miércoles, 19 de agosto de 2009

DESPEDIDA

Querida Diana:

Me quieres sacrificar, lo sé. Cualquiera que pisara en mi lugar se daría cuenta. No ha pasado la mitad del tiempo que concedes a tus trofeos de amor y ya estoy fuera de tu vida. No comprendo que seas tan estricta; quizá deberías dejar un margen para las explicaciones, quizá una segunda oportunidad. Pero respeto tu decisión.

De joven, hasta que me supe dentro de tu lista de amores no di sentido a mi vida. Y al recibir por fin tu carta –La Carta- hice mi equipaje y volé hacia la puerta de tu castillo, como todos los anteriores jóvenes del pueblo.

-Vienes sudando, chico, -me dijiste desde la sala al verme de pie con mi maleta vacía ante la puerta abierta por tu mayordomo, el guardián de tu reino.

Hoy, no me explico por qué, te he visto escribir la carta del siguiente justo tras haberme dejado cumplir sólo quinientos años en tu lecho.

¿En qué te fallé?, ¿qué fue lo que hice mal?

Antes de ver una señal de desdén en tu mirada, me voy. Sin reproches ni rencor, agradecido a la menor de tus caricias y con sólo quinientos kilos de oro en mis maletas. Es lo justo. No quiero nada que no me haya ganado.

Eternamente a tus pies,

Antonio.

5 comentarios:

inma dijo...

¡No lo pillo!Sorry ¡Q malita es la caló, por Dios!

Gabriel dijo...

Pues pensaba en un amante a sueldo cada mil años que La Carta elegía solemnemente de entre los muchachos del pueblo.
Pero a este pobre, sin explicaciones, lo largan a los quinientos años. Él, muy digno, sólo se lleva lo que se ha ganado.
Besos.

Peneka dijo...

Menos mal..¡¡¡uffff, me creía la más torpe entre las torpes!!!, pero no, no soy la única que no lo pillaba(no quiero decir con esto que Inma sea torpe,m ¡¡¡¡Dios me libre!"!!!)
Dicen que mal de muchos(INma) consuelo de tontos(Beli)
besitos

Lola García Suárez dijo...

Quizás lo que se escapa un poco es que ese dinero sean unos honorarios que se repiten, pero lo demás sí lo he captado. Es como un megacuento, propio de un megaescritor.

inma dijo...

¡Q sí Beli, que somos un poco espesas! ¡eso! El escritor ya sabe que a veces se tiene q explicar, jajajaja