sábado, 28 de febrero de 2009

FIESTA DE FIN DE AÑO EN FLANDERS & PISTO, S.A.

ORGANIZA Y PREPARA: GENOVEVA GARDUÑA (de Personal)

Lista de invitados.

Por secciones, entrarían de todas partes. Y a Gómez Plaza y a su hermana, de Marketing de la tercera edad, no los puedo ni ver. Veamos por plantas. Aquí con cuidado, o se me cuelan los jardineros. Mejor envío las invitaciones al azar, como el año pasado. Ya tengo mi dirección anotada al azar. Y la de Julito Poincaré, de Nóminas, que este año no se me escapa uno lento con él, algo como un pasodoble o una de Frank Sinatra. A los diez minutos me lo llevo al despacho y le arranco la ropa a mordiscos. Serena, Genoveva, serena.

 Algo para picar.

Yo siempre cojo la lista de comida de años anteriores. Poner potaje en Nochevieja resulta familiar, pero produce consecuencias demasiado familiares. Pondré además unos canapeses de atún, que no se estropean. Y un caldito para el que tenga mal el estómago, eso siempre viene bien. Sobre todo, porque a Julito Poincaré, de Nóminas, le sienta como un tiro el champagne. Le tendré preparada una tacita. Después le arrancaré la ropa a mordiscos, junto a las botellas vacías. Sigue con los preparativos, Genoveva, calma.

 Música.

Ha entrado este año mucho hijo de jefe, y se bebe más tila que café cuando los altavoces estallan con temas de grupos como Megatones de Garrafa, Kagontotus o Colega, pasa la mopa, formaciones innovadoras de trilita-rock. Alternaré -para la fiesta- temas clásicos como El peine de tus corvas de Clavelita Tornado, con otros como Más venas, más, de Clorofila para el culo. El cambio de ritmo me permitirá controlar a Julito Poincaré, de Nóminas. Te quedan muchas cosas por controlar, Genoveva, sensatez.

 Las uvas.

Si multiplico por doce los que van a venir y resto los que  no van a venir, pero dejo sumados con lápiz los que puedan venir con uvas, quitando los que no les gusten las uvas y sumando las uvas que se caen en los escotes por torpes, debo comprar muchísimas uvas en total. Si cada uva viene en un envase individual para echar los pellejos, mejor. Tengo que estar atenta a que Julito Poincaré, de Nóminas, no se atragante con las uvas. Si se atraganta, me lo llevo al dispensario, donde le arrancaré la ropa a mordiscos cuando se vaya el ATS a la fiesta. Y dale, Genoveva, a tus  años.

 Campanadas.

Se conectará con el reloj del Ayuntamiento. Este año actúan como anfitriones -para que nos equivoquemos- doña Ana Cloridio y su esposo y concejal de fiestas don Claudio Mosquete. Son didácticos, pero imitan tan bien las campanadas que todo el mundo se las toma ocho o diez minutos antes. Después, con las verdaderas, la gente la emprende a golpes con quien más cerca le cae.

Genoveva Garduña, justo a tiempo, llega de la peluquería para ponerse en la puerta y empezar a recibir:

Van llegando todos al gran salón de actos de la empresa. Entran los altos cargos directivos, miembros del Consejo, y así hasta los de mantenimiento. Al final, muy despacio, -pegadito a las paredes- entra Julito Poincaré, de Nóminas, que se queda junto al ponche. Casi nadie le mira. Es delgado, peinado con raya, gafas antiguas, traje negro y zapatitos de charol. Pero, debajo, se ha puesto un tanga rojo. Por lo que pueda pasar.

 

2 comentarios:

Isa dijo...

¡Vaya con el modosito! Aunque si yo fuera Genoveva, lejos de arrancarle el traje a mordiscos, me daría mordiscos con tal de no quitarle el traje, o saldría corriendo.
Me he reído un ratito.

Paquita dijo...

La tal Genoveva estaba algo rabiosa, queria morder a todo el que pasaba, me he reido de veras.
y el de las facturas tampoco tiene desperdicio, la querindonga su jovencísima hermana, que ya es casualidad. un beso. Paquita