jueves, 9 de octubre de 2008

AL OTRO LADO

El Portil (Huelva)


Senda que llevas al mar,
arrullas mis sueños rotos;
no los quieres ver pasar.

Senda que llevas al mar,
guardas ocultos tesoros
que no me osas brindar.

¿Qué tan silenciosos miedos?
¿Qué me haces esperar?
¿No sabes que en los esteros
este mal ha de sanar?

Déjame cruzar tus suelos,
deja estas alas volar;
y encontrar el universo
bajo las olas del mar.

8 comentarios:

inma dijo...

Precioso poema Isa cargado de incertidumbre, y preciosa foto que me devuelve las tranquilas puestas de sol del verano.

Gabriel dijo...

Sí, señor, un poema hermoso, que, me parece, sube en cada verso. Y nada más lejos de diseccionar, es que creo que la tercera estrofa es magistral y el final tan bueno como se merece el poema. La foto se deja llevar por el camino que enseña, hacia el infinito, hacia el siempre.
Besos,
en rima
sí, de esos.

Isa dijo...

Gracias, Inma. Gracias Gabriel. Me alegra que os guste. Este es el primer poema de los dos únicos que he escrito en mi vida. El segundo lo colgué hace tiempo en el apartado de poesía: "Cuando Duerma La Tarde". La foto es preciosa, pero no es mía; es una imagen de internet del lugar donde me baño siempre. Me gustó para el poema. Un beso a los dos.

FERNANDO SANCHEZ POSTIGO dijo...

precioso poema. Un vez, este blog hace honor a su título "Para Leernos" pues la calidad es notable. Besos

Félix dijo...

Pasear, pensar. En esos momentos da igual que el aire se llene de preguntas, porque no agotan sino que dejan que los pensamientos fluyan como un masaje. Ah, ese verano que se fue.

Loli dijo...

Te imagino cruzando la pasarela de madera con andar pausado, reflexivo, mientras lo breves rayos de sol dibujan tu silueta.

lorenzo dijo...

Qúe paisajes azules y blancos nos regalas, isa. Cómo pueblas de agua mis esteros. Me lanzas, al caminar, desde un suelo de madera, hasta las conchas arrastradas por el rompeolas. Y a nadar.

beli dijo...

Reflejos en los esteros.
Sentir el murmullo del mar.
Pasear junto a la brisa.
Llenar las aguas de sal.

Hermoso poema el tuyo,
cargado de inmensidad.
Son hermosas tus palabras.
Hermosas como el mar.