Trepé al castaño y observé sin pestañear, la dicha que en suerte me tocó disfrutar a mis años. Tanto tiempo sin que mis piernas probasen su fuerza en ese intento, tantas ganas de sentir nuevamente el riesgo, el vértigo que me produce asomarme al mirador de mis deseos; tanto y tanto esperar para recorrer, para deslizar su hermoso tronco entre mis manos; tanto observarle a diario, hasta que al fin sucedió, y el no saber ni su nombre resultó ser lo de menos. Me bastaba con lo que era capaz de ofrecerme y con el tono cálido de sus cabellos.
domingo, 9 de diciembre de 2007
ANALOGÍAS
Hablemos de las analogías,
los parecidos de los humanos
con los bichejos con o sin patas,
e incluso aquellos que tienen manos.
Patologías, enfermedades,
Males, dolencias raras o usuales,
¿Cómo las sufren los animales?
¿Se le acentúan con las edades?
Enumeremos casos posibles
y comparémoslos con los males
que en las personas son habituales,
por ser más blandas o más sensibles.
Tortícolis para las jirafas,
los elefantes con sinusitis,
muchas serpientes con dermatitis
y no más de dos conejos con gafas.
Cientos de caries en cocodrilos,
en la última fila de colmillos,
donde no llega ningún cepillo:
Te hablo de los que van por el Nilo.
Y justo desde que el mundo es mundo,
me he planteado la mar de veces
un pensamiento frío y profundo:
¿Tienen reúma todos los peces?
En otro orden de prioridades,
si tiene un cuerno el rinoceronte
y dos el toro, entonces proponte:
¿La vaca es más de infidelidades?
Harto difícil es de contestar,
pues en el ciervo, pongo por caso,
sería asunto de un buen repaso
ver a la cierva, e investigar.
Las aves, como los negociantes,
empiezan siempre pisando el suelo,
y, salvo algunos vuelos rasantes,
en general levantan el vuelo
y buscan ver el séptimo cielo
los pájaros y los comerciantes.
Otro apartado: el de la comida
donde nos parecemos bastante:
Según quién tome antes la salida,
nos comen o los comemos antes.
En los aspectos más rutinarios,
parecen más tranquilos, más lentos
y no se prestan al esperpento
de unos ropajes estrafalarios.
Viven desnudos, duermen sin tiempo,
sin la presión de despertadores,
que ya está el Sol, ese gran invento,
para avisar de luz a diario.
Tendrán vecinos, como nosotros,
pero sin piso propio ni en renta,
fresco colchón de hierba se inventan,
y si uno sale se acuesta otro.
¿Definitivamente distintos?
queda bien claro que, en situaciones
de hambre o de miedo, sale el instinto
y valen muchas comparaciones
Finalizamos: en los sepelios
los bichos muertos a los más vivos
no leen salmos del evangelio
sino que sirven de aperitivo.
Publicado por
Gabriel
en
domingo, diciembre 09, 2007
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