viernes, 11 de abril de 2008

ROTATORIO

Javier Mendoza se quedó blanco al desdoblar el papel y leer su contenido.

-Ya se dijo, y votamos todos a favor, que sería rotatorio cada año. No entiendo cómo esta temporada no habéis eliminado esta posibilidad para mí, -gritó Javier.

-No nos hemos dado cuenta, Javier, lo siento, -contestó Berta, del grupo organizador y autora de la obra.

El silencio ahogaba. Tras dar los últimos martillazos, se levantó Mauro y dijo:

-Apenas hay tiempo para otro sorteo. La gente espera.

De mala gana, Javier Mendoza cogió el tridente, se enfundó las mallas rojas ajustadísimas y se colocó el rabo como pudo.

En su primera escena sobre el escenario, Javier hizo que se abriera un agujero de fuego en medio del patio de butacas que engulló a los espectadores, tanto de pago como invitados a la noche del estreno. Ninguno se libró. Segundos más tarde, reinaban el silencio, la oscuridad y un ligero olor a azufre. La obra se suspendió de inmediato.

Mauro, que además de montador hacía de ángel guardián de la humanidad, se fue hacia Javier hecho una furia. Tanto que tuvieron que separarlos.

-La próxima vez me haréis caso, -dijo Javier-. No soporto ese papel y lo sabéis.

Más tarde, en la cena de la compañía de teatro Zarabundia, se firmó ante notario que los papeles serían rotatorios en giras futuras, con derecho a demanda judicial. Se sirvieron las copas y, como siempre, Javier encendió los cigarros con un simple chasquido de los dedos, sin necesidad de cerillas. Fuera, en la calle, sin hacer ruido, Mauro tiraba de la mano del último de los espectadores hacia arriba.

-Ha sido una chiquillada, no iba con vosotros.

No se presentó ninguna denuncia.

2 comentarios:

Isa dijo...

Buena representación del bien y el mal; del ángel bueno y el ángel malo personificados y con un final que sienta "a cuerno". ¡Como para denunciar!
Me encanta.

Loli dijo...

Tus ideas, como siempre, son geniales, frescas. Haces que lo imposible sea posible. Me quedan ganas de saber qué más cosas haría esa compañía de teatro. Abres una posibilidad que puede dar mucho juego.