sábado, 11 de octubre de 2008

Microrrelevo 10

MAURICIO Y SUS OLVIDOS

Te prometo que dejaré de enseñarte los dientes, aunque no sé como voy a conseguirlo. Mauricio es como es, y nadie puede hacerle cambiar de opinión. Además para qué. El pobre está a punto de cumplir los noventa y aún no ha entendido que no está bien hacer lo que hace: dejarme por cualquier sitio. Esta vez, te he sorprendido a ti. No debe ser fácil recoger una bandeja y encontrar sobre ella esta sonrisa inexistente que poseo. Porque, ¿qué si no, una humilde dentadura olvidada ,soy yo?.
Tal vez ahora Mauricio entienda, que no podrá morder la vida, si no me tiene entre sus labios.

9 comentarios:

Gabriel dijo...

Delicioso relato.
Una sonrisa de tierna complicidad. Y un genial empujón de ánimo para que, durante otros noventa más, se atreva a darle bocados a la vida.
Besos.

Isa dijo...

¡Ay la edad, cómo nos hace perder el pudor a todos!
Como dice Gabriel, se aprecia la ternura en este relato. Y qué frase final, madre mía. ¿A quién le toca, por cierto?

la 2ª Cortés dijo...

si esas dentaduran hablaran,mas de una se negarian a moder y otras a moder hasta las yugulares.Eres ingeniosa y yo no seria capaz de hacer lo que tu haces con tu inmejorable talento, un saludo

beli dijo...

Bueno, para no perder el hilo(cosa que no nos resulta nada dificil) seguiremos el abecedario y aunque Irene y Loren repitan, ese será el orden:
Gabriel, Inma, Irene, Isa , Loli, Loren y Paquita.
¿no me he equivocado,m verdad?

la 2ª Cortés dijo...

porque lo del orden ,hay veces que la desorganización es apasionante, no sabes quien soy ?

Loli dijo...

¡Joía! qué rebién has enlazado con la frase y qué buen provecho le has sacado a los dientes. Has dotado al objeto de la ternura que seguramente tendrá su dueño.
Y sí, Beli, el orden que pones es el correcto, doy fe.
Recuerdo que el editorial de noviembre es para Inma.

Laura dijo...

Me gusta mucho, pero lo mejor es la frase final. Un buen comienzo para el siguiente relato.
Besos.

LaRubia dijo...

Que arte Beli, cómo se puede cambiar de un tema a otro con tanta maestría. Para que nunca se nos olvide que se pueden enseñar los dientes por mil causas, ya sea porque te han hecho erizar el vello, porque seas una dentadura postiza abandonada en algun rincón del hogar o porque tú misma nos hagas sonreir.
Ole

inma dijo...

Me encanta que te hayas encarnado en una dentadura postiza ¡con la grima que dan! estupendo relato.