de serenidad, de amor...

lunes, 31 de diciembre de 2012

Cambio de año.


Vendo un año envejecido
de sobresaltos y sustos,
sofocones y disgustos,
que de un enero robusto
después de haberlo vivido,
se nos ha puesto vetusto.

No lo vendo en transacción:
lo que hago es despedida,
vendándole las heridas
a su viejo corazón.

Se presentó de buen modo,
con los mejores deseos,
de ilusiones sin rodeos
y felicidad a todos.

Sé que hizo lo que pudo,
nada malo le reprocho
ahora ante mí, medio chocho,
sin hojas, viejo y desnudo.

Toma tu página roja
de cumplir el año entero,
te doy mérito y espero
olvidarme tu congoja,
e ilusionarme de enero.

Viejo de la paradoja
de morir de calendario:
deja puesta la última hoja
y que sea solidario
el que viene, la recoja
y apunte tu aniversario.

Lo bueno es el que el nuevo viene
con empuje extraordinario,
compartiendo lo que tiene
con el de las blancas sienes:
se ve al trece solidario.

Imitemos a los años.
El joven apoye al viejo,
no le haga sentir extraño.
Cuidado con el espejo:
no faltan tantos peldaños
para arrugarse el pellejo.
No nos creamos tan lejos.
¿la forma? No hacerse daño
y compartir el festejo.

martes, 25 de diciembre de 2012

Grandes Óperas (1).


El cartero de Melilla.

Teatro Glodita. Plaza del Antal.
Hoy se representa El Cartero de Melilla, obra de carácter comunicativo en un solo acto reflejo de los vertiginosos tiempos actuales, en que los segundos pasan antes que los primeros. Autor libreto y música: Enviattore Miságero.
En el foso se puede ver al pianista y al piano. Nadie más de momento (vive ahí desde el 2003).
El director, Teodoiun Korte, fuerte como nadie, dirigirá la orquesta con una pértiga de dos metros y dieciséis kilogramos de peso. Y sin camiseta interior.
De pronto, una melodía de obertura sorprende a mucha gente bajando del autobús, en la acera de enfrente del teatro.
-No pasa nada, -dice Teodoiun sonriente-, se trata de una canción de mi chiquillo para el colegio. Mientras llega el resto del público, la ensayamos y así se acuesta temprano con la tarea de música hecha.
Se oyen varios pares de aplausos mientras se va llenando el teatro.
Entra el público de patio de butacas, buscando como locos al fotógrafo de la revista “Lecturas del Gas”, a ver si los sacan con el guapo y famoso Protestante Ronald O’Connor. Se sientan y reciben molestísimos impactos en el cuello provocados por granitos de arroz enviados desde palco, palco platea y paraíso, que para eso han ido.
Entran los músicos de viento y hacen unas dos mil flexiones para calentar las piernas. Se sientan y pasan los ilegales músicos de cuerda, bajo cuerda. El del tambor sale de una tarta de cumpleaños, ataviado sólo con un tanga negro que lleva en la oreja. Le han dado la dirección errónea. Llama y vienen a recogerlo. Se cruza con otro tamborilero bien vestido para la ocasión. Apenas cuarenta o cincuenta aplausos al de la tarta.
En cuatro décimas de segundo se apagan las luces, se sienta la gente, se pellizcan culos justo a tiempo, se abren los tapergüeres y empieza la obra.
Pícaro, el cartero que llevaba cartas de amores a las niñas guapas, recibe orden de usar el whatsapp en el reparto de tarde. La niña Paulina, llamada a convertirse en mujer en breve y representada por la mezzosoprano Berta Berna Tascabar, implora una promoción/oferta, o un período transitorio de Facebook, al menos. El cartero brinca, canta algo y sale erróneamente por delante del escenario, llegando a las manos con Bruce Norris, un violento violonchelista, que sin embargo le ayuda a subir de nuevo a base de rítmicas patadas en la espalda.
La acción, por su parte, en un frenético encuentro de cuerdas y locas entre vientos que recogen tempestades, indica que la niña se ha puesto puntillosa y hace valer sus puntos, de modo que sale por otra puerta distinta de la que ha entrado y recibe en plena cara el aria “Márcame e móbile, ma con il descuento includo”, cantada por su amor virtual, Tancredo, de mensajería inmediata, aquel que se devanaba por escribir bien papelitos con cosas como “te deseo amada niña, prehembra de tronío”, que ella arrugaba junto a su corazón, en el futuro inmediato a sustituir por “t amo X to2La2”, para ahorrar.
El mensaje es interceptado por el ruin Tintafolio, un mezquino vendedor de folios flexibles y sobres capaces de incluir papeles doblados hasta tres veces.
En la plaza, con centenares de señoras pidiendo desde los balcones que se callen, estalla el conflicto entre los tres.
-Irse dasquí, perque nos tenéis cansattas del mismo roglio serenatto nocturno, -dicen las matronas-.
-¡Cosi fan tutte los jóvenes!, -enuncia la más vieja arrancando doce aplausos para ella sola.
Los tres envían mensajes rápidos, antes del anochecer, que les cuestan el doble, según aparece en una pantalla gigante. El público se estremece y sonríe para sus adentros al recordar su elección de tarifa plana.
En el último y único acto, dos actores se enfrentan a la verdad: sin Tarifa no hay Línea, Concepción, hija de mi alma, le dice un hombre a una mujer. Y huyen lejos.
En este momento, donde el coro suelta el corolario, se recuerda que sin luz eléctrica somos unos meros homos selvaticus. El bombo realza el efecto de una pedrada en las farolas y el teatro queda a oscuras dos horas y cuarto para que se agarre bien el concepto. La mayoría de los presentes, en la oscuridad ardiente, consigue agarrar muy bien más de un concepto.
Se enciende la luz sin avisar, muchos encuentran su sitio y el escenario muestra una Tesis Piu Forte mediante un mensaje del coro en puro desgañite:
-Non usare il móbile al caprichi, coyonni, e salva la túa fáccile escritura. Non faccere el Chufla. Huye di la esclava ignorancia, capuglio.
Cae desde los balcones la mayoría de las mujeres gritonas, uniéndose a la gran fiesta de personas de la plaza, que no hablan en directo aunque están cerca. Pero pueden refregarse, o pegarse al menos.
Los protagonistas entonan un aria de raza no aria, sino mediterránea, plena de tirones de pelo y clavada de uñas.
Cae el telón pero se aprovecha, no se tira como en las óperas antiguas. Lo corrobora la parte coral “Rechiclare, ma non hablo del chicle, cosa porca. Sí vidrio y envase en generali. Contenedori amaretto, per favore”.
El público se enardece al creer ingenuamente que esto se ha terminado, pero falta por ver qué convenio se firma entre Tintafolio, Tancredo y la niña Paulina. Como no se ponen de acuerdo, llaman a gritos desesperados a Pícaro, que, sonriente y cantando lo que le da la gana, aparece desenterrando su antigua valija de llevar cartas escritas a mano, con tinta fresca, sobre papel blanco.
La mayoría no sabe ni firmar, pero pone el dedo.
Se oye al coro cantando cada vez más bajito, para irse, el Himno de la Pícola Letra In Contratti, más conocido como “Telaclaventéritta”.
Apoteosis.
Aplausos en cantidad y aviso del dueño del local:
-Desalojad y recogerme rápido, niños, que dentro de diez minutos hay un congreso de oftalmología posterior, o sea de Proctología. Vienen los mejores del mundo y hay que limpiar antes.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Elvirita Gómez.


Elvirita Gómez
parecía una hiedra,
viviendo entre piedra,
pero piedra pómez.
Elvirita era
muchacha prudente,
pero partió peras
con los delincuentes.

De papá el ojito,
pasó de enfermera
a ser pistolera
y estar la primera
haciendo delitos.
Estuvo enredada
en redadas varias,
y muy ordinaria
fue considerada.

Acabó pidiendo
dinero a cajeros,
y no sonriendo,
sino a gritos fieros.
A las diez semanas
era ya Elvirita,
una favorita
de primeras planas.

Pero era tan lista,
que no la pillaban
y hasta la llamaban
para una entrevista.

Fue un amor sorpresa
quien la redimió,
pues se enamoró
de quien la trincó
por la recompensa.

Al casarse Elvira
con el poli cura,
no hubo pena dura:
 sí dulce mentira.
Al pasar los años
el poli, tristón,
dio un tajo al cordón
y cortó el apaño.
-Fuera el falso juego,
vete de mi vida,
que yo iré enseguida
a buscarte luego.

Y de cada atraco
donde la trincaba,
algo le dejaba
metido en el saco.
-Lo justo en billetes:
 trenes matutinos
para tus destinos;
huye, Elvira, vete.

-Es que no las piensas
le decía al verla
y no detenerla,
pero en forma intensa
tenerla, tenerla.
-Quiero, vida mía,
vida mía tener;
has de comprender
que así viviría
si pudiera ser.
-Roba cajas de ahorros
y cooperativas
y aunque sea a chorros
mi sangre cautiva
querrá que tú vivas
feliz por el morro.

Un guardia, una caco,
encuentros furtivos,
Amor fugitivo:
pasión entre atracos.
Robin Hood tenía
una Mariana;
para Elvira había
un guardián Juan Lanas
que la perseguía
con las mismas ganas
que ella delinquía
todas las mañanas.
Cercana o lejana...
¡Libre la quería!


sábado, 22 de diciembre de 2012

     Quisiera aprovechar la belleza de mi Sevilla, de mi ciudad vestida de fiesta, de sus calles llenas de gentes, de sus murmullos cargados de esperanza para desearos a todos lo mejor:

                                      la mejor de las sonrisas
                                      el mejor de los te quieros
                                      la mejor de las caricias
                                      el mejor de los abrazos.

     Quisiera que los días venideros, y los de después y los de más allá, vieneran  cargados de ilusión por VIVIR, por CRECER, por ALCANZAR los sueños y sobretodo con la valentía de que nadie, nadie, ningún agoreo de negros presagios nos quite la ALEGRÍA POR VIVIR.

Feliz Navidad  y FELI 2013