viernes, 18 de abril de 2008

Editorial Abril

Una buena amiga, me regaló hace tiempo un bonsai de hoja perenne. Era precioso y lo puse en un lugar privilegiado del salón. Mirar un bonsai es como trasladarte momentáneamente a un campo abierto lleno de paz y tranquilidad.
A lo que iba, lo cuidé con esmero. Me compré un libro para seguir sus consejos, y aún así el bonsai empezó a perder brillo y al poco empezaron a caer sus diminutas hojitas. Lo trasladé a la cocina donde hay más luz, pero el pobre cada vez parecía más un árbol que tímido, hubiera enterrado su copa en el suelo, enseñando solo las raices.
En Navidad mis hijas le pusieron guirnaldas para adornarlo un poco. En febrero, y ante su muerte inminente lo subí a la azotea y lo coloqué a la sombra de una frondosa maceta. No lo regué.Allí quedó olvidado un par de meses. Sólo la poca lluvia y el riego por goteo que sobraba a la maceta obraron el milagro. Cuando subí el otro día estaba lleno de yemitas nuevas y me dí el alegrón del día. A veces solo hay que dejar obrar a la naturaleza y ella nos renacerá en cada primavera. Escribid mucho, leed y dejáos influir por este precioso mes de abril. Inma

4 comentarios:

Loli dijo...

Gracias Inma por esta historia tan hermosa y llena de esperanza. Tiene un encanto y una elegancia extraordinarios. Me siento una yemita que cada vez que entra en este blog, crece un poco más.

Isa dijo...

Lo que nos transmites en este editorial, Inma, contiene la belleza de lo sencillo y a la vez, todo la grandeza. Gracias por lograr que me haya emocionado con tu ejemplo. Es para mí un honor compartir espacio con gente como vosotros.

Gabriel dijo...

Esto es un editorial valiente, porque desafía. Que compromete y obliga a disfrutar con esto de escribir.
Muchas gracias.

beli dijo...

Yo también tuve un bonsai...pero el mío murió, no sé si por no atenderlo correctamente o porque su naturaleza era así de corta. Pero es verdad, mirar a un bonsai transmite paz y serenidad. Son pequeños trozos de naturaleza que te envuelven.
Yo, espero ser como ese bonsai, que a vuestra sombra y con vuestro riego constante, germine y florezca.