domingo, 23 de noviembre de 2008

Feria del libro antiguo y de ocasión

Hola amigos, os escribo para avisaros de una agradable acontecimiento que estará unos días en la Plaza Nueva de esta nuestra ciudad.
Hoy paseaba junto a mi madre y a mi hermano que ha venido a visitarnos por el centro cuando me he encontrado con la Feria del Libro antiguo y de ocasión.
Tienen sus puesto allí varias provincias, algunas incluso de fuera de Andalucía.
Yo no lo he podido ver desde cerca porque estaba abarrotadito de gente (a Dios gracias) pero tiene un pinta exquisita. ¡Ah! y para los enamorados de grabados, carteles y postales antiguas también hay su rinconcito en el mismo lugar.
Como aderezo encontrareis por los alrrededores algunas estatuas de autor conocido (a ver si lo adivináis)
Pasaos por allí al menos para ver, no tiene desperdicio. Lo mismo me encontráis allí llevándome todo como una posesa y dilapidando el salario mensual que graciosamente me dona el Banco del Hogar Doña Manuela.
Besos y abrazos.

Sensaciones

Quiero que se aleje de mí para siempre pero no lo consigo, me sigue por donde voy. No se si será conveniente ir siempre con ella, a veces me ha ocasionado quebraderos de cabeza. Pero, tras darle muchas vueltas, he decidido que siga conmigo siempre aquella niña que fui.

Haciendo esta reflexión hoy, me he puesto algo (aunque suene cursi) melancólica, y es que se acerca un año más el tiempo de Navidad, y en contraste con las luces de las calles, los adornos y toda esta exhibicion de alegría prefabricada, mi espíritu se oscurece porque me trae recuerdos tristes.

Quisiera evitarlo y lo intento, pero año tras año me invade el mismo pesar supongo que, -como la niña- me acompañará hasta el final del camino.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Pájaros apuntAlados

Levanto la casa
que lucho a diario, ansío
un horizonte al que acudir.

Llegas a mis ruinas
y no te pesan porque se alzan refugio,
hogar entre puntales;
sostienes pájaros.


portal de la gran via
principio y fin de la batalla
Ante tus ojos me desnudo.
Me deseas.
No es mi cuerpo
ni mi boca,
sino tu fuego
el que te lleva frente a mi.
La noche pinta mi cuerpo.
Crucé los mares
y las tierras.
No te hablo
ni me hablas,
solo un gesto
y ya me vale.
Con un valor establecido,
me desnudo entre portales.
Me recorres con premura.
No sabe a nada
tu boca ansiosa,
y mi cuerpo hace creerte
que eres sol,
que eres mañana.
Me desnudo ante tus ojos.
Todos miran.
Todos callan.
Vistes de nuevo tu daga.
Fin de la batalla.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Oda a tu boca

Roja tu boca.

Roja camisa flamenca,
roja llama,
¡roja sangre!, que huele y sabe a sudor, gemido y carne.

Para querer un beso de tu boca no hace saber si de hombre o de mujer,
sólo que tú llevas "la color" de la pasión dentro.

COLORES.

 

Yo defendí siempre el rojo. Mi mujer, Esperancita, el verde algo limón. ¡Pues hoy tengo yo claramente razón en que era mejor el rojo! Otras veces, no lo niego, tiene ella razón y yo no, como aquel domingo de abril, en el que yo quería una mermelada poco espesa para el pastel de manzana. Al final le dije “Esperancita, tú tienes más razón que un santo, y es mejor poner la mermelada más espesa para el pastel de manzana”. Y ella se la puso y los dos nos comimos el pastel. Hoy, en cambio, habría sido mejor poner las llaves del coche en el llavero rojo, porque al ponerlas en el verde limón y haberse caído el llavero con las llaves del coche en el césped y de noche, seguramente nos van a coger los guardias del banco que acabamos de atracar; y los dos hemos venido sin gafas, porque la otra vez se nos atascaban las patillas de las gafas con los pasamontañas y hoy nos las hemos quitado, pero no vemos casi nada bien sin ellas. Esperancita y yo creemos que habría sido mejor ponernos medias en la cabeza en lugar de pasamontañas, lo que pasa es que no había de mi talla, ni de invierno siquiera, y ella no se las puso porque nos gusta ir a juego.

Hay que ver lo cerca que se oye a los guardias.

EN SUS OJOS

Yolanda era una prostituta joven, con un cuerpo flexible y una sonrisa que regalaba sin coste adicional alguno. Sus clientes decían sentirse felices después de visitar su cama, sin acordarse de luces rojas ni locales pequeños.

Ella tenía un ideal: Parecerse al personaje de Irma la Dulce, la deliciosa película protagonizada por Shirley Maclaine, donde los hombres la buscaban antes que a ninguna otra.

Un día, un hombre le hizo daño. Sin motivo aparente, sin aviso ni queja previos, le golpeó con frialdad y la dejó inconsciente.

En el hospital le dijeron que las heridas sufridas no le dejarían señales. Lo que no sabían era que no volvería a sonreír.

Yolanda no buscó vengarse, a pesar de haber visto a su atacante borracho y tirado en más de un callejón. No sacó la pistola y pasó de largo. Supo más tarde que murió en una pelea.

Yolanda siguió con su forma de ganarse la vida. Pero cada hombre que rozó su piel perdió la alegría de vivir. Cambió de casa, de barrio y de ciudad varias veces, con el mismo resultado.

Hubo alguno que aseguraba haber visto al demonio al mirar dentro de sus ojos.

Yo fui uno de ellos. Y juro que es verdad. 


No sé si os dije, pero he estado unos días en Madrid. Ya sabes, para eso de ayudar a levantar al pais de la crisis. Bueno, bromas a parte, mi entrada es para compartir con vosotros algunas de las joyas que he disfrutado en compañía de alguien muy querido para mí.

Las joyas a las que me refiero son en el ámbito gastronómico y teatral. En cuanto a lo primero, he disfrutado de dos lugares muy distintos y a la vez muy iguales en su originalidad. El primero de ellos es "La Bardemcilla", un café donde se puede degustar una buena comida, con una relación calidad-precio-atención bastante equilibrada. Este sitio se encuentra en el barrio de Chueca(al igual que el otro) ,barrio éste ,con un encanto que te cautiva. Sus calles están regadas con establecimientos diferentes, decorados con exquisito gusto y muy buena presencia, que te invitan a pasar y a disfrutar. Aqui se come bien, comida casera con nombres originales. En el segundo que os recomiendo es "Home", un lugar donde poder degustar de unas hamburguesas diferentes, nada que ver con la tan criticada comida basura. Aqui las carnes y verduras son de cultivo ecológico, y os puedo asegurar que se nota.

Bueno, y para el final he dejado la obra de teatro. Es buenísima. Si tenéis la opción de verla no la dejéis pasar ,"Un dios salvaje". Hace una crítica en clave de humor de las buenas formas, la buena educación, de como todo se derrumba cuando cada uno defiende lo propio sin atender a lo del otro. Bueno, es buenísima, la risa fluye sin problemas pero eso sí, sólo si te quedas en la superficie, en lo que ves sin ir más allá. Tiene mucho fondo detrás de la risa.

Espero que os pueda servir mis comentarios para disfrutar unos días de Madrid, ahora que vienen unos diillas de descanso. Ánimo y a conquistar la gran urbe.

no limpio fusiles
Grito patria
y se abre el mundo.
Grito patria
y veo al hombre.
Cierro los ojos
y sueño.
No limpio fusiles
ni balas.
No veo muertos
ni barbarie.
Grito patria
y se abre el mundo.
Grito patria
y veo al hombre.

martes, 18 de noviembre de 2008

RECICLANDO EL ALMA

Blanca espera a que, a las ocho, su marido salga para el trabajo (pica diariamente a las nueve, en una fábrica textil). Hasta las siete de la mañana del día siguiente, se sentirá un poco dueña de su hogar, de sus decisiones, aunque se reduzcan únicamente a poner los pies en el sofá, o poder ver su programa de televisión preferido. Y cada noche, justo después de su marcha, ella recogerá los restos de la cena que le colocó por delante (más tarde y en paz, comerá algo ligero, un sándwich, como tantos días), tomará todas esas pastillas, unas ocho diarias, incluyendo la que le ayuda a soportar la decepción, y también tirará hoy un blíster vacío de la píldora anticonceptiva, aunque hace más de dos meses que no le hubiese hecho ninguna falta.

A las nueve la espera Inés en la esquina. Es como un ritual. También ella habrá recogido, momentos antes, los restos de un día pesado, difícil. Se habrá secado las lágrimas en el delantal. Habrá reunido para el contenedor de vidrio, todas esas botellas cuyo contenido son, en parte, la consecuencia por la que desde hace una semana tenga que utilizar de nuevo ese espeso maquillaje que le asfixia los poros y le hace ahogar un grito inmenso.

Las encuentro en esa espera, cuando llego a casa, o si tengo que salir a esa hora, por algún motivo, bien a una, bien a otra, fieles a su cita.

Con dos carritos de los que se usan para la compra, uno azul y el otro verde, para no sobrecargar las articulaciones, ambas amigas hacen juntas el camino hasta los contenedores y reciclan minuciosamente cada sobra, cada resto separado. Después, a la vuelta y ya mucho más ligeras, vuelven a hacer parada en la misma esquina, donde se cuentan su día, se aconsejan y hasta se ríen. En definitiva, se recuperan del día de hoy para enfrentarse al de mañana.
Recordé que guardaba desde hace años un carro igual que el verde. Llevo tres noches acompañándolas.