miércoles, 13 de febrero de 2019

CALOR DE HOGAR

Amasamos. Se nos llenan las manos. Ha subido generosa la mezcla y crece. A veces, nuestros dedos se tocan. Seis manos que se mueven obedeciendo a tres corazones que van dando forma a un amor por hornear.
Comemos. Enlazamos las manos sobre la mesa de madera y metal que nos acoge. La mezcla fría que antes nos llenaba las manos, ahora nos cruje en la boca. Tres bocas regadas con vino y con fruta, que ríen, que se acercan que comparten con una irresistible intimidad, la alegría de tenerse. 
Nos amamos. Hemos cocinado a besos un hogar invencible. 

martes, 12 de febrero de 2019

CONVERSIÓN


Las sombras del bosque se unen, se confabulan. Ya no sé dónde esconderme. He corrido durante dos horas; y ahora aparece la lluvia para acabar de complicarlo todo.
Ayer bajé de ese tren con ganas de conocer este pueblo. Hoy me pregunto si podré salir de aquí con vida. En la entrada de esta pequeña cueva me siento un poco más seguro. ¡Dios, Dios, Dios, ayúdame! Me acurruco sobre mí, me abrazo las dos piernas y ruego que se vaya, que pierda mi rastro. Quisiera mimetizarme con estas paredes, con la tierra; ser piedra, adquirir una naturaleza inerte para estar a salvo, y guardar mi corazón, eso sí, en el centro de lo frío, de lo duro, ahí, protegido, para que me permitiera volver a ser luego. Pero no, eso no me va a pasar. Estoy aquí, escondido, y mi corazón galopa y se me oye fuera del cuerpo. Muy cerca ya, las ramas crujen. Se acerca.
No lo entiendo; me miró a los ojos, enormes ojos verdes llenos de dulzura, amables y transparentes. Se ofreció a ayudarme con las maletas. Luego comimos y reímos mucho. 
Otro chasquido de rama, y otro más cerca. Me pego a la pared rocosa y húmeda, tanto, tanto que parece que fuera a traspasarla. Noto su frialdad en la piel de mis brazos, que quedan al aire, porque mi camisa está hecha jirones. Ya advierto la respiración fuerte y regurguitante; pienso en mi madre, la amo, la amo… quiero que me abrace. No puedo esconderme más. No puedo huir; no puedo escapar del resplandor de esta luna.
Tres conejos aparecen de golpe frente a mí y corren despavoridos. El chico de la estación, que por un momento me hizo sentir tan bien, corre tras ellos, atrapado en el cuerpo de una bestia que sólo comparte sus ojos. Esos tres animalitos acaban de salvarme la vida.

martes, 25 de diciembre de 2018

Microrrelato Navideño


Cansado de tenerse que  poner de acuerdo cada año con los otros dos, y de tener que organizar toda la comitiva de camellos caprichosos, Melchor decidió este año adelantarse unos días en su nuevo Volvo y repartir los regalos él solito. Los niños no lo creían y huían del estupefacto rey. Los adultos ni se acercaban a aquel coche con las lunas tintadas que cambiaba cartas por regalos. Melchor, frustrado,  no tuvo mas remedio que regresar a Oriente y repetir lo mismo de siempre.

sábado, 22 de diciembre de 2018

Felicitación Navideña

Hola amigos: Os deseo felices navidades y un año nuevo lleno de salud y prosperidad. Os recuerdo a todos con cariño. Inma, Isa, Beli nuestro querido Gabriel para todos mis mejores deseos con un abrazo fuerte.    
Paquita.

domingo, 16 de diciembre de 2018

Feliz año, chavalotes

Queridos niños todos:

Resumamos el año y la suma sale regular,
con decimares de fiebres de tristezas: hasta el mar 
se devora el sueño simple de la simple dignidad,
Con el signo cruz de más que querría echar de menos y poner sólo el Portal.
Medimos muy bien las horas de no cuidar la amistad… 
Y nos quejamos muy bien para volver a quedar.
La bebida esa, la sangre negra para circular,
nos endulza las mentiras, nos disuelve la verdad,
y yo con ella disuelvo la herrumbre para apretar
los abrazos que me quedan, tantos abrazos por dar.
¡La euforia me dice el alma: no te dejes tú llevar!,
enfría estas pocas líneas, para para recordar
lo fácil que se saluda en Fechas de Navidad…
pero por favor no olvides desear felicidad.
Una cosa y la contraria no se tienen que anular.

Sed buenos. Es cosa de ponerse y en nada se le coge el truco.

Abrazos para todos y buen año 2019, que no es primo[1]




[1]O sea: no le saco el jugo.

sábado, 15 de diciembre de 2018

Hola amigo, por fin consigo escribir en nuestro blog me ha explicado mi hijo como hacerlo. Os envio un abrazo con mi cariño. Paquita. FELICES PASCUAS Y PROSPERO AÑO 2019.

jueves, 13 de diciembre de 2018

Entrada de Paquita Ortiz


Mi amiga Adolfina dice
que quisiera tener alas
y subir hacia las nubes
remontando las montañas.
Recorrer ríos y mares
y en su volar y volar
estar tan cerca del cielo
para poder contemplar
la belleza de las noches
con las estrellas brillar
y en la altura poder ver
la inmensidad de los valles
y a la plateada luna
reflejarse sobre el mar.
Es un sueño muy hermoso
difícil de realizar
pero mi amiga Adolfina
se conforma con soñar.
                  Paquita 

lunes, 5 de noviembre de 2018

Niña de Luna


     
      Nací con prisas un tibio día de otoño tras apenas veinticuatro semanas de gestación. Dicen que fui un bebé diminuto, de apenas un par de kilos, tan azul como el cielo y con algunas pelusas blancas cubriendo mi cuerpo. No lloré. Mi abuela me envolvió en una manta y se la pasó a mi padre para que me reanimara mientras ella atendía a mi madre. Él pronto decidió que no merecía la pena el esfuerzo de intentar criar a un ser tan extraño y frágil, dejándome a mi suerte en la puerta de la casa y comunicando a mi madre que yo había muerto. Ella, que no había escuchado ni un pequeño gemido por mi parte, lloró por las dos.
       Aquella noche terminó con la expulsión de mi abuela de aquel hogar, llevándome oculta consigo hacia las montañas. 
Recolectábamos plantas medicinales, preparábamos ungüentos, y me divertía aprendiendo las mejores recetas de cocina. Vivíamos libres en una cueva natural, sin depender de nadie ni de nada. Cantábamos y bailábamos bajo las estrellas. Hijas del bosque y del agua, inventábamos mil y una historias a la luz de la lumbre durante las largas tardes de invierno. Me enseñó a amar y respetar la vida en todas sus manifestaciones. Me sentía feliz y plena.
       Un día, al intentar coger unas hierbas, resbaló por un lado del barranco. Me costó bajar hasta ella. Aquel día, descubrió en mí una especial habilidad para sanar y “recolocar" huesos fracturados.
Desde los pueblos próximos solían llegar toda clase de personas con niños, parturientas, ancianos, o animales enfermos a los que procurábamos ayudar. La vida y la muerte pronto me fueron familiares. A veces, bajábamos a comprar lo poco que el campo no nos proporcionaba. Las personas del pueblo evitaban hablar con nosotras e incluso tocarnos, sin embargo cuando la enfermedad los golpeaba, hacían kilómetros hacia las montañas hasta encontrarnos, aunque luego nos evitaran.
Me gusta la noche. No tengo amigos. A mis quince años continúo azulada. Mi larga melena  "blanco de luna" me pasa de la cintura. La abuela me ve muy especial, dice que mis enormes ojos verdes casi transparentes los intimidan, por eso nunca me miran. Ella me ve muy bonita y a mí me basta.
El otro día, en el pueblo, unos niños maltrataban a un perro. Les recriminé. El animal asustado corrió hacia mí y ellos comenzaron a arrojarnos piedras. Con mi dedo tracé una linea en el suelo y brotó fuego de ella. No sé como lo hice. Nunca había pasado pero funcionó y, asustados, salieron corriendo. Duró poco mi tranquilidad, pues ahora venían los padres y madres armados con palos hacia mí. Quedé petrificada. Mi abuela se apresuró a rescatarme y de nuevo huimos juntas a través del pantano.
Cae la noche. Una larga fila de hombres, mujeres y niños suben con antorchas a buscarnos. Nuestro hogar es el mundo. Nosotras, ya estamos lejos

                                


viernes, 2 de noviembre de 2018

DESPUÉS DEL FUEGO

Al poco de nacer, ya hablaba. Le contaba a mi padre que de mayor quería vivir en un árbol, porque me gustaba que mis pies siempre tocasen madera, tierra y yerba. Y con los años eso hice. A menudo me escapo del asfalto, y vuelvo a la cabaña del árbol que se hace verde en mi corazón con cada primavera, da sus frutos en verano, se dora y se desnuda en el otoño, y viste con sus galas de mayor pureza todos inviernos; pero que con el frío ya predice y siente que el nuevo palpitar está muy cerca. 
En mi corazón están las flores, y las lunas, el fuego el aire, la tierra, el agua y todos los hechizos, toda la magia y la fuerza para expresarla. 
Mi corazón de bruja lleva dentro la libertad que arrebataron todas las hogueras.