domingo, 28 de septiembre de 2008

probador de sueños
Siempre me ha gustado tumbarme sobre la hierba. Apoyar mi cabeza sobre mis manos. Mirar cómo el sol juega con las hojas de los árboles. Ver un trocito de cielo lleno de nubes de algodón.
Ahora me tumbo aquí y me dejo sentir. Sentir el acolchado de las paredes y el suelo. La suavidad del terciopelo. El aroma de lavanda que desprende la almohada donde reposarán sus cabezas. Me gusta comprobar personalmente, que todos mis clientes estarán cómodos en su último viaje.

10 comentarios:

Isa dijo...

Señora, me sorprende usted nuevamente con un final que quita el hipo. Muy bueno. Y el título, la bomba. Enhorabuena.

Gabriel dijo...

Este es uno de los relatos que marcan el juego de escribir, por el simple y único fin de crear Literatura, para que al leerte, nos vayamos contigo a un mundo inmediato, generado por ti, que no se discute. El estilo lo marca, la constante preparación del final va más allá. El tono es constante, el registro no engaña ni se marcha con exabruptos.
Además, regalas delicadeza en el final sorpresa, suave y de un ingenioso humor negro.
Beli, muchas gracias.

Laura dijo...

Qué escalofrío! Me ha gustado mucho.
Me queda mucho por leer y poco a poco me pondré al día, pero no quería pasar sin saludarte.
Besos.

beli dijo...

No puedo más que daros las GRACIAS. Tener a lectores tan fieles como vosotros es todo y lujo y encima, te da un subidón la autoestima que pa qué.

Un beso de chocolate para vosotros( uno para cada uno, no hace falta que os peleéis)

Loli dijo...

A mí me gusta el punto de vista amable y esperanzador con el que tratas un tema tan difícil.

lorenzo dijo...

Alucinante, Beli. Me has llevado dentro de la caja, desde el frescor del césped. Literatura pura y pura realidad. Me encanta esa desdramatización de la muerte, y de otros temas tan cotidianos. Me recuerda a mi madre, que de pequeña jugaba a las casitas en el desván de su abuelo, que era carpintero, dentro de esas cajitas tan monas que su abuelo hacía mientras se charlaba en su carpintería.

LaRubia dijo...

Debe ser esta parca prima de la de Serrat, una empuja barcas al hacia el levante otoñal, otra esponja almohadas de cesped y lavanda. Dulces descanso este.

inma dijo...

¿Cómo alguien que disfruta sobre la hierba puede disfrutar también dentro de un ataúd? Que yuyu, por favor, pero como relato es genial, de veras.

la 2ª Cortés dijo...

A mi me gusta no tumbarme sino tirarme en la arena, contactar con la madre tierra, ver el cielo en todas sus posibles fases, con lo cual el ultimo viaje lo quiero hacer igual que me esparzan por el mismo entorno con el cual disfruto
un besitos

Melytta dijo...

Impactante. Lo he tenido que leer un par de veces por lo menos para encontrar el giro. Empecé muy relajada y me pillaste.

Gracias por tu visita y tus palabras yo también buscaré "primavera con una esquina rota".

Por cierto, buscándote he entrado en tu perfil. La foto que tienes es del puente de la Ría de Huelva?
Besitos.