jueves, 4 de septiembre de 2008

Un pedacito de paraíso sobre el asfalto

Sé que no es fácil descorrer las persianas y ver que aun cuando despiertas las luces de la ciudad están encendidas y que el naranja de su cielo se refleja sobre las sábanas de tu cama, calientes pero vacías.
Sé que no es fácil soportar el ruido de las calles que te retumba en el pecho y que aunque la gente te mire cuando hables nadie te esté escuchando porque ya ni siquiera el corazón y los oídos son capaces de encontrarse dentro de un mismo cuerpo.
Sé que caminar bajo la lluvia al descubierto es la mejor forma que existe para terminar de estropearte un día que tampoco a la hora del almuerzo lo has visto depegar.
Sé que tu vida la imaginaste llena de musas con flores de vainilla trenzadas en el pelo pero en esta, yo, con el torso desnudo, soy tu musa en vaqueros.


P.D.- perdonad por querer justificar mi prisas por la reaparición con un texto que para nada es nuevo.

4 comentarios:

lorenzo dijo...

Septiembre llega fuerte, y nos proporciona el embrujo que la vida reserva a quienes han de volver a encontrarse, y nadie se puede librar. Porque la naturaleza es sabia. Magia o destino, qué sé yo.
Me ha emocionado tu texto, me ha emocionado nuestro encuentro casual. Me emociono aún más, y tiemblo, al comprender mi propia evolución humana y darme cuenta de que, lo mismo, no sé levantar persianas. Porque me asusta el naranja y, al emprender mi propia estampida, las dejo caer. Y el golpe en el alféizar, quizás, sustituye a la subida cómplice, sencilla y acompasada que debió ser. Hoy dejo que la lluvia moje mi cara.
Besitos, Irene. Besitos para leernos, para vivirnos.

Isa dijo...

Me gusta ese final. Bienvenida de nuevo, Irene.

Gabriel dijo...

Septiembre y tu frescura. Para recordar que hay tantos sabores. Para seguir celebrando amigos.
Bienvenida otra mirada, que no sabe de prisas. Aquí siempre estamos recibiéndote.
Un beso.

Loli dijo...

Este mes de septiembre es para festejarlo. Me encanta que hayas vuelto Irene. El texto, maravilloso.